Una nueva ofensiva aérea de Putin mata al menos a 24 civiles en Ucrania
Anunciado y cumplido. En la noche del martes, el presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, dijo que, según la información facilitada por sus servicios secretos, se avecinaba un ataque ruso “a gran escala”. Este llegó poco después y causó al menos 24 civiles muertos, mientras drones y misiles impactaban contra una veintena de objetivos en una docena de regiones. Toda la información que obtiene la inteligencia de Kiev y que, en parte, facilita a los ciudadanos para que se protejan se ha demostrado una vez más insuficiente para frenar la capacidad destructiva de Moscú.
Los primeros bombarderos rusos con misiles despegaron antes de medianoche. También se detectaron drones hacia diferentes puntos del mapa ucranio. Las autoridades lo iban transmitiendo a los ciudadanos. Las explosiones empezaron a sentirse en Kiev poco después de las tres de la madrugada (una hora menos en la España peninsular). Una segunda oleada llegó solo dos horas después.
Las advertencias de los posibles bombardeos llegaron solo horas antes de que el presidente ruso, Vladímir Putin, cumpliera 74 años, como destacaron las autoridades ucranias y los medios locales. Todo apuntaba a una madrugada peligrosa y trágica, como finalmente lo fue en la capital y en otras 11 regiones del país. Además de las víctimas mortales, los heridos rondaron la treintena, según los datos ofrecidos por las autoridades ucranias. La ofensiva se dirigió contra objetivos civiles e infraestructuras energéticas, denunció Kiev. Según fuentes del Kremlin, el ejército apuntó a algunos objetivos militares a los que no se refirieron los ucranios.
La Fuerza Aérea de Ucrania confirmó que 39 de los 48 misiles de crucero rusos fueron derribados o neutralizados, al igual que 117 de los 130 drones empleados en el ataque. Los impactos se regisraron en hasta 18 ubicaciones en diferentes puntos del país.
Zelenski consideró lo ocurrido “un regalo” del ejército ruso “por el cumpleaños de Putin”, este miércoles. Priluki, una localidad de la región de Chernihiv, lamentó el mayor número de víctimas mortales; un total de 18 personas, entre ellas cuatro menores, murieron por el impacto de un misil contra un edificio residencial. Los proyectiles alcanzaron también a las regiones de Kirovogad, Poltava, Dnipropetrovsk, Zaporiyia o Chernihiv.
En la capital, los bombardeos causaron dos víctimas mortales en el distrito de Darnytskyi. También en el distrito de Podil en Kiev cayeron misiles. En medio de un panorama arrasado, decenas de bomberos tuvieron que interrumpir este miércoles su trabajo ya a plena luz del día cuando volvieron a sonar las alarmas. El protocolo les obliga a apartarse del lugar del impacto hasta que la alerta pase. En no pocas ocasiones, los rusos atacan una segunda vez sobre puntos bombardeados previamente con la intención de causar víctimas entre civiles o entre los servicios de emergencia.
Oleg, uno de los bomberos, subraya que varias empresas se habían visto afectadas por el ataque. No ofrece muchos detalles, pero se refería a almacenes de herramientas y jardinería, “nada militar”. En todo caso, las autoridades no suelen informar cuando los objetivos alcanzados son de ese tipo.

Segundos antes de sonar las alarmas, un joven llamado Oleksandr y varios de sus compañeros recuperan en medio de los destrozos algunas cajas con diversos componentes de la empresa de material informático en la que trabajan. Sopla el polvo, los limpia con la mano y los deposita de nuevo en el embalaje de cartón. Su compañía no ha sufrido daños importantes, afirma.
Pero, a su alrededor, los daños son evidentes, con una nave todavía humeando cuyo interior ha quedado totalmente destrozado y calcinado. Varias horas después, los bomberos, manguera en mano, se afanan por detener llamas y apagar rescoldos tanto sobre el terreno como desde una quincena de metros sobre la escalera de uno de los camiones. Junto a ellos, vehículos arrasados por la onda expansiva. “Han caído dos misiles”, confirman uno de los integrantes de los servicios de emergencias y varios bomberos.
A unos 200 metros se halla el otro impacto, también en la misma zona industrial de Podil, cerca del río Dniéper. Las instalaciones de una compañía energética cercana se han salvado por poco y desde primera hora retoman su actividad. Una de las empleadas, Ludmila, de 30 años, reconoce que su labor no puede realizarse casi nunca desde casa y describe lo que está viviendo: “Es muy difícil porque tengo que desplazarme al trabajo en transporte público. Hay constantes alertas de ataque aéreo. Tienes que buscar refugio por el camino y saber dónde están ubicados esos refugios para poder ponerte a salvo en cualquier momento”.
Otro de los lugares de Kiev atacados en la madrugada del miércoles han sido los estudios cinematográficos Dovzhenko. Se trata de la tercera vez en pocos meses que estas instalaciones son bombardeadas.
Más de 12 horas después de comenzar el ataque, las alarmas seguían sonando ante la llegada de proyectiles rusos mientras se activaban las defensas antiaéreas sobre el cielo al caer la tarde.
En Kiev, algunas familias, ante las recomendaciones de las autoridades y tras casi cinco años de feroz invasión, se habían dirigido ya a los refugios de los edificios o hacia las estaciones del metro al llegar la noche del martes. Se ponen a cubierto y muchos pasan la noche entera bajo tierra. El problema, como se demostró a lo largo del miércoles, es que amanece y siguen sonando las alarmas a lo largo del día.

El Ministerio de Defensa ruso aseguró este miércoles en un comunicado que sus fuerzas atacaron en ese distrito una instalación militar: “El objetivo fue una empresa [Avtokraz] que fabrica y almacena chasis especiales para los lanzadores de misiles de crucero FP-5 Flamingo”.
El alto mando ruso comentó, como siempre y contra las evidencias gráficas, que nunca ataca objetivos civiles. “Anoche, las fuerzas armadas rusas lanzaron un ataque masivo con armas de precisión terrestres, marítimas y aéreas, así como con drones, contra instalaciones del complejo militar-industrial” en diferentes regiones, según las citadas fuentes ministeriales.
Moscú afirmó haber alcanzado instalaciones relacionadas con el misil Flamingo en todas las regiones bombardeadas, así como “un buque de transporte que llevaba carga militar y de doble uso para las fuerzas armadas de Ucrania”. Utilizó así la misma acusación no verificada con la que ha justificado los ataques de esta semana contra al menos tres barcos turcos que transportaban alimentos en aguas de Bulgaria y Rumania.
Polonia, país fronterizo con Ucrania, se ha visto obligada a poner en alerta a sus fuerzas antiaéreas como medida preventiva frente a la oleada masiva de drones y misiles que cayó a cientos de kilómetros de sus fronteras.


