84% de los pacientes consulta reseñas, pero solo 5% las escribe: ¿por qué Doctoralia es tan positivo?
La fiabilidad de la reseña
Una investigación publicada en 2024 en la revista Journal of Medical Internet Research, que analizó reseñas verificadas de médicos de atención primaria en Estados Unidos, encontró que características como la edad, el atractivo facial, el nivel educativo o el dominio de varios idiomas guardan una relación estadísticamente significativa con las calificaciones que reciben los especialistas en plataformas digitales. Aunque el efecto de cada uno de esos factores es pequeño, los autores concluyen que la percepción del paciente puede verse influida por atributos ajenos al desempeño médico y plantean la necesidad de seguir investigando cómo se construye la confianza en este tipo de plataformas.
El estudio valida la utilidad de las reseñas como herramienta de orientación para los pacientes, pero también advierte que, como ocurre en otros sistemas de valoración en línea, las opiniones reflejan tanto la experiencia clínica como la percepción subjetiva de quien las escribe, una combinación en la que pueden intervenir factores difíciles de medir.
Para Alcántara, a medida que un especialista acumula más opiniones verificadas, las experiencias individuales tienden a diluirse y el perfil ofrece una fotografía más estable del servicio que brinda. Desde esa perspectiva, la confiabilidad no depende de que todos los pacientes opinen, sino de reunir suficientes experiencias auténticas y verificadas para construir un patrón consistente.
Sin embargo, el caso de Marilyn Cote ilustra que incluso los sistemas de verificación tienen límites. Cote, quien se presentaba como psiquiatra y ofrecía consultas y tratamientos en Puebla, fue señalada en 2024 por presuntas irregularidades en sus credenciales profesionales. El caso derivó en una investigación de la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) por el presunto ejercicio irregular de la psiquiatría y las autoridades estatales clausuraron los consultorios donde brindaba atención.
Antes de que el caso se hiciera público, Cote había contado con un perfil en Doctoralia. La plataforma asegura que ese perfil fue dado de baja desde 2020, después de detectar inconsistencias en la documentación presentada. De acuerdo con la empresa, al momento del registro la cédula profesional presentada por Cote pudo validarse ante la Secretaría de Educación Pública (SEP), pero revisiones posteriores identificaron irregularidades que motivaron su eliminación.
Cuando estalló el escándalo en noviembre de 2024 comenzaron a circular capturas de su perfil en Doctoralia con reseñas de cinco estrellas y comentarios muy elogiosos de pacientes. Es decir que sistemas como el de Doctoralia pueden detectar inconsistencias y corregirlas, aunque no siempre hacerlo antes de que un perfil permanezca disponible para los pacientes.
Según datos de la Encuesta de Confianza en el Servicio de Internet del Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT), más de la mitad de los usuarios en el país afirmó confiar poco o nada en la veracidad general de lo que consume en la red; sin embargo, esta desconfianza no se traduce necesariamente en una verificación rigurosa. Por su parte, el Digital News Report del Instituto Reuters y la Universidad de Oxford revela que, aunque la preocupación por la desinformación es alta, menos del 40% de los usuarios valida activamente los datos que encuentra en internet consultando fuentes institucionales o registros oficiales, y cerca de un 20% suele basar su criterio en la lectura de opiniones o comentarios de otros usuarios en redes.
