Innovación

Le diste los correos de tu empresa a la IA, pero, ¿quién vigila que no filtre tus secretos?


En los sistemas corporativos, identifica al CISO (Chief Information Security Officer o Director de Seguridad de la Información) como figura clave para establecer políticas y protecciones, y sostiene que debe participar desde las primeras decisiones de adopción, no después de implementar la tecnología, como ocurrió durante años con otros sistemas. Esto implica administrar identidades no humanas, revisar permisos, clasificar información sensible y auditar a terceros.

Además, desde la perspectiva de Baudrit, las juntas directivas deben conocer los riesgos de la IA y pedir indicadores de seguridad. El especialista asegura que algunas empresas latinoamericanas ya incluyen reportes periódicos de ciberseguridad en sus reuniones directivas, aunque no proporcionó cifras sobre qué tan extendida está la práctica.

La primera pregunta que deberían responder las empresas antes de usar IA

Para Baudrit, la mejor forma de saber si una organización está preparada para usar agentes es revisar cómo protege sus datos. Una auditoría debe empezar por el perfil de riesgo de la información: qué datos son confidenciales, cuáles pueden compartirse, quién accede a ellos y qué consecuencias tendría una exposición indebida.

También debe evaluar a los sistemas externos que reciben información, pues una empresa con controles internos sólidos sigue siendo vulnerable si entrega datos a un proveedor sin conocer sus políticas de almacenamiento y protección, además de revisar las conexiones entre aplicaciones, los permisos de los agentes y la posibilidad de interrumpirlos.

Una compañía capaz de explicar cómo clasifica, protege y controla el acceso a sus datos probablemente esté mejor preparada para administrar los riesgos de la IA; si desconoce dónde reside su información más sensible o quién la consulta, los agentes pueden amplificar deficiencias que ya existían.

El desafío, por tanto, no es solo adoptar IA para ganar productividad, sino conservar el control sobre las decisiones, los accesos y la información que se delegan. Porque una empresa puede confiarle a la IA la lectura de sus correos, el análisis de sus documentos o la atención de sus clientes, pero esa confianza no debería sustituir la capacidad de saber qué hace la tecnología, qué información utiliza y cómo detenerla.

Un botón para detener a la IA antes de que el problema crezca

Baudrit destaca el kill switch, un mecanismo que interrumpe ciertos accesos de un agente cuando hay riesgo para la información. En el escenario bancario, desconectar el mecanismo que permite al modelo acceder a datos protegidos impide que siga usando esa conexión.

No equivale a apagar todo el sistema, sino a cortar un acceso específico para limitar el daño. Sin embargo, revocarlo no garantiza recuperar datos que ya salieron del entorno ni eliminar copias almacenadas por un tercero.



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