La IA encarece los smartphones y empuja el fin de los teléfonos baratos
La apuesta parte de un cambio que Vivo detectó en el comportamiento de los usuarios y que coincide con los estudios de IDC. Durante años, la capacidad de almacenamiento fue uno de los principales argumentos de compra; hoy, para la mayoría de los consumidores dejó de ser un factor decisivo.
La investigación de la consultora muestra que la importancia atribuida al almacenamiento cayó 19 puntos porcentuales frente a años anteriores. No porque haya dejado de importar, sino porque los usuarios asumen que prácticamente cualquier smartphone ofrece espacio suficiente para el uso cotidiano. Algo similar ocurre con la cámara, que alcanzó un nivel de calidad que satisface a la mayoría de los compradores.
En contraste, la duración de la batería y las funciones de inteligencia artificial ganan protagonismo. Actualmente, 41% de los smartphones que llegan al mercado mexicano ya incorporan herramientas de IA generativa, mientras que 57% son compatibles con redes 5G. Las funciones más utilizadas siguen siendo la edición fotográfica, la traducción y la asistencia para escritura, aunque IDC considera que las capacidades de IA aún están lejos de aprovecharse plenamente.
Para Altúzar, ese cambio explica por qué la industria puede sacrificar parte de la memoria sin afectar significativamente la experiencia del usuario.
“Muchas veces vendíamos equipos de 512 GB y la realidad es que la mayoría de las personas nunca los llenaba”, afirma. “Seguimos tomando las mismas fotos, grabando los mismos videos y usando las mismas aplicaciones. Preferimos invertir en características que sí percibe el usuario todos los días antes que mantener una especificación que, en muchos casos, terminaba sin utilizarse”.
Aun así, el ejecutivo reconoce que la transición no será sencilla, y estima que el mercado necesitará todavía dos o tres trimestres para absorber el cambio, conforme los inventarios anteriores desaparezcan y los consumidores entiendan que el aumento en los precios responde a una nueva realidad de la industria y no a una estrategia aislada de los fabricantes.
La premiumización avanza, pero tiene un límite
Aunque Altúzar acepta que los teléfonos serán más caros en los próximos años, eso no significa que los dispositivos de entrada desaparezcan. Lo que cambiará será el punto desde el que comienza esa categoría.
“Yo creo que veremos una transformación, no una desaparición”, afirma Altúzar. “Los equipos que antes costaban entre 1,500 y 2,000 pesos probablemente pasarán a un rango de entre 2,000 y 2,500 pesos. Pero seguirán existiendo porque ese segmento, junto con la gama media, representa más del 50% de las ventas en México”.
Esa visión coincide con la lectura de Ernesto Piedras y Alberto Piedras, analistas de The CIU, quienes consideran que el mercado mexicano vive un proceso de premiumización acelerado. Antes de la pandemia, alrededor de dos de cada tres smartphones vendidos pertenecían a la gama baja; hoy ese segmento representa apenas 13% del mercado, mientras que los dispositivos de gama media-alta y premium concentran entre 86% y 87.4% de las ventas.
La inversión promedio del consumidor también cambió de forma significativa, de acuerdo con la consultora, el gasto por smartphone pasó de alrededor de 2,400 pesos antes de la pandemia a más de 5,400 pesos en la actualidad, reflejo de un usuario que renueva con menor frecuencia su dispositivo, pero está dispuesto a pagar más por él.


