Malestar en el grupo parlamentario del PP con Ana Vázquez: “Es un error distraer de lo importante”
No se hablaba de otra cosa. Ni de la alerta en Ceuta por un posible nuevo salto masivo coincidiendo con las elecciones en Marruecos, ni de que el origen de las joyas de José Luis Rodríguez Zapatero es un obsequio de Arabia Saudí. En los pasillos del Congreso y en las conversaciones entre diputados y periodistas, el tema de conversación durante toda la mañana de este miércoles ha sido otro: el inesperado episodio del espray pimienta que una diputada popular, Ana Vázquez Blanco, ha llevado al Congreso para mostrar en su pregunta parlamentaria al ministro del Interior, y que ha terminado con varias zonas acordonadas del Parlamento, una denuncia y hasta 12 personas atendidas por los servicios médicos por los efectos de ese gas tóxico. Una performance política que se “le ha ido de las manos” a la diputada del PP, según lamentan varios de sus compañeros del Grupo Parlamentario Popular, donde el incidente ha provocado un profundo malestar precisamente porque ha desviado el foco del lugar donde lo quería situar el PP, los problemas para el Gobierno. “Es un error distraer de lo importante”, se queja uno de ellos.
“Si estamos hablando de esto y no del intento de las cloacas del PSOE de dar un susto a la juez que investigaba al hermano de Pedro Sánchez, es un error nuestro”, lamentaba un dirigente del PP en el patio del Congreso, visto el enorme revuelo que había provocado el aerosol. El problema fue creciendo como una bola de nieve a lo largo de la mañana, con los diputados cada vez más estupefactos ante la deriva de los acontecimientos.
Todo empezó con un choque parlamentario, cuando la presidenta del Congreso, Francina Armengol, invitó a la diputada a abandonar el hemiciclo por haber enseñado desde la tribuna el bote de gas pimienta en su pregunta al ministro del Interior, al que interpelaba sobre la situación en Ceuta. “Este es el símbolo de la falta de libertades que sufren las mujeres ceutíes, este es el material escolar básico, un espray de gas pimienta”, clamó Vázquez Blanco. El apercibimiento de Armengol por el “arma” que había mostrado provocó un enorme alboroto en el Grupo Parlamentario del PP, que protestó enérgicamente en defensa de su diputada, a la que primero había ovacionado de forma entusiasta. “¡Fuera!, ¡fuera!“, gritaban los populares a Armengol.
El líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, salió muy enfadado del hemiciclo con la presidenta del Congreso y defendiendo a su diputada. “La presidenta ha hecho una acusación gravísima. Quien inflama el debate es Armengol. Lo único que ha hecho Ana Vázquez es describir una situación”, se quejó Feijóo en conversación informal con los periodistas. “Quien está degradando a la Cámara es la presidenta. No se le puede decir a una diputada del PP que trae un arma”, cargó Feijóo, alegando que entonces las “mujeres y los niños de Ceuta estarían cometiendo un delito” porque también llevan esos espráis en sus mochilas. “Hay que ser muy indocumentado o tener muy mala fe. Lo único que ha hecho es describir una situación”, sentenció el jefe de los populares.
Pero el guion dio un giro de 180 grados poco después, cuando trascendió que la Policía había tenido que acordonar varias zonas en dos edificios de la ampliación del Congreso, donde se sitúan los despachos de los diputados, por el fuerte olor a gas pimienta, que estaba afectando a las personas. El tóxico salió de uno de los baños, se extendió por los despachos de Vox, que también tuvieron que ser desalojados, y llegó hasta una de las cocinas, afectando a las trabajadoras. Hasta 12 personas tuvieron que ser atendidas por los servicios médicos.
Mientras todo eso ocurría, Vázquez Blanco entraba en varias televisiones desde el patio del Congreso para defenderse y explicar que el bote de gas pimienta que había llevado al hemiciclo estaba vacío. Aunque no lo estaba del todo, y poco después se supo que ella misma había pedido a un trabajador del partido que lo limpiara justo al terminar su intervención en la sesión de control. Este trabajador reconoció después que fue él quien accionó el pulverizador en uno de los baños. El misterio quedaba resuelto. Lo relató, con gesto agobiado, él mismo a los periodistas: “Me pide [la diputada] que lo lave [el espray] porque lo traía vaciado. Me dice: lávalo, porque tenía restos por fuera. He ido a mi zona de trabajo, lo he lavado bien. Y lo accioné en un baño. Luego me he ido al otro y ya no tenía nada”.
Vázquez Blanco había avisado el día anterior a la dirección del PP de que iba a llevar el bote de gas pimienta a la sesión de control, según fuentes de la cúpula popular. Pero el problema es que les dijo a todos que el pulverizador estaba vacío, cosa que no era cierta, o no totalmente cierta, fuera ella consciente o no. Eso y que el Reglamento del Congreso permite suspender a un diputado de forma temporal si porta armas dentro de la Cámara. Los vaporizadores de defensa personal son considerados un arma, aunque fuentes del PP arguyen que están permitidos los que están aprobados por el Ministerio de Sanidad que se venden en las armerías. “Yo tampoco sabía que el reglamento no lo permite”, reconoce un diputado del PP, que también es crítico con lo sucedido. “Ella pensó que su discurso tendría más credibilidad si lo enseñaba, pero se le ha ido de las manos”, le reprocha.
La principal crítica en el Grupo Parlamentario Popular a la diputada es que con la perfomance del gas pimienta ha desviado la atención de los problemas que rodean al Gobierno, lo que supone un gol en propia puerta del PP. “Hay cosas que son de verdad importantes y no podemos estar a distraer”, lamenta otro diputado popular.
Vázquez Blanco no es una política novata. Al contrario, es una veterana diputada que lleva ocho legislaturas en la Cámara baja, conocida por su perfil mediático (es colaboradora habitual en varias televisiones) y por sus intervenciones de estilo agresivo contra el ministro del Interior. Nacida en Bande (Ourense), un municipio del que fue alcaldesa, estudió Derecho, pero siempre quiso ser policía. Con 27 años fue admitida en la Academia de Policía, pero la abandonó para dedicarse a su carrera política. Este miércoles, la diputada gallega con aspiraciones de inspectora ha sido requerida por los policías del Congreso para que les entregara el bote de gas pimienta que ha llevado al Hemiciclo.



