Política

Interior presupuesta nueve millones de euros para reforzar la frontera marítima de El Tarajal


El Ministerio del Interior ha anunciado este martes el inicio de los trámites necesarios para prolongar el espigón de El Tarajal, el punto de la frontera de Ceuta con Marruecos en el que los pasados 30 y 31 de julio se produjo la entrada de más de 70.000 migrantes irregulares. Más de 80 murieron ahogados. El coste de la construcción, que se desarrollará en dos fases, se sitúa en los siete millones de euros, a los que se suman otros dos millones para instalar un sistema de balizamiento que permitirá desplegar una red de contención de alta resistencia suspendida hasta el fondo marino. Todo ello permitirá sustituir la barrera flotante de 500 metros de longitud que el Gobierno instaló de urgencia tras el salto masivo de hace dos meses en la ciudad autónoma y con la que pretendía, no tanto disuadir o impedir la llegada a nada de nuevos mirantes, como tapar el resquicio legal que había abierto una sentencia del Tribunal Supremo que prohibía aplicarles la devolución en caliente precisamente porque no habían burlado ningún “elemento de contención”.

Interior destaca que estos trabajos, que deben contar con el visto bueno del gobierno de la ciudad y de “otros organismos estatales”, servirán “para reforzar la condición fronteriza con Marruecos” del espigón que ahora se adentra en el mar tan solo unos metros. La obra previsiblemente será sufragada con fondos de la Unión Europea (UE). El proyecto para reforzar la frontera marítima de El Tarajal se inició en la primera semana de agosto, día después del salto masivo, con la elaboración de un estudio técnico-económico para la prolongación del espigón y de otro sobre la viabilidad de la instalación del balizamiento permanente.

En una primera fase, el proyecto contempla prolongar el espigón 15 metros en el mar mediante la instalación de tres tramos modulados cimentados mediante pilotes y un cerramiento superior de malla antitrepa (valla metálica con cuadrícula de tamaño reducido que impide meter los dedos para escalarla) rematado con los llamados “peines curvos invertidos” (una estructura de barrotes metálicos en forma de semicírculo), el mismo sistema que corona la parte de la valla terrestre y que se instaló poco después de la llegada de Fernando Grande-Marlaska al ministerio para sustituir las concertinas, mucho más lesivas para los migrantes. En una segunda fase, el espigón se prolongará otros 100 metros mediante un dique vertical. Además, Interior instalará un sistema de balizamiento flotante para desplegar una red de contención de alta resistencia suspendida hasta el fondo marino que impida el paso bajo el agua de migrantes. Todo ello permitirá retirar la barrera flotante actual, sistema que se instaló también en el dique sur de Melilla semanas más tarde.

Desde 2019, el Gobierno de Pedro Sánchez ha invertido 37,4 millones en la modernización y mejora del perímetro y los puestos fronterizos de Ceuta, aunque la mayor parte de esos fondos se ha destinado a reforzar el vallado terrestre. De hecho, en el espigón de El Tarajal en el que ahora se centrarán los trabajos no se ha invertido nada en estos ocho años, aunque sí en la otra escollera de la ciudad, la de Benzú, en el extremo opuesto del límite fronterizo con Marruecos. Allí, Interior ha gastado en este tiempo algo más de tres millones de euros, entre otros objetivos, reparar los daños causados por la corrosión marina y los temporales mediante rellenos de hormigón.


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