Sebastian Stan o el misterio del actor que pasa desapercibido a pesar de estar en todas partes
En el caso de Sebastian Stan (Constanza, Rumania, 43 años), el adjetivo “camaleónico” va un paso más allá. No es solo que el actor sea capaz de meterse en la piel de personajes muy diferentes en las películas más taquilleras y reconocidas del momento, sino que es capaz de hacerlo sin llamar demasiado la atención. En 2025 estuvo nominado al Oscar a mejor actor por The Apprentice, y en la gala de los Globos de Oro de ese mismo año optó a dos premios por dos papeles distintos, el de Donald Trump en la mencionada película de Ali Abbasi y el de un actor con neurofibromatosis en A Different Man, que fue el que le dio el galardón. Sus dos últimas apariciones en pantalla han sido en proyectos completamente opuestos, pero exitosos a su manera: uno es Thunderbolts*, la superproducción de antihéroes de Marvel que recaudó 382,4 millones de dólares; el otro, Fjord, un drama independiente del cineasta rumano Cristian Mungiu que obtuvo la Palma de Oro en el último Festival de Cannes. Aun así, Stan tiene la extraña capacidad de seguir manteniéndose siempre en un perfil muy bajo.
“Siento que hoy en día es muy difícil tener algo de intimidad”, confesó el actor rumano-estadounidense en una entrevista con Vanity Fair en 2025. Se refería al reciente interés por su relación con la actriz Anabelle Wallis (Oxford, 41 años), pero lo cierto es que apenas se había reparado en este discreto romance hasta que acudieron juntos a la gala de los Globos de Oro del año pasado. “Anabelle, te quiero”, le dijo él cuando subió a por su premio. A raíz de ese momento, medios como People han recordado que el Soldado de Invierno del universo Marvel y la actriz de Peaky Blinders ya fueron vistos besándose en la fiesta de cumpleaños de Robert Pattinson en 2022, y desfilaron juntos por las alfombras rojas de los festivales de cine de Berlín y Cannes en 2024. “Es la única parte de mi vida que intento mantener en cierto modo para mí, aunque al final acabe saliendo a la luz”, admitió Stan a Vanity Fair.
El pasado abril, la pareja de intérpretes fue vista paseando tranquilamente por las calles de Nueva York y la incipiente barriga de embarazada que lucía Wallis reveló que próximamente darán la bienvenida a su primer hijo. “Siento la responsabilidad de ser un buen padre. Y, por supuesto, un buen hombre. Tengo 43 años y siento que, en muchos sentidos, apenas estoy empezando a aprender. Me parece increíble. Por eso, me encanta descubrir diferentes puntos de vista. Intento leer todo lo que puedo, sea cual sea la perspectiva, simplemente para comprenderla”, confesó Stan en una reciente entrevista en profundidad con Deadline.
Su papel en Fjord —en cines españoles a partir del 15 de enero de 2027—, el primero en el que actúa en su rumano natal, ha conectado al actor con su propia infancia. Stan creció bajo el régimen comunista de Nicolae Ceaușescu, mientras su padre ayudaba a disidentes a escapar clandestinamente de la dictadura en barcos de carga. Finalmente, su padre también se vio obligado a huir del país. A los ocho años el actor se mudó a Viena con su madre, pianista de profesión; y a los 12 a Nueva York, con ella y su padrastro estadounidense, que trabajaba como director de una escuela privada. “Esto es para mi madre, que dejó Rumania en busca de una vida mejor y me lo dio todo, y para mi padrastro, Tony, que acogió a una madre soltera y a un hijo ya mayor. Gracias por ser un hombre de verdad”, dijo en su discurso de aceptación del Globo de Oro.
El actor explicó en Deadline que volvió a reencontrarse con su padre biológico “mucho más tarde en la vida”, pero reflexionó, sobre todo, sobre cómo ha influido la figura paterna de Tony en los valores que quiere transmitir él a su hijo. “Esa integridad discreta, esa fuerza silenciosa, esa forma de mantener a la familia, esa forma de estar ahí. También saber escuchar, comprender y proteger. Eso es más o menos lo que yo pensaba en cuanto a lo que significa ser un hombre de verdad. Y a veces eso implica dejar a un lado el propio ego y pensar en cómo puedes apoyar a tu familia, o a tus seres queridos, y ser un ejemplo”, resumió.
Después de varios trabajos menores y un papel recurrente en Gossip Girl como chico malo de la élite de Manhattan, la carrera cinematográfica de Stan despegó en 2011, cuando debutó como Soldado de Invierno en Capitán América: El primer vengador. El actor contó en 2014 que firmó un contrato que incluía nueve películas con Marvel Studios —superando el del actor que interpreta a Capitán América, Chris Evans, que incluía seis—, algo que le proporcionaba, según dijo, “una gran seguridad laboral”. Sin embargo, en una entrevista en Stronger Podcast en noviembre de 2025, Stan ya hablaba de la franquicia de superhéroes en pasado. “Tengo que intentar ofrecer algo diferente a lo que he hecho hasta ahora. Siempre sentiré que lo de Marvel me ayudó mucho a crecer como persona y como actor, y me enseñó a relacionarme. Además, trabajé con Robert Downey Jr., Scarlett Johansson y toda esa gente a la que admiraba… Era una familia y me dio un sentido de pertenencia; siempre estará ahí por eso, pero para mí solo fue el primer paso”, explicó.
El estreno de Thunderbolts* en 2025 marcó el noveno proyecto de Stan metido en la piel de Bucky Barnes —Soldado de Invierno—, pero no implica su despedida de Marvel, ya que está confirmado como parte del elenco de Vengadores: Doomsday, cuyo estreno está previsto para diciembre de este año. Además, también lo han fichado para otra superproducción de superhéroes, esta vez del universo DC. El rumano será Harvey Dent —Dos Caras— en la secuela de The Batman, donde volverá a coincidir con Johansson, que previsiblemente interpretará a su esposa. “Va a ser un desafío, como todo lo demás. Siento que es una película realmente ambiciosa y, si todo sale bien, de verdad creo que va a dejar a la gente boquiabierta”, adelantó en Deadline.

Dar vida a personajes de los cómics clásicos no suele ser fácil, debido a las exigencias del fandom y a las posibles comparaciones con intérpretes anteriores que hayan encarnado el mismo papel; pero todavía es más arriesgado interpretar a personas reales. Stan demostró que no le teme a nada cuando aceptó protagonizar The Apprentice sabiendo que este drama biográfico no le iba a hacer ninguna gracia al mandatario estadounidense. “Es un ataque difamatorio, barato y políticamente repugnante”, calificó Trump la película sobre sus primeros años como empresario, justo antes de volver a ser elegido presidente de Estados Unidos. “Mucha gente ahora, gracias a él, siente que tiene permiso para comportarse como animales, y lo único que hemos intentado hacer es generar debate”, defendió entonces Stan.
No es la primera vez que el actor interpreta a polémicos personajes sobradamente conocidos. En 2017 hizo de Jeff Gillooly, exmarido de la patinadora Tonya Harding y condenado por crimen organizado, en la película protagonizada por Margot Robbie, Yo, Tonya. Cinco años después, fue el Tommy Lee de Pam & Tommy (2022), la miniserie que narra el turbulento romance de la actriz y el músico, centrada en el escándalo mundial que protagonizaron cuando salió a la luz un vídeo sexual de la pareja. “Cada personaje tiene sus propios retos, desafíos muy distintos. A menudo, si es alguien que existe, tienes la bendición y también la maldición de que haya mucha información por ahí. Me ha resultado útil porque había muchas cosas en YouTube, pero eso significa que también la gente puede comparar y eso genera una mayor expectativa o presión”, reflexionó Stan en el estreno de la serie.

La bendición y la maldición de Stan van al contrario: en general, se sabe poco sobre él, a pesar de ser uno de los rostros clave en el panorama cinematográfico actual. Tampoco parece preocuparle. La última publicación de su Instagram, donde roza los ocho millones de seguidores, es una foto suya de niño, muy sonriente, que publicó el 13 de agosto de 2022, día de su 40º cumpleaños. A punto de cumplir los 44, hace tiempo que dejó de compartir contenido y le importa poco la opinión ajena, algo que ha heredado de su padre. “Lo que me fascina es que él tenía veintitantos años cuando ayudaba a la gente a escapar del país y, a su manera, seguía manteniéndonos a mi madre y a mí. Había un grado de conciencia, de motivación y una convicción que no tenían nada que ver con la aprobación. No tenía nada que ver con ‘voy a hacer esto para llamar más la atención en internet’, o ‘voy a luchar por esta causa para que alguien me dé una palmadita en la espalda’. Fue totalmente desinteresado en ese sentido”, explicó en Deadline. Es lo mismo que hace Stan cuando actúa sin esperar nada a cambio. Como dice el refranero rumano: Din stejar, stejar răsăre (del roble, roble sale).

