Madonna y Taylor Swift, reinas de unos premios MTV VMA cargados de nostalgia por Dolly Parton, Nirvana y George Michael
Hace ya 42 años que la cadena MTV empezó a premiar de lo que más sabe y que, por entonces, pocos valoraban: los vídeos musicales. Han pasado cuatro décadas y mucho ha cambiado en esta industria. No hay artista que se precie que no muestre hoy sus proyectos de manera visual, más aun en esta era de internet. Desde 1984 mucho ha cambiado, pero solo para crecer. En esta noche, los artistas han vuelto a demostrarlo.
Dos eran las reinas de la noche: Madonna y Taylor Swift, por sus esperados retornos. Y las dos salieron con corona. La primera, que ha lanzado un disco por primera vez en siete años, fue la encargada de inaugurar la noche desde el teatro Peacock de Los Ángeles, en su primera actuación en los premios desde hace 23 años, con aquella ya icónica imagen en la que la reina del pop se besó con sus entonces princesas: Britney Spears y Christina Aguilera. La segunda también regresaba con fuerza para estrenar su nuevo videoclip, el del tema Patient Zero, recién lanzado este viernes.
Madonna además brillaba como la máxima nominada de la edición, con 11 candidaturas; Swift acumulaba nueve. En la gala no se entregaron todos los premios, apenas media docena (otros 17 se quedaron fuera de la emisión) pero ambas quedaron empatadas, podría decirse. Madonna se hizo con tres (colaboración, baile, artista del año) pero Swift ganó el de honor como directora, creado este año y tras el que presentó mundialmente el videoclip de Patient Zero, que dirige e interpreta junto a la actriz Dakota Johnson, y sobre todo el más importante: el de vídeo del año, por The Fate of Ophelia, el primer single de su último disco, The Life of a Showgirl.
“Gracias por darle este premio a este vídeo porque estoy muy orgullosa de él”, afirmó la de Pensilvania sobre el escenario. “Me encantó hacerlo en una sola toma, escondiendo los cortes. Y gracias a la coreografía de Mandy Moore, al diseño de producción, a mi editor. y mi director de fotografía, que me dio la confianza para hacerlo, Rodrigo Prieto”, le dedicaba al mexicano.
Como remate, quiso “agradecer y dedicar este premio a una persona sin la que esto no estaría pasando: la showgirl definitiva, Dolly Parton”, afirmó, emocionada. “Escuchar cada canción y lo que ha escrito siempre es fantástico”, afirmó. “Llevó la fama con tanta alegría y tanto saber estar. Todo lo que pasó en su carrera fue por sus fans, siempre les tuvo amor y agradecimiento, y yo fui una de ellas. Creo que hemos sido muy afortunados de compartir este planeta con ella durante un tiempo”.
Pero la velada la arrancó la reina madre del pop, con 68 años, sentada sobre un piano que tocaba Sabrina Carpenter, también otra de las principales nominadas de la noche, con siete opciones. Juntas cantaron el tema que lanzaron este verano juntas, Bring Your Love; juntas, más tarde, también ganarían. Como tiene que ser en estos premios y en toda actuación de Madonna, sacó al escenario a una docena de bailarines, que la ayudaron con su cambio de look, a quitarse una gabardina y dejarla con un body.
Pero el espectáculo no quedó ahí. Subida a una plataforma, Madonna giró alrededor de un coro velado, para después seguir su actuación en unos urinarios, de los que salió la rebelde de la clase: Charli XCX. Juntas lanzaron el jueves Danceteria Afterhours, y junto a ellas estuvieron sobre el escenario dos actrices, Debi Mazar (amiga de Madonna desde los ochenta) y Julia Garner (que está previsto que interprete a Madonna en su biopic). Con una estética noventera similar a la de sus antiguos videoclips y que recordaba a Outside de George Michael, lograron arrancar la noche con energía.

Después empezaron a caer las estatuillas del astronauta para Madonna. El premio a mejor colaboración se lo llevó, cómo no, por cantar con Sabrina Carpenter Bring Your Love. Con Madonna ataviada con un corsé negro y Carpenter vestida como Rose en Titanic, se abrazaron por el escenario. “Hace 10 años que no agarro uno de estos, no he preparado nada”, afirmaba Madonna, que bromeó con el hecho de que Carpenter tardara cinco días en contestar al mensaje de Instagram en el que le proponía cantar juntas; la joven afirmó que ella no está detrás de sus respuestas, sino su equipo. “Si pensáis que es una canción de amor, os equivocais”, desveló Madonna. “Es una canción sobre esa gente que se cree que te conoce mejor que tú misma”.
También el de artista del año lo recogió ella. “Algunos, la mayoría, no habíais nacido, pero yo actué en los primeros VMA”, recordaba. “Tuve un problema con los zapatos, se me cayó un tacón, salí al escenario intentando estar chic y sexy, como se suponía, pero se me subió el vestido y se me vio todo. Mi manager me dijo que mi carrera se había acabado”, reía ahora. Contó que ha pasado el último año y medio buscándose a sí misma y creyendo en sí misma para lanzar su nuevo disco, Confessions II: “Haciendo la música que quería, y esa es la definición de ser artista. Mi esperanza es que paséis el próximo año o los 10 próximos buscándoos”.
El premio a mejor vídeo de baile fue también para ella, ya no muy segura de por qué recibía el premio (precisamente por Confessions on a Dance Floor: Part II, como le recordó Charli XCX al presentarla). “Vine a Nueva York para ser bailarina, y es lo mejor que me ha pasado. Encontré a mi comunidad en la pista de baile, me enamoré en la pista de baile, perdí a mucha gente querida en la pista de baile. Más allá del fútbol, el baile logra unir a todo el mundo”, proclamó.

Más allá de Madonna y Swift, poca variedad. Sienna Spiro ganó como mejor nueva artista en un premio que presentó el ganador del año pasado, Alex Warren. Nerviosísima, se lo dedicaba a sus seguidores, su madre, su hermana. “No sé ni lo que estoy diciendo”, afirmaba, completamente en shock en el escenario. No era tan grande la sorpresa: de los siete nominados (la propia Spiro, Bella Kay, Malcom Todd, Stella Lefty, Magnus Ferrell y Myles Smith) había sido la única en cantar en el teatro Peacock, ataviada con un minivestido de metal retrofuturista al estilo de Barbarella.
Teyana Taylor presentó el de mejor vídeo pop, que fue para la tailandesa Lisa por Dream, junto a Kentaro Sakaguchi. Presentadora y ganadora estaban a cada cual más emocionada. Si ser parte de la banda Blackpink la ayudó a lanzar su carrera, esta etapa en solitario está siendo de lo más exitosa. De hecho, poco después actuó sobre el escenario, con guiños a Tailandia, frente a carteles con letras en tailandés y subida sobre un tuctuc rojo.

Los premios se fueron entremezclando con las actuaciones. La artista británica Raye salió al escenario junto a media docena de violinistas, descalza y con un gran abrigo de pieles que luego dejó paso a un vestido rojo de encaje. Demostró su potencia vocal con ese gran éxito popular que ha sido Where is my husband? Y tras ella, siguió otra balada bajo la voz de Bruno Mars, vestido de blanco, con sombrero y guitarra. La única diferencia es que él no estaba ahí: era un segmento grabado. En riguroso directo, en cambio, fue la intensa actuación del rapero sueco Yung Lean con un inmenso coro, GENER8ION, que llenaron el escenario con sus uniformes de escuela.
Los premios quisieron rendir homenaje a George Michael con un mix de sus canciones que interpretaron artistas como Sombr, Raye, Adam Lambert y Teddy Swims. Pero el homenaje más delicado de la noche y uno de sus grandes momentos fue para la recién fallecida Dolly Parton. El público se puso en pie cuando la cantante country Kacey Musgraves cantó su éxito I Will Always Love You, compuesto por la artista en 1973 y popularizado por Whitney Houston como parte de la banda sonora de El guardaespaldas. Tras él, el country siguió con Shaboozey, porque el cantante montó todo un saloon del oeste, con sus puertas de madera, pianos, banjos y partidas de carta, y que acabó en llamas.

Los grandes homenajeados de la noche fueron Nirvana, con el premio a toda su trayectoria. Sus vídeos “definieron una era, completamente originales”, aseguraba la cadena musical. “Hoy les celebramos con el MTV VMA más querido, el de vídeo de vanguardia”, es decir, el homenaje que se otorga anualmente y que se han llevado en otras ocasiones los Beatles —los primeros en recibirlo—, Madonna, David Bowie, Beyoncé, Shakira, Katy Perry, el año pasado, Mariah Carey.
“Este premio nos trae recuerdos de hacer aquellos vídeos”, recordaban sobre el escenario Dave Grohl, Krist Novoselic y Pat Smear, que recordaron a su colega Kurt Cobain, fallecido en 1994. “Era único”, afirmaba Novoselic, mientras Smear fumaba sobre el escenario. “Nirvana sigue teniendo tanta fuerza porque la gente busca autenticidad, algo real, algo que te dice: está bien ser quien eres. A Kurt le habría encantado que ese fuera su legado”.

Los premios estuvieron presentados por el rapero Snoop Dogg, que los retransmitió en directo por la cadena CBS; eso sí, con algo más de 20 minutos de retraso, porque era domingo por la noche y en esa franja horaria el fútbol americano es el rey. “Presentado conmigo y en mi ciudad, va a ser la fiesta más grande que hemos celebrado”. Después de más de 40 años de historia y de dos horas y media de show, quizá era mucho decir, pero fiesta hubo, sin duda.



