Reconocer: hola y adiós al 2025
El 2026 toca la puerta con la necedad de un cobrador y el 2025 se nos va por la puerta de atrás, lentamente.
Las redes nos llenan de rituales para el amor, para el dinero, para cerrar ciclos y hasta para atraer lo que todavía no sabemos si queremos. Y mira que algún año estrené ropa interior roja y funcionó… tanto que nos dijimos hola y adiós. Otros años fue amarilla: llegó el dinero y lo gasté. Salí con la maleta a medianoche para viajar y hasta una foto de París anda por ahí. Pero siempre quedan las anécdotas, los brindis, las carcajadas y esos momentos felices que, aunque no estaban en el manual, valieron la pena.
Esta vez será sin interrogatorios al 2025 ni balances empresariales para saber cuánto gané o qué perdí, que bastante caro salió el año como para pasarle factura otra vez. Hoy solo invito a respirar despacio, como cuando el sistema se congela y uno mira la pantalla esperando que no se haya llevado lo importante. A reconocer las versiones que hemos construido hasta hoy —con aciertos, torpezas y un puñado de intentos honestos— y a quedarnos con los momentos, la familia y las amistades que sostienen los días; las risas compartidas y los abrazos sinceros cuando la vida estaba rota y la tristeza se apoderaba del cuerpo. Porque ningún año es perfecto, todos exigen cosas distintas y aun así seguimos aquí, con el respaldo hecho, la memoria intacta y la certeza de que, pese a todo, seguimos en línea, vivos, y con la oportunidad de hacerlo igual o distinto… según las decisiones que nos atrevamos a tomar.
Así que hoy brindo por ti. Por vivir cada aquí y ahora con la intensidad suficiente para sentir, no para medir.
Porque en este 2026 recuerdes que, con rituales o sin ellos, siempre eres suficiente en cada circunstancia que se presente.
Porque el futuro anhelado no siempre llega de golpe: a veces se bebe a sorbos, en el aquí y ahora, mientras seguimos siendo humanos.
Y si algo me queda de este año, es Reconocer.
Salud. Nos leemos en el 2026. 🥂



