El adiós del hijo del periodista Francisco Alejandro Leyva: “Si algo debemos hacer es no quedarnos callados”
Apoyado en el féretro de su padre, el periodista Francisco Alejandro Leyva, asesinado el miércoles a balazos en Oaxaca, Carlos Leyva da el suspiro que rompe su breve silencio. “Si algo podemos hacer es no quedarnos callados tampoco. [Debemos] seguir el sabio consejo de los más grandes: hablar y no dejar que nos suceda a nosotros, no dejar que seamos los siguientes”, dice. Le dijo adiós a su padre este jueves en una sala de la Asociación de Periodistas de Oaxaca abarrotada por colegas y familiares de Leyva. La muerte del comunicador oaxaqueño ha avivado la preocupación por la inseguridad que enfrenta el gremio, que ya ha perdido a siete de los suyos en lo que va de año.
Antes de despedirse, la voz comienza a temblarle a Carlos Leyva. “Hablen, pidan también el apoyo de los demás ciudadanos”, anima a los periodistas reunidos, a los que también les pide el apoyo para que se investigue el caso, “para que se dé con los culpables”. La despedida ha quedado grabada por varios medios reunidos en la pequeña sala de la asociación periodística, en la que los presentes guardan un silencio total para escuchar al hijo.
Un día antes, las balas silenciaron a Francisco Alejandro Leyva mientras comía, sentado en una pequeña silla de plástico, en un puesto callejero de San Pablo Etla, un municipio cercano a la capital oaxaqueña. La Fiscalía General de la República (FGR) ha informado este mismo jueves de que ha atraído la investigación por el homicidio. “[El Ministerio Público] realizará las investigaciones correspondientes para esclarecer el caso y dar con las personas responsables de la muerte”, ha indicado la dependencia en su breve escrito.
Los asistentes a la despedida del periodista también han exigido dar con el autor intelectual del atentado. “Sicarios hay muchos y culpables puede haber muchos, pero nunca hemos sabido de los asesinatos de los compañeros quiénes son los autores intelectuales”, ha apuntado uno de los presentes, que ha asegurado que los que dicen la verdad “acaban así, pero con mucho orgullo”.
El nombre de Leyva se sumó el miércoles al de Carlos Castro (Poza Rica, Veracruz, 8 de enero), Juan David Gámez (Nuevo León, 18 de marzo), Roxana Guzmán (Veracruz, secuestrada el 2 de junio), Luis Ángel López (Poza Rica, 11 de junio), Alex Serna (Zihuatanejo, Guerrero, 3 de julio) y Josué Martínez (Puebla, 16 de julio). Son las fechas en las que la prensa ha sufrido la mayor crudeza de una violencia que recorre México y que ha llevado al país a ser uno de los territorios más inseguros del mundo para el gremio.
Con la voz aún algo temblorosa, Carlos Leyva inclina ligeramente su cabeza para mirar el féretro. “Quiero concluir diciendo que amo a mi papá sobre todas las cosas”, dice. Los presentes aplauden tímidamente. Un par de horas después, Francisco Alejandro Leyva es enterrado en el Panteón General de Oaxaca.
