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“Siento que esto es como un secuestro”: los migrantes que se aíslan en sus casas para evitar las redadas de ICE en Doral, la ciudad más venezolana de EE.UU.

Fuente de la imagen, Getty Images

Pie de foto, ICE se llevó a un primo de María en Orlando que era solicitante de asilo, como ella.

María* tiene un tic en el ojo derecho. Desde que los agentes de ICE aparecieron en las calles de Doral, ese movimiento involuntario se volvió casi constante, hasta que un día sintió que la mitad de su rostro se paralizaba.

Doral es uno de los 34 municipios del condado de Miami-Dade, en el sur de Florida, y durante siete años ha sido el hogar de María, su esposo y sus hijas.

También es la ciudad con la mayor población venezolana de Estados Unidos y una de las más custodiadas durante los últimos meses por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés), en medio de la promesa del gobierno del presidente Donald Trump de ejecutar el mayor operativo de deportación en la historia del país.

Con un caso de asilo pendiente, esta mujer venezolana de 52 años cambió su rutina para minimizar la posibilidad de toparse con patrullas de ICE en las esquinas de Doral, temerosa de ser detenida si las autoridades vinculan su estatus migratorio con la placa de su auto.

“Nosotros pedimos asilo afirmativo y el caso nunca cambió de estatus porque no hemos tenido ni siquiera la entrevista. Pero el caso está activo”, explica.


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