Milei pide “paciencia” a los grandes empresarios de Argentina y promete más reformas si es reelecto
“Lo primero que hay que tener es paciencia, los procesos de crecimiento no son instantáneos”, dijo este miércoles Javier Milei a más de un millar de dueños y directivos de las grandes empresas que operan en Argentina. El presidente habló desde Francia, vía teleconferencia, ante la tradicional reunión anual del Instituto para el Desarrollo Empresarial de Argentina (IDEA). Si la sensación dominante entre los empresarios era la incertidumbre por el proceso electoral que se avecina en el país sudamericano, la palabra del mandatario ultraderechista no hizo más que sostenerla. En tono de campaña, dijo que en 2027 los ciudadanos elegirán entre “vivir en un país próspero” que atravesará “los mejores cuatro años de la historia”, o “pagarán las consecuencias” si optan por sus opositores, a los que calificó como “un grupo de personas que está dispuesto a romper todo”.
Milei está de visita en París para participar de la Semana de Argentina –un encuentro organizado para intentar seducir a inversores extranjeros– y reunirse este jueves con su par Emmanuel Macron. Desde allí ofreció una entrevista abierta ante el 62° coloquio de IDEA que se desarrollará hasta el viernes en la ciudad costera de Mar del Plata, a 400 kilómetros de Buenos Aires.
La imagen del presidente fue proyectada en una pantalla en el salón central del hotel Sheraton, que lucía sus mesas y pasillos colmados, a media luz. En diálogo con el periodista José del Río, Milei comenzó recordándoles a los empresarios que “los procesos de crecimiento demandan mucho tiempo” y que su programa es avanzar en la desregulación de la economía y el achicamiento del Estado para “seguir creciendo”, pero que también inciden “las variables políticas”. “Enfrente tenés un grupo de personas que está dispuesto a romper todo”, remarcó.
Su pedido de paciencia se enmarca en un momento de debilidad o retroceso del plan económico del Ejecutivo. Según reveló la semana pasada el Instituto Nacional de Estadística (Indec), la actividad económica cayó un 2,9% mensual y amenaza con convertirse en una recesión. Mientras, la pobreza llegó al 32,3% de la población en el primer semestre del año, cuatro puntos por encima del nivel registrado a fines de 2025; el desempleo subió al 7,9% y el trabajo informal al 45%.
Otro indicador negativo para el Gobierno es el llamado riesgo país, el índice elaborado por la banca JP Morgan para medir la diferencia de tasa que pagan los bonos de una nación en comparación con los del Tesoro de EE UU. Ese dato había bajado hasta casi 400 puntos en julio, pero hoy llega a 628. En un país vecino como Chile no llega a 100 puntos y en otro como Brasil no alcanza a 200. Milei insiste en que las altas tasas que le exigen a Argentina se deben al “riesgo kuka”, su modo despectivo de referirse a la posibilidad de que vuelva al poder el kirchnerismo, que en su discurso es sinónimo de gasto público y déficit fiscal.
Milei repitió varias referencias a las elecciones presidenciales que se realizarán dentro de un año. “Si los argentinos quieren vivir en un país próspero, serán los mejores cuatro años de la historia, pero si deciden otra cosa, pagarán las consecuencias por elegir el camino de los últimos cien años”, insistió. Luego diría que los votantes deberán “elegir entre el modelo de la prosperidad y el modelo de la decadencia”, luego que la opción será “entre un país grande o un país miserable”. Si es reelecto, aseguró, “la velocidad que van a tener las reformas va a ser única e irrepetible en el mundo”.
El instituto IDEA se presenta como “la voz activa del empresariado” y su coloquio suele operar como un diagnóstico certero de la percepción que tienen las principales compañías sobre el rumbo del país. En la primera jornada del coloquio, mientras circulaban sándwiches de miga, bocadillos y bebidas, frente a los ventanales del hotel mirando al mar, se percibía el apoyo general a los grandes rasgos del programa de Milei, pero cruzado por las dudas sobre el respaldo de “la calle” al presidente por las zozobras que sufre la economía cotidiana.
“El principal miedo es que se dé marcha atrás con el marco regulatorio de Milei. Desde ahora hasta las elecciones no habrá grandes inversiones”, reconocía uno de los referentes del sector, antes de que comenzaran las actividades del coloquio. Otros pedían que el peronismo, la principal fuerza de oposición, muestre alguna señal de que, en caso de imponerse en los comicios, no se volverá a foja cero y respetará los compromisos asumidos.
Con mayor diplomacia, algo similar dijo, en la apertura del coloquio, su titular, Fabián Kon, del Grupo Galicia. “Reconocemos y apoyamos las reformas que son imprescindibles como punto de partida: el equilibrio fiscal, la independencia del Banco Central, la reforma laboral y la desregulación”, detalló. Pero también abogó por “una Argentina que sea capaz de transformar la estabilidad en progreso” y que “pase definitivamente de promesa a potencia”. Para eso, propuso “una hoja de ruta con cuatro ejes”: estabilidad, integración con el mundo, competitividad y desarrollo. “Aspiramos”, dijo “a que esta discusión trascienda este encuentro y se convierta en una agenda nacional. Una agenda que trascienda gobiernos, empresas e ideologías”.



