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México negocia el futuro del TMEC en plena escalada arancelaria de Trump



El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, no da tregua en su cruzada comercial contra el mundo. Las nuevas tarifas impuestas a decenas de países, incluido México —su vecino del sur y principal socio comercial—, suponen un nuevo desafío económico y diplomático para el Gobierno de Claudia Sheinbaum. La Administración Trump determinó que más de 60 naciones deberán pagar aranceles del 10% al 12,5% por no haber adoptado suficientes medidas para controlar las importaciones de bienes producidos mediante trabajo forzoso. El anuncio de este jueves irrumpió en plena jornada entre México y EE UU sobre el futuro del TMEC. En el caso de México, aunque se excluye del gravamen del 10% a las exportaciones que cumplan con el TMEC, esta decisión representa un golpe en medio de la revisión anual del tratado comercial de Norteamérica.

A contracorriente con el espíritu de libre comercio del TMEC, EE UU incluyó tanto a México como a Canadá en su escalada arancelaria. El país latinoamericano ha tratado de minimizar el impacto, asegurando que este arancel deja al país en el mismo nivel respecto al gravamen universal del 10% impuesto en febrero pasado y que solo el 15% de los envíos, que no cumplen con el tratado, estarán sujetos a esta medida. Sin embargo, la presidenta Sheinbaum reconoció que es “complejo” negociar desde la óptica proteccionista de Trump. “Lo que nosotros estamos buscando son mejores condiciones para México y que no vaya a haber un nuevo arancel, que ya no haya sorpresas de nuevos aranceles en este nuevo marco que existe para dar garantías a los inversionistas”, declaró la mandataria este viernes en su habitual conferencia matutina.

Sheinbaum admitió, como ya había mencionado su gabinete económico, que uno de los centros de debate con EE UU versa sobre las reglas de origen de sectores clave, como el automotriz. Estados Unidos busca elevar el contenido estadounidense de los autos ensamblados en la región. Actualmente, este requisito se sitúa en un 75%, pero el Gobierno de México busca implementar una “regla de origen regional” que también beneficie a las armadoras afincadas en territorio mexicano. “Lo que estamos buscando es que esas reglas de origen sean regionales, que no solo se descuente lo fabricado en EE UU sino lo que se fabrica en México”, comentó.

En un reporte sobre la medida, BBVA señala que, gracias al TMEC, los impactos de estos aranceles serán limitados. No obstante, advirtió de que esta nueva acción por parte de EE UU confirma que su política comercial seguirá caracterizándose por el uso intensivo de aranceles. “La sección 301 ofrece una base jurídica más sólida porque contempla expresamente la posibilidad de imponer aranceles en respuesta a prácticas extranjeras que afectan al comercio estadounidense. Una aplicación de esta magnitud se asemeja más a una política arancelaria general que a una acción de represalia específica contra prácticas particulares”, comenta.

Para México, añade el BBVA, la salvedad del TMEC permite que el país mantenga una mejor posición relativa frente a sus competidores. “El tratado continúa funcionando como el principal mecanismo de protección del acceso preferencial de México al mercado estadounidense y, además, se trata de una nueva acción que revela la intención de EE UU de continuar con el TMEC. En balance, la resolución es favorable para México en términos relativos, pero negativa para la previsibilidad del comercio global, por lo que causará ineficiencias en diversas economías, incluyendo la de Estados Unidos”, concluye.

En su agenda de Política Comercial 2026, el Gobierno de Trump advierte de que los déficits comerciales de Estados Unidos con México y Canadá van al alza, pese al TMEC. El año pasado, el desbalance comercial estadounidense con México rebasó los 196.000 millones de dólares, un alza de 14,8% respecto a 2024. En su diagnóstico anual, la USTR señala que México ha debilitado su clima de inversión y cuenta con leyes laborales inadecuadas, en perjuicio de los trabajadores estadounidenses. “México ha adoptado una serie de medidas preferenciales para beneficiar a las empresas nacionales en los sectores energético y minero, particularmente en petróleo, gas y electricidad, en detrimento de los inversionistas estadounidenses”, refiere el documento.

Después de una semana de trabajos bilaterales en Ciudad de México, el próximo cara a cara para continuar la revisión del TMEC tendrá lugar en septiembre próximo. De momento, ambos gobiernos aseguraron que en la revisión más reciente en Ciudad de México se avanzó en temas clave como seguridad económica, normas laborales, pagos electrónicos y reglas de comercio en industrias clave como la automotriz, siderúrgica y agrícola. Washington prevé que antes de que concluya este año llegará a acuerdos provisionales con México y Canadá, dejando los temas más complicado para 2027.

En menos de un mes, México pasó del rechazo de EE UU a renovar el TMEC por otros 16 años a una avanzada arancelaria de Trump bajo la sección 301 de la Ley de Comercio. Pese a la imposición de aranceles a las mercancías fuera del tratado, a los autos, los aceros y las materias primas como el cobre, las exportaciones mexicanas siguen rompiendo récord mes a mes. Solo en los primeros cinco meses del año, los envíos de mercancías y bienes al otro lado del Río Bravo rebasaron los 242.000 millones de dólares. Expertos y analistas coinciden en que la presión arancelaria de Trump, lejos de concluir, arreciará y, por este motivo, para México es una prioridad la supervivencia del TMEC, su principal escudo para sortear el vendaval tarifario del republicano.



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