Sánchez y Mamdani reivindican juntos las políticas sociales españolas: “Los poderosos nos temen”
Como sucedió en Barcelona, donde Pedro Sánchez fue aplaudido por algunos de los pocos líderes progresistas que quedan en el planeta, en Nueva York, el presidente del Gobierno español ha recibido el apoyo de una de las nuevas estrellas de la izquierda mundial, el alcalde Zohran Mamdami. En la residencia oficial del regidor neoyorquino se ha organizado este miércoles un desayuno con varios líderes progresistas ―y Sánchez como invitado principal― en el que todos los oradores han reivindicado las políticas progresistas españolas.
Lo hizo especialmente Mamdani, que ha destacado la subida del salario mínimo, entre los aplausos del público. Sánchez ha explicado que esas políticas, tanto en Nueva York, como en España, explican la reacción contra ellas de algunos sectores económicos. “España está demostrando que otro modelo económico es posible y Nueva York está demostrando que esa misma ambición puede transformar nuestras ciudades. Por eso los poderosos nos temen, porque cada día demostramos que existe otro camino posible y que funciona”, ha dicho Sánchez.
En la sala le escuchaba y le aplaudía el multimillonario Alex Soros, hijo de George, uno de los grandes respaldos de los progresistas en el mundo financiero, y precisamente por eso enemigo favorito de la ultraderecha. Sánchez saludó a Soros, con quien se ha visto en varias ocasiones. También estaba Axel Kicillof, gobernador de Buenos Aires y probable rival de Javier Milei en las próximas elecciones argentinas, y António Costa, presidente del Consejo Europeo.
Mamdani se ha mostrado impresionado por el aumento del 66% del SMI en España en ocho años. “Sánchez ha mandado un mensaje: su trabajo importa, su dignidad importa”, ha dicho el alcalde, después de citar a García Lorca para defender que Sánchez, él y otros líderes pueden ahora hacer realidad e incluso ir más lejos del sueño del poeta de “construir un mundo mejor, llevar el movimiento por la igualdad y la justicia a horizontes más lejanos”.
El presidente español ha aprovechado el guante que le lanzaba Mamdani, con el que se había reunido antes en privado, para reivindicar todas sus políticas y los números de su Gobierno como demostración de que los economistas liberales no tienen razón, porque “se puede crecer y ser competitivo subiendo el salario mínimo y reduciendo la desigualdad”.
“Nos dijeron que si quieres crecimiento tienes que aceptar la desigualdad. Que los trabajadores tienen que hacer sacrificios. Que si quieres ser competitivo hay que tener salarios bajos y malos servicios públicos. Nunca lo creí. España ha demostrado que no era verdad. Hemos subido el SMI un 66%. Nos dijeron que destruiría empleos, pero tenemos más trabajadores que nunca. Uno de cada dos empleos que se crean en Europa son españoles. Nos dijeron que con la energía limpia seríamos menos competitivos. Ahora tenemos el 60% y la energía más barata. Siempre nos dicen que [estas políticas] no van a funcionar. La realidad es que sí funcionan para la gente corriente”, ha insistido el presidente español.
Sánchez también ha reivindicado que, durante la pandemia, su Gobierno, como otros europeos, no apostó por la austeridad, como en la crisis de 2008, y por el contrario protegió a los trabajadores, a las familias vulnerables y “paralizó los desahucios”. Lo ha recordado precisamente en un día en el que se ha producido un caso de gran impacto: el desahucio de María del Carmen Abascal, Maricarmen, una vecina madrileña de 87 años que ha sido deshauciada este miércoles tras ocho años de lucha contra del fondo de inversión que compró el piso en el que vivió durante más de 70 años y que se niega a negociar. El Gobierno promovió un escudo antidesahucios que siguió después de la pandemia, pero el último decreto para prorrogarlo decayó este año porque Junts, PP y Vox decidieron votar en contra, y el Ejecutivo no ha sido capaz de encontrar una mayoría para recuperarlo.
Sobre la inmigración, Sánchez también ha defendido que esta “ha hecho a España fuerte, económicamente, socialmente, culturalmente”. “Los inmigrantes sostienen nuestro estado del bienestar, la migración nos ha hecho un mejor país, no hay duda. Hay políticos tratando de convencer que el culpable de todo es el que gana menos. Quieren hacer que la gente mire a los lados para que no mire hacia arriba”, ha rematado el presidente, que ha recibido un gran aplauso cuando hablaba en positivo sobre un tema que afecta especialmente al país gobernado por Donald Trump, que ha hecho del mensaje anti inmigración el eje de su política. Mientras, Nueva York, la ciudad del propio Trump, ha votado a un alcalde que nació en Uganda en el seno de una familia india antes de instalarse en EEUU.



