Junts ve en la decisión del Constitucional una “desautorización de los jueces rebeldes contra la amnistía”
Junts per Catalunya aplaude el espaldarazo del pleno del Tribunal Constitucional a la ley de amnistía que, este martes, ha acordado corregir la ponencia que pretendía bloquear el perdón judicial a los líderes del procés condenados o procesados por malversación. La mayoría progresista ha dejado claro que avalará en el próximo pleno, el 6 de octubre, que se les aplique la medida, lo que abre la puerta a activar en las próximas semanas el regreso a Cataluña del expresidente de la Generalitat Carles Puigdemont. “Es la desautorización de todos los jueces que se han rebelado contra la amnistía”, ha destacado Jordi Turull, en una comparecencia en la sede de Junts en Barcelona.
“Es un paso importante, pero quedan otros por hacer. Hasta que no lo veamos pasear por aquí no podremos decir que ya se ha aplicado la amnistía”, ha matizado Turull. El carpetazo judicial ha permanecido frenado en el Tribunal Supremo, y el secretario general de JxCat ha instado a los magistrados reacios con la ley a dejar de buscar rodeos para no aplicarla. En concreto, ha aludido a los magistrados Pablo Llarena y Manuel Marchena y les ha reclamado que “dejen de hacer de justicieros”.
Junts per Catalunya lleva semanas instalado en la prudencia cuando se trata de hacer pronósticos sobre el despliegue efectivo de la amnistía y el consiguiente retorno del expresidente catalán Carles Puigdemont. El partido independentista considera una “anomalía” que más de dos años después de la aprobación de la ley en el Congreso de los Diputados, Puigdemont tenga que seguir en Bélgica porque se arriesga a ser detenido si regresa a España. Situación parecida viven los exconsellers Toni Comín y Lluís Puig.
En el caso de Jordi Turull, secretario general de Junts, la amnistía también tendría efectos directos sobre su situación personal, porque hasta el año 2030 sigue inhabilitado para ejercer ningún cargo público. “Estoy inhabilitado para cargo público, pero no para hacer política”, ha manifestado él mismo en ocasiones anteriores. De momento, tiene cerrada la puerta a ser candidato para la presidencia de la Generalitat. No se trata de un detalle menor porque dentro de Junts aflora una corriente que pide un debate sobre la conveniencia de redefinir el rumbo del partido y sus liderazgos. Estas voces defienden que la incertidumbre sobre el regreso efectivo de Puigdemont condiciona el proceso de toma de decisiones y lastra el margen de maniobra de la formación.
En la dirección de Junts muchos dicen tener trato directo y frecuente con Puigdemont, pero pocos se atreven a vaticinar qué camino querrá tomar el expresident una vez que regrese a Cataluña. “Hará lo que él quiera hacer”, es la respuesta más escuchada cuando se pregunta si el líder del partido ocupará su escaño en el Parlament para ser jefe de la oposición y si sigue con intenciones de ser, cuando llegue la hora, aspirante a presidir la Generalitat. “Lo que vaya a hacer ya lo anunciará él mismo cuando lo considere conveniente”, manifestó este lunes en rueda de prensa el portavoz de Junts, Josep Rius.
Por su parte, el abogado Gonzalo Boye fue un poco más explícito cuando, hace unos días, manifestó que veía a Puigdemont en plena forma para meterse de lleno en la primera línea política. Este martes, Boye ha lanzado una advertencia a los tribunales, indicando que “empieza el final de las excusas” para no aplicar la amnistía al expresidente de la Generalitat. En una entrevista en TV3, Boye ha reprochado la demora en el despliegue de la amnistía y ha señalado que incluso el Tribunal Constitucional se abona a la falta de presteza porque “ha tenido tiempo” para “aclarar” su postura.


