Seis postores y 1.300 millones de dólares en juego: Altos Hornos de México entra en la última milla para ser subastada
Altos Hornos de México (AHMSA) busca dueño. La acerera, inactiva desde 2022 y en proceso de quiebra, está en el radar de seis posibles compradores para que vuelva a encender motores. Tras un intento fallido a inicios del año, la firma se enfila a su segundo proceso de subasta el próximo 25 de septiembre. El avalúo de la compañía, que también incluye sus minas de hierro, asciende a 1.326 millones de dólares y se prevé que los postores ofrezcan, al menos, un 80% de su valor. De acuerdo con el juzgado especializado en concursos mercantiles, los postores precalificados para participar en la subasta son Argentem Creek Partners, Compañía Yepal, Construcciones e Ingenierías Electromecánicas, Grupo Metals-Mex, Trust Empresarial Mexicano y Octavio Pous Escalante, sin embargo, aún falta que los interesados cubran la garantía de seriedad, equivalente a unos 56 millones de dólares, para asegurar su lugar en el proceso.
La acerera de Monclova (Coahuila), otrora líder de América Latina, se enfila a la última milla para ser subastada tras un largo proceso de quiebra, deudas millonarias, demandas y audiencias fallidas. Además de los seis postores precalificados, podrán participar en la subasta los acreedores de la AHMSA: Pemex, Unifin Financiera, Cargill, Caterpillar y Banca Afirme. Las bases de la subasta establecen la adquisición de toda la unidad productiva, por lo que no se admitirán posturas parciales que excluyan activos ni ofertas que dejen fuera componentes esenciales de la acerera. El postor ganador tendrá un plazo de 90 días para pagar.
En noviembre de 2024, tras años de inactividad, AHMSA fue declarada en bancarrota por un juzgado de la Ciudad de México. A partir de esa fecha, el síndico asumió las riendas de la empresa y así comenzó la travesía de avalúos y negociaciones con los acreedores y trabajadores de una compañía que suma adeudos por unos 5.00 millones de dólares y cuyo declive inició en 2029, año en que el entonces presidente de la firma, Alonso Ancira, fue señalado en la trama de corrupción de la constructora brasileña Odebrecht y la venta a un sobreprecio de su planta de fertilizantes Agronitrogenados a Pemex.
El caso llevó a Ancira a prisión, tras unos meses en reclusión, logró salir de la cárcel mediante el compromiso de pagar a Pemex un monto similar al de la transacción original, equivalente a unos 216 millones de dólares, una deuda que aún falta por abonar por 100 millones de dólares. Aunado al millonario acuerdo reparatorio, la acerera arrastra un alud de adeudos con la Comisión Federal de Electricidad (CFE), el fisco mexicano y con sus proveedores.
En uno de los últimos intentos por reflotar la empresa, el fondo estadounidense Argentem Creek, que ahora está interesado en participar en la subasta, adquirió la mayoría de las acciones de Ancira. El fondo de EE UU intentó atraer inversionistas internacionales, pero no lo consiguió, con la emergencia financiera y operativa a cuestas, la empresa, finalmente, suspendió operaciones en diciembre de 2022 y se declaró en quiebra en 2024.
La reactivación de AHMSA quedó pendiente durante el Gobierno anterior de Andrés Manuel López Obrador. Por esta razón, la mandataria, Claudia Sheinbaum, puso en el centro de sus compromisos a la acerera y a sus más de 14.000 empleados. “Seguimos trabajando con el tema de AHMSA, el caso está en el Poder Judicial y estamos buscando los mejores mecanismos para que esto se garantice, siempre poniendo a los trabajadores por encima”, dijo Sheinbaum en una de sus habituales conferencias de prensa en Palacio Nacional a inicios de este año.
Ahora, el reconocimiento del juzgado mexicano de seis postores supone un paso adelante para reflotar a la acerera, venida a menos, y la actividad industrial de Monclova, Coahuila. Con el cierre de la acerera se perdieron miles de empleos en la región carbonífera. De acuerdo con los cálculos del síndico a cargo del concurso mercantil, el pasivo laboral tanto de AHMSA como de las minas de hierro rebasa los 6.000 millones de pesos, unos 349 millones de dólares. Más allá de los discursos políticos, el resurgimiento de la acerera depende de la voluntad de los acreedores involucrados y de la oferta en firme de un comprador dispuesto a pagar, al menos, mil millones de dólares para resucitar al gigante del acero.



