Sánchez y Delcy Rodríguez se ven en la ONU y acuerdan mantener el contacto sobre el futuro de Venezuela
La presidenta de Venezuela, Delcy Rodríguez, se ha acercado durante la asamblea general de la ONU en Nueva York a saludar al presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez. El encuentro ha sido breve, según fuentes de la delegación española, pero ha servido para que la mujer que sustituyó a Nicolás Maduro cuando fue secuestrado por el ejército de EE UU le pidiera al líder español abrir un cauce para seguir hablando sobre la situación en Venezuela y su futuro político. Según esas fuentes, el presidente español le ha contestado que por supuesto se mantiene abierto ese canal porque “España está comprometida con el futuro de la región”. En las imágenes se aprecia claramente como Rodríguez se recorre toda la sala de la asamblea para ir expresamente a buscar a Sánchez, que corta una conversación telefónica para saludar y charlar brevemente con ella. Ambos se saludan finalmente, emplazándose a una nueva conversación, y Rodríguez también charla muy brevemente con el ministro de Exteriores, José Manuel Albares, antes de volver a su asiento. El encuentro no es pues casual, y parecía acordado previamente porque ella va a buscarlo expresamente y él corta la conversación y deja el teléfono en cuanto ve que llega ella.
Sánchez había roto por completo la comunicación con Maduro, aunque en España se le acusaba de estar cerca de ese régimen, pero con Rodríguez sí ha mantenido ya una conversación cuando cayó Maduro y otra más para ofrecerle ayuda durante el devastador terremoto en Venezuela. Además Exteriores está intentando que Rodríguez acuda a la cumbre iberoamericana en Madrid en noviembre.
La Moncloa está interesada en mantener este contacto para tener influencia en el futuro de la región y proteger los intereses españoles. Rodríguez está ahora muy vinculada a la administración de Trump, con la que Sánchez está muy enfrentado, pero el Gobierno español insiste en que los vínculos con Caracas siguen siendo intensos y los cauces de todo tipo se mantienen.
En un primer momento, Sánchez fue uno de los líderes que más claramente mostraron su rechazo enérgico a la operación militar de Trump para sacar a Maduro del poder y de Venezuela. Entonces, la oposición española, incluido el PP, celebró la caída de Maduro y acusó a Sánchez de tener vínculos con él. La Moncloa reivindicaba entonces que el Gobierno había apoyado a la oposición venezolana, no había reconocido a Maduro como presidente tras las últimas elecciones, y había acogido tanto al candidato de la oposición como a más de 200.000 venezolanos huidos de su país hacia España.
Pero poco a poco se comprobó que Trump no iba a apoyar a la líder de la oposición, María Corina Machado, y prefería pactar con Rodríguez a cambio de dominar el país a través de ella y sobre todo sus enormes reservas petroleras. Desde entonces el debate en España ha cambiado y la oposición española ya no está tan contenta con la salida de Maduro porque el régimen continúa con Rodríguez pero ahora muy controlado por Washington, con Corina Machado fuera de juego.
En este contexto, Sánchez apuesta por mantener una relación con Rodríguez que ya no tenía con Maduro en ese intento de mantener una influencia en Venezuela ahora muy reducida porque es EEUU quien tiene el control de las decisiones más importantes del país, en especial las que tienen que ver con el petróleo, que interesan mucho a empresas españolas como Repsol.


