El regreso de algunos vecinos de Guadalajara tras la pesadilla del fuego: “Se escuchaba cómo venía el infierno”
El paisaje de la Sierra Norte de Guadalajara es desolador. Más de 32.000 hectáreas han sido arrasadas por el mayor incendio de la historia de Castilla-La Mancha, que este miércoles por primer vez parece dar tregua tras más de seis días. Algunos pueblos han podido ser realojados, otros siguen confinados o desalojados. La pedanía de Naharros, al norte de la zona quemada, fue evacuada el domingo, aunque llevaban ya dos días viendo el humo acercarse y viendo caer pavesas de más de 10 centímetros. Cuando llegó la orden el domingo, “todo el mundo estaba preparado y para fuera”, cuenta su alcalde, Ricardo Antón, que recuerda la llegada del fuego como si se “estuviese acercando el infierno”: “Ves todo el monte de arriba ardiendo y lo oyes encima”. En ese momento había cerca de un centenar de personas en el pueblo, pero solo cinco de ellas se quedaron para defenderlo junto a los bomberos. Uno de ellos era su alcalde.


