Arrasadora victoria de la derecha en Brasil
Una tarde de la agitada última semana de campaña en São Paulo, una mujer rubia gesticulaba entusiasmada frente a tres policías. Estaba contenta de ver a los agentes uniformados en una zona que hasta hace poco figuraba entre las campeonas de robos de móviles. “Qué bien que estéis aquí ahora”, les decía, frente al Copan, el emblemático edificio de Oscar Niemeyer.
Mientras hablaba, dos jóvenes con camisetas rojas pegaron una pegatina del PT en una papelera. “¡Petistas asquerosos y ladrones!”, les gritó. Arrancó la pegatina, la hizo una bola y la tiró a la basura. “Deberíais estar en la cárcel. Pero el PT se acaba el domingo. Y entonces, delincuente bueno será delincuente muerto”.
Aquella mujer no representa a los 46 millones de habitantes de ese estado. Pero su hostilidad al PT está lejos de ser una excentricidad. Tarcísio de Freitas fue reelegido este domingo gobernador de São Paulo en primera vuelta, con cerca del 62,2% de los votos. El partido de Lula nació aquí y conquistó varias veces la presidencia de Brasil, pero nunca consiguió gobernar el estado más rico y poblado del país.
La victoria de Tarcísio, sin embargo, era esperada. La dimensión de la victoria de la derecha en buena parte de Brasil, no.
Flávio Bolsonaro obtuvo 47% de los votos y disputará la segunda vuelta contra Lula, que consiguió el 45%. Cuando se revelaron los números, hubo fuegos artificiales y fiesta en las calles de barrios más acomodados. Cuatro años después de que una amplia alianza política y social llevara a Lula de vuelta al poder para impedir la reelección de Jair Bolsonaro, Brasil vuelve a encontrarse ante una elección entre Lula y un Bolsonaro.
Pero sería un error mirar este domingo como una simple repetición de 2022. La derecha salió de las urnas mucho más fuerte. En el Senado, donde estaban en juego dos tercios de los escaños, candidatos conservadores obtuvieron victorias de enorme importancia. Michelle Bolsonaro fue elegida por Brasilia en su primera disputa electoral y Bia Kicis conquistó la segunda plaza del Distrito Federal. En São Paulo, se quedaron fuera Marina Silva y Simone Tebet y entraron los dos candidatos elegidos por los bolsonaristas, Derrite y André do Prado.
El apellido Bolsonaro tampoco parece haber sufrido el desgaste que muchos imaginaron después de la derrota de 2022. Otros nombres del clan fueron elegidos: Carlos Bolsonaro fue elegido senador, y el benjamín de los hermanos también ganó un escaño en el Senado. Y la votación de Flávio demostró algo políticamente mucho más importante: Jair Bolsonaro ha sido capaz de transferir una parte sustancial de su capital electoral a su hijo.
En 2022, el temor de que la reelección de Bolsonaro representara una amenaza para la democracia llevó a sectores de centro e incluso de derecha a apoyar a Lula. Brasil salía entonces de una pandemia desastrosamente gestionada, de récords de deforestación en la Amazonia y de cuatro años de permanente confrontación institucional. Muchos brasileños que no querían necesariamente a Lula votaron por él porque no querían otros cuatro años de Bolsonaro.
Ese dique no funcionó de la misma manera esta vez.
Parte de la explicación está en la propia fuerza de la derecha. Otra parte está en Lula. Presentarse a un cuarto mandato, que terminaría a los 85 años, fue una apuesta profundamente personal. Y el desgaste alcanzó a sectores que sí habían votado por él. Lula conserva una formidable base electoral y un legado de políticas sociales que transformaron la vida de millones de brasileños. Pero para una parte de esos electores pesan hoy más la economía cotidiana, el crédito caro y el cansancio que la memoria de las conquistas.
La segunda vuelta, por tanto, no será una reedición sencilla de 2022. Lula tendrá que volver a construir en pocas semanas una coalición que entonces nació del rechazo a Jair Bolsonaro. Esta vez, se enfrenta a un hijo fortalecido por las urnas y acompañado por una derecha que sale de la primera vuelta con mucho más poder institucional.
Para ganar, Lula no necesitará solamente recordar a los brasileños por qué derrotaron a Jair Bolsonaro hace cuatro años. Tendrá que descubrir por qué tantos de ellos están dispuestos a votar ahora por otro Bolsonaro.
Sylvia Colombo es periodista especializada en América Latina y columnista de Folha de São Paulo.



