La IA llena de calaveras la publicidad del Día de Muertos, pero las marcas arriesgan su autenticidad
¿Cómo pueden las marcas aprovechar la IA sin perder autenticidad?
De acuerdo con proyecciones de la Confederación de Cámaras Nacionales de Comercio, Servicios y Turismo (Concanaco Servytur), las celebraciones de Día de Muertos generarán una derrama superior a 53,000 millones de pesos en México. El movimiento comercial incluye la venta de flores, alimentos, artículos decorativos y otros productos relacionados con la festividad.
A esta actividad se suman las campañas de publicidad digital, las ediciones especiales de productos y las promociones con las que las empresas buscan participar en una de las celebraciones más reconocidas del país.
El cuestionamiento sobre la publicidad de Día de Muertos no implica que las empresas deban renunciar a la inteligencia artificial. La tecnología puede funcionar como una herramienta para explorar propuestas visuales, adaptar contenidos a distintos formatos y acelerar determinadas etapas de producción.
De hecho, otra investigación de Stylitics y Aha Studio, que consultó a 411 compradores, encontró que el 60% reaccionó de manera neutral o positiva cuando supo que las imágenes que observaba eran producto de la IA. Sin embargo, el 59% quería que las marcas identificaran claramente cuándo utilizaban esta tecnología para crear sus imágenes.
Estos resultados sugieren que el rechazo no necesariamente se dirige a la tecnología, sino a la falta de transparencia y a las representaciones que pueden resultar engañosas. Para las empresas, el desafío consiste en aprovechar las herramientas de generación de contenido sin comprometer la confianza que construyen con sus consumidores.
Para De Barba, la utilidad de la IA depende de las decisiones que orientan el proceso creativo. Conocer el origen de los símbolos, comprender las prácticas asociadas con la festividad y construir una relación entre estos elementos y la identidad de la marca puede marcar la diferencia entre una campaña con una propuesta propia y otra que simplemente reproduce imágenes de temporada.
También, asegura, existe una diferencia entre utilizar la tecnología para desarrollar una idea y delegarle la construcción completa del mensaje. En el primer caso, la IA funciona como un recurso de producción; en el segundo, las empresas corren el riesgo de depender de representaciones visuales que cualquier competidor puede generar con instrucciones similares.


