Internacional

Las lavanderas de Lockerbie, las mujeres que limpiaron las prendas de las víctimas del atentado contra un avión en el que murieron 270 personas

Pie de foto, Moira Shearer, Josephine Donaldson y Elma Pringle se organizaron como voluntarias para lavar la ropa de las víctimas.

Faltando pocos días para la Navidad, el 21 de diciembre de 1988, el vuelo 103 de la aerolínea Pan Am despegó del aeropuerto de Heathrow, en Londres, con destino al aeropuerto John F. Kennedy de Nueva York.

38 minutos después, cuando el avión se encontraba sobre Escocia, a unos 9.400 metros de altura, explotó una bomba escondida dentro de una maleta en la bodega.

El avión se partió en pedazos y en 46 segundos se precipitó sobre el pueblo de Lockerbie.

Las 259 personas a bordo –entre pasajeros y tripulación- murieron en el acto, al igual que otras 11 personas en tierra. 190 pasajeros eran estadounidenses, 21 de otras nacionalidades.

El horror que dejó el atentado es difícil de describir: casas destruidas y envueltas en llamas, trozos de metal retorcido de la aeronave, cuerpos desparramados por el suelo, otros aún amarrados a sus asientos y restos de pertenencias y maletas desperdigados por una superficie de cerca de 2.200 km².


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