Los 57 muertos convierten la crisis de Ceuta en uno de los sucesos más letales en una frontera española
Poco antes de las ocho de la tarde del pasado jueves, las fuerzas de seguridad habían encontrado ya los cadáveres de nueve migrantes que se habían ahogado junto a la costa cuando intentaban llegar a Ceuta a nado bordeando el espigón fronterizo de El Tarajal. Había comenzado un dramático conteo que sumó nuevos fallecidos en las horas siguientes hasta llegar a los 18 pocos minutos antes de la medianoche. A lo largo de este viernes, la cifra ha crecido de manera continua con el transcurso de las horas, hasta alcanzar, poco después de las 16.30, los 57 muertos, un número que convierte lo sucedido esta semana en la ciudad autónoma en uno de los incidentes más mortales en una frontera española de la historia reciente.
Atrás queda el suceso del 6 de febrero de 2014 en este mismo punto de Ceuta, en el que murieron 14 personas que intentaban también entrar a nado. Más recientemente, el 24 de junio de 2022, se produjo el salto a la valla en Melilla de alrededor de 2.000 migrantes que acabó en tragedia después de que las fuerzas policiales marroquíes intentaran disolverlos con brutalidad para impedir que cruzaran la frontera hacia España. Las autoridades marroquíes reconocieron entonces oficialmente la muerte de 23 personas. Amnistía Internacional elevó esta cifra a 37 fallecidos y añadió 77 desaparecidos. Una investigación de EL PAÍS con otros medios europeos apuntó también a que el número real de fallecidos pudo ser mucho mayor al admitido por Rabat.
Las circunstancias en las que se ha producido ahora la tragedia en Ceuta son muy diferentes a las de aquellos dos sucesos. En primer lugar, por el origen de las víctimas. Tanto en 2014 como en 2022, la mayor parte de los que intentaron entrar de manera ilegal en España eran subsaharianos. Ahora los protagonistas han sido prácticamente en su totalidad marroquíes ―varones jóvenes en su mayoría, aunque también había mujeres, niños y familias― de localidades cercanas a la ciudad española, muchos de la limítrofe de Fnideq (la antigua Castillejos). Además, el número ha sido ahora muy superior. De alrededor de 250 en 2014 y algo más de dos millares en 2022 a las decenas de miles de este jueves, de los que 50.000 alcanzaron su objetivo, según la estimación que dio este viernes el Ministerio del Interior.
También la actitud de las fuerzas de seguridad de Marruecos en cada caso ha sido muy diferente. En 2014 en Ceuta, la versión oficial señaló que los migrantes supuestamente agredieron con palos y piedras a los militares marroquíes que intentaban impedir que llegaran a la frontera con España y que, cuando se echaron al agua para rodear el espigón a nada, los agentes de la Guardia Civil dispararon pelotas de goma para impedir que llegaran a la costa. En Melilla, los agentes marroquíes cargaron contra los migrantes y utilizaron gases lacrimógenos, lo que provocó que las víctimas se agolparan en un recinto sin salida como era el puesto fronterizo de Barrio Chino y las víctimas murieran por aplastamiento en la avalancha. Los que llegaron a cruzar la valla fueron retenidos por la Guardia Civil, que utilizó para ello material antidisturbios.
En esta ocasión, sin embargo, las fuentes policiales consultadas destacan que las fuerzas de seguridad marroquíes han tenido una actitud pasiva que ha permitido que miles y miles de personas se acercaran por la playa sin oposición hasta el espigón que marca el límite entre ambos países para intentar bordearlo. La respuesta de la policía española también, pero en ese caso por el cambio del marco legal. En 2014, los 23 migrantes que alcanzaron la costa fueron llevados inmediatamente al lado marroquí de la frontera con el argumento de que las fuerzas de este país les estaban reclamando.
En Melilla, las fuerzas de seguridad españolas realizaron 470 rechazos en frontera, las coloquialmente conocidas como devoluciones en caliente, amparados por la ley de seguridad ciudadana o ley mordaza aprobada por el PP precisamente un año después de los sucesos de El Tarajal. Ahora, sin embargo, Policía Nacional y Guardia Civil no han podido aplicar esta medida porque hace tres semanas el Tribunal Supremo interpretó esa norma y determinó que el precepto que permite las devoluciones en frontera en Ceuta y Melilla no era aplicable a quienes eran interceptados en el mar intentando entrar a nado.
En lo que sí ha habido coincidencia en los tres sucesos es en que los representantes políticos han tenido o tendrán que dar explicaciones de lo ocurrido. Así, de lo ocurrido en 2014 en El Tarajal, el entonces ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, actualmente a la espera de sentencia por el caso Kitchen, compareció en el Congreso para defender la actuación de los agentes españoles. Pese a ello, 16 guardias civiles fueron imputados por disparar pelotas de goma y botes de humo, aunque finalmente la causa fue archivada.
En 2022 le tocó dar explicaciones a Fernando Grande-Marlaska. En este caso, la Fiscalía también abrió una investigación, pero seis meses más tarde la cerró al no apreciar indicios de delito en la actuación de las fuerzas de seguridad españolas en aquella jornada. Lo mismo hizo la fiscalía marroquí sobre lo ocurrido en su territorio al no encontrar “indicios de delito”. Ahora el PP ya ha pedido la comparecencia urgente en el Congreso del presidente Pedro Sánchez para que dé explicaciones por lo que tildan de respuesta “tardía” e “insuficiente” frente a una “avalancha sin precedentes”.

