Política

El PP se ve reforzado para mantener el pulso del traslado de los menores: “Vivas sabe que tiene que aguantar”


El Juan Jesús Vivas de 2024 apenas reconocería al de 2026. Hace dos años, el presidente ceutí calificaba de “inviable” la devolución de menores migrantes a Marruecos que defendía la extrema derecha. “Vox no plantea ninguna solución, porque lo que plantea es el retorno de los menores a sus países de origen. Y mire, esto, según pronunciamientos recientes del Tribunal Supremo, es inviable. Los menores no pueden retornar a sus países de origen si no media voluntad del menor para retornar. Por tanto, me parece que son posiciones absolutamente inviables y que responden a posicionamientos ideológicos que no compartimos en absoluto”, decía entonces.

Ni siquiera hace falta irse tan lejos. El pasado 29 de julio, un día antes de la entrada masiva de unas 70.000 personas a Ceuta, Vivas explicaba en una comparecencia pública que la devolución inmediata de los migrantes “sencillamente no se puede hacer” por la legislación sobre asilo y por las salvaguardas legales sobre los menores. Ahora, el presidente de Ceuta no solo comparte con Vox esa propuesta de devolver a los menores, sino que la ha hecho suya como la única posible, pese a la saturación que sufre la ciudad autónoma que preside, donde permanecen desde hace 50 días unos 2.000 menores no acompañados de hasta 10.000 migrantes que no han retornado tras la entrada masiva.

La posición del presidente de Ceuta está perfectamente alineada con la de la dirección del PP. La cúpula de Alberto Núñez Feijóo se ve además reforzada, tras las últimas señales de Europa, para sostener el pulso con el Gobierno y rechazar de forma tajante el traslado de los niños a la península. Y el mandatario ceutí, que es el que más sufre las consecuencias de no descongestionar a la ciudad negándose a las derivaciones, está pese a ello decidido a sostenerla. “Vivas sabe que tiene que aguantar”, remarcan en la cúpula popular.

El presidente de Ceuta justifica su cambio de postura respecto a hace dos años con el argumento de que la situación actual es diferente y que desde 2024 han ocurrido “dos cosas relevantes”: la entrada masiva de finales de julio de este año, que es un “ataque híbrido” que no puede tener una respuesta ordinaria, y el nuevo Pacto Europeo de Migración y Asilo.

Pero en el caso de los menores, el pacto europeo no permite relajar las garantías del proceso, sino que incluso las refuerza, lo que alarga todavía más el procedimiento. El Gobierno actúa además condicionado por un precedente clave, la sentencia del Tribunal Supremo de enero de 2024 (la que citaba Vivas en ese año) que declaró que la devolución desde Ceuta a Marruecos de 55 menores en agosto de 2021 fue ilegal al no seguir el proceso previsto en la ley de extranjería. Esta norma exige un procedimiento administrativo individualizado, que incluya información sobre la situación del menor, audiencia con el niño si tiene madurez y la intervención de la Fiscalía.

El Gobierno necesita, además, la autorización del Gobierno de Ceuta porque tiene la tutela; mientras el Estado conserva las competencias de identificación y extranjería, incluida la posible repatriación. En ese choque político, el Ministerio de Juventud e Infancia envió al Gobierno de Ceuta el pasado 8 de agosto una propuesta para trasladar a la península a 500 chicos y chicas especialmente vulnerables que Ceuta no ha autorizado.

Vivas comparte estrategia con el resto del PP, al que la derivación tensionaría mucho por la presión de Vox en los gobiernos de coalición., según distintos dirigentes populares que han hablado con él en los últimos días, está decidido a resistir. “Vivas sabe que tiene que aguantar y que la única solución posible es devolverlos a Marruecos, porque si no el mensaje sería terrible, y a medio y largo plazo, Ceuta se acabó”, resume un dirigente del PP que mantiene interlocución constante con él.

El presidente de Ceuta, de 73 años, está “anímicamente destrozado”, cuentan en el PP, pero precisamente porque es un lobo viejo en política (lleva 25 años al frente de la ciudad) “no le van a intimidar”. Hasta qué punto Vivas se ha subordinado o no a la estrategia de Génova es una incógnita, pero en el PP sostienen que el presidente ceutí no es ningún pelele porque es un veterano, tras las próximas elecciones municipales de mayo, a las que se presentará, aspira a encarar su última legislatura.

El PP se siente reforzado para mantener ese pulso con el Gobierno por el “espaldarazo” de Europa esta semana, se felicitan fuentes de la dirección popular, con la aprobación de una resolución del Parlamento Europeo promovida por el PP español que responsabiliza a España de la entrada masiva de migrantes en Ceuta el 30 y 31 de julio y la postura del comisario de Inmigración, Magnus Brunner, que se reunió el jueves con Feijóo en Madrid y validó el retorno de “todos” los extranjeros. “El agujero del Gobierno es cada vez más grande”, se congratulan en la cúpula del PP.

Capitalizar el descontento

Pero más allá del desgaste del Ejecutivo, en la disputa de los menores opera como telón de fondo la durísima competición que el PP libra con Vox para capitalizar el descontento social con la inmigración. Feijóo sigue acentuando su giro hacia posiciones cada vez más duras y asumiendo propuestas de la extrema derecha que hace poco no compartía, como la de retirar la nacionalidad a los extranjeros que cometan delitos graves, que los populares rechazaron en el Congreso en abril de este año y que ahora han anunciado como propia.

Este viernes, el líder del PP elevó aún más el tono contra los migrantes en Ceuta después de las imágenes del caos de su traslado al campamento habilitado en el puerto de la ciudad. “Hemos constatado que esto no es inmigración”, enfatizó desde Melilla. “Los inmigrantes no se enfrentan a la policía, intentan buscar un trabajo. Estos señores no vienen a buscar un trabajo, vienen a enfrentarse con el orden público constitucional y las fuerzas y cuerpos de seguridad. La única solución es la expulsión”, remarcó. Este domingo, el líder del PP está en Badalona junto al alcalde popular Xavier García Albiol, quien desde hace años abandera las posiciones más radicales dentro del partido con la inmigración.

Todo el PP, incluido el sector más moderado, ha ido girando hacia ese lugar en el que antes solo estaba Albiol, convencido de que no pasa factura. “Todo lo que endurezcas con la inmigración, dentro de unos límites, la gente lo va a entender”, resume un dirigente. “Y ahora tenemos un canal abierto muy pequeño de trasvase desde el centro y en cambio uno muy grande con nuestra derecha”.

El riesgo de esta estrategia, alertan algunas voces internas, es que termine beneficiando a la extrema derecha, que es la que tiene más credibilidad en la mano dura con los extranjeros. “Esto de Ceuta no le va a ir bien a nadie”, advierte un dirigente del núcleo duro, que confía en que cuando lleguen las elecciones la gente haga un voto más reflexivo.

Feijóo ha decidido jugar buena parte de su ofensiva política en Ceuta. En el PP ven la crisis como “una oportunidad” para erosionar al Gobierno y reforzar el liderazgo de su candidato en un momento en que las encuestas siguen sin devolverle el resultado que obtuvo en las generales de 2023.


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