La Casa Real subraya con la visita a Ceuta y Melilla que España es la “puerta de entrada” de Marruecos en Europa
En la Casa Real son plenamente conscientes de lo “delicado” que ha sido cuadrar la visita pendiente de los Reyes a Ceuta y Melilla los próximos 13 y 14 de octubre. No ha sido nada fácil. El rey Felipe VI se lo había prometido al presidente ceutí, Juan Jesús Vivas, a las pocas horas de la avalancha registrada el 30 y 31 de julio y esta mañana el propio monarca le ha llamado, y al presidente de Melilla, Juan José Imbroda, para confirmar la fecha. La Casa Real busca con esa visita un objetivo que trasciende la evidencia de subrayar que ambas ciudades son españolas, según fuentes de esa institución. El Rey quiere transmitir, además, el mensaje de que hay que “normalizar” las relaciones con Marruecos sobre esa base y con la premisa de que España “es la puerta de entrada” a los múltiples intereses que el país vecino tiene con la Unión Europea.
Hasta el anuncio de la fecha en la que Felipe VI y la reina Letizia acudirán finalmente a Ceuta y Melilla ha sido estudiado con sumo cuidado. No solo para formalizarlo antes del día de la fiesta nacional, el próximo 12 de octubre, y además cuando el Gobierno empieza a observar indicios de que algunos problemas empiezan a encauzarse tras un verano tan sumamente complicado y pese a la tensión creciente con el presidente de esa ciudad, Juan Jesús Vivas. La situación en Ceuta todavía no está “normalizada”, pero en la Casa Real sí quieren empezar a “normalizar”, sobre la base de la constatación histórica de que ambas ciudades autónomas son españolas, que eso no va a cambiar y que Marruecos debe asumir que ese es el escenario con el que tendrán que convivir en el futuro aunque se acepte que en su imaginario tengan derecho a reivindicar su nacionalidad, según fuentes del máximo nivel de La Zarzuela.
La visita a Ceuta y Melilla ha tardado en anunciarse y en confirmarse, pero en la Casa Real aseguran que estaba programada entre sus viajes para este año 2026 antes de que estallase el conflicto en la ciudad ceutí de este verano. Fuentes de la Casa Real apuntan que el desplazamiento se planeó desde el inicio de este mandato con Pedro Sánchez en el Gobierno, se intentó concretar de nuevo en 2024 y se volvió a hablar de su oportunidad la pasada primavera. En ninguno de esos intentos se concretó, lo que da idea de lo peculiar y delicado que es este tipo de acontecimientos, sobre todo para Marruecos.
La última vez que la jefatura del Estado visitó ambas ciudades autónomas fue en 2007, con el rey Juan Carlos I y su esposa la reina Sofía, bajo el Gobierno del socialista José Luis Rodríguez Zapatero, que no acudió con los Reyes como ahora tampoco lo hará Pedro Sánchez. Aquella visita produjo un malestar evidente en Marruecos, que llamó a consultas al entonces embajador en Madrid.
En la Casa Real no esperan ese tipo de consecuencias ahora y apuntan que en su estrategia de “normalizar” las relaciones con el país vecino hay que implicar más a Europa para que Marruecos entienda que no le conviene perjudicar sus intereses con la Unión Europea, que no son solo económicos. Fuentes de la Casa Real apuntan ahí que el papel de España tiene que reforzar su función de “puerta de entrada” de Marruecos en la UE. Y en ese contexto de querer mantener y mejorar la conexión en todos los aspectos con Marruecos se menciona el cambio de posición de España en marzo de 2022 con respecto al Sáhara hacia las tesis autonomistas que reclamaba el país norteafricano y frente al consenso casi total e histórico en favor del referéndum de independencia. Todas estas ideas han sido compartidas y consensuadas con el Gobierno.
El rey Felipe VI no ha mantenido en estos meses ninguna comunicación directa con el rey Mohamed VI y aunque en la Casa Real no la descartan ni rechazan creen que ahora no es el mejor momento.
Felipe VI no hizo ninguna alusión directa a la crisis de Ceuta ni a Marruecos en su ponencia para disertar sobre el “desorden mundial” en la inauguración de la VIII edición del Foro La Toja Vínculo Atlántico, celebrada en la isla balneario de A Toxa, en Pontevedra, con la presencia en este caso en persona del presidente Sánchez. Sobre lo que sí quiso reflexionar el monarca fue sobre la nada sencilla “fidelidad a los propios valores” en España y en Europa en este contexto “cuando parecen evaporarse las certezas y las alianzas, cuando el progreso deja de ser una función lineal, cuando los frentes se multiplican y crecen la frustración y las desigualdades”.
Fue así cómo el Rey se pronunció sobre cuál es según su criterio “la esencia” y “el valor irrenunciable, ese mínimo común denominador de todos los europeos”. Y se respondió: “A mí me gusta insistir en que el corazón de nuestros valores radica en el respeto a la dignidad de la persona. A partir de ahí, todo se declina de manera natural: la convivencia democrática, el estado de derecho, las libertades y responsabilidades inherentes a la ciudadanía”. Felipe VI incidió: “No caigamos nunca en el error de dar por sentada la dignidad del ser humano. No creamos que es una especie de bien que nos es debido por haber nacido en un país occidental, en un estado de derecho, en una democracia avanzada”.
El Rey aprovechó su discurso para lanzar una especie de alegato en favor de lo que llamó en general “las voces críticas” y que identificó con todas aquellas que “no son destructivas o desmesuradas”. Felipe VI abogó así por superar “la crispación de nuestros días” con “razones sensatas que nos lleven a perfeccionar lo perfectible, a reformar lo reformable” y defendió “la crítica medida, al inconformismo razonado y sereno” y “no solo en la esfera política, también en las universidades, los centros de investigación, los servicios públicos, las empresas, la sociedad civil”.
El presidente Sánchez, que hacía varios años que no acudía al Foro La Toja, disertó sobre las preocupaciones en distintos ámbitos que ese desorden mundial ha provocado, tanto en el cuestionamiento de las instituciones multilaterales; en la economía y el comercio; en la emergencia climática y en el despliegue irresponsable de la Inteligencia Artificial.



