La detención del líder indígena Jesús Plácido Galindo agita a la Montaña de Guerrero asediada por el narcotráfico
Comunidades enteras en el sur de México han sido arrasadas por el narcotráfico. Para las poblaciones indígenas, víctimas directas de ese terror, esto no es una novedad. Entre el 6 y el 12 de mayo pasados, fue el turno de Tula, una localidad nahua ubicada en el municipio de Chilapa, en el centro de Guerrero. Con drones, fusiles y coches blindados, el grupo criminal de Los Ardillos incendió las casas y los montes y obligó a sus pobladores a huir para salvar la vida. Jesús Plácido Galindo, el líder del Concejo Indígena y Popular del Estado de Guerrero–Emiliano Zapata (CIPOG-EZ), denunció el actuar del Ejército mexicano, que se había retirado de la zona justo cuando comenzaron los ataques. “Pareciera como que son cómplices”, declaró, en su momento. El pasado 17 de julio, Galindo fue detenido en un retén policial cuando se dirigía a una reunión a la que lo había citado el subsecretario de Desarrollo de Guerrero, Francisco Rodríguez Cisneros, en Acapulco. Una reunión a la que nunca llegó.

