Política

Ale-Hop gana la guerra legal a Mr. Wonderful por las tazas con frases motivacionales


Mr. Wonderful ha perdido definitivamente con Ale-Hop la guerra legal por supuesta competencia desleal que emprendió hace cinco años. El Tribunal Supremo ha rechazado que las tazas, cuadernos y más de un centenar de productos con frases motivacionales y colores pastel que vende Ale-Hop bajo su propia marca sean una copia de los diseños característicos de Mr. Wonderful. La Sala Civil, en una sentencia a la que ha tenido acceso EL PAÍS, ha desestimado uno a uno todos los motivos esgrimidos por la empresa catalana, que reclamaba la destrucción de los productos de Ale-Hop y una indemnización por daños y perjuicios. Los jueces, además, obligan a Mr. Wonderful a hacerse cargo de las costas del proceso judicial que ha escalado desde un juzgado de Valencia hasta el alto tribunal.

La controversia que ahora ha zanjado el Supremo empezó en 2021, cuando Mr. Wonderful denunció a Ale-Hop por competencia desleal y le acusó de estar imitando sus diseños, con ello, confundiendo a los consumidores y aprovechándose de su reputación. Pero la sentencia de la Sala Civil, de 46 páginas y de la que ha sido ponente el magistrado Fernando Cerdá, rechaza esta tesis, como ya hicieron antes un juzgado de lo Mercantil de Valencia y la Audiencia Provincial.

Los jueces advierten, de inicio, que ya antes de que Mr. Wonderful irrumpiera en el mercado en febrero de 2011, existían tendencias implantadas con diseños que combinaban imágenes de objetos (tazas, frutos, dulces, estrellas, animales…) personalizados o dotados de expresión humana y mensajes breves con una tipografía característica que se incorpora a una variedad de productos (agendas, tazas, camisetas, bolsas de agua caliente, baberos, zapatillas de estar por casa, llaveros…).

El Supremo recalca que Ale-Hop ya había utilizado estos diseños antes de la constitución de Mr. Wonderful, aunque no exactamente en esa gama de tonos pastel que después impuso la empresa catalana. “En el catálogo de 2010 aparece un producto que combina una taza personalizada con su café y su churro, con un brick de leche igualmente personalizado que sugiere una vaca y bajo la marca Ale-Hop, y sobre los dos dibujos dialogantes, la expresión ‘Good morning”, ilustran los magistrados. Informes periciales incorporados al caso aluden a que estas tendencias provienen del movimiento japonés kawaii y de los estilos hípster y lettering vintage, que “inspiran e influyen” tanto en los diseños de Mr. Wonderful como en los de Ale-Hop.

El Supremo admite que la llegada de Mr. Wonderful aporta al mercado –“a través del modo en que se combinan dibujos, colores y textos”- unas características propias “que permiten a los consumidores la identificación de sus concretos productos en el sector en el que se desenvuelve su actividad”. Pero “si ello ha constituido una de las claves de su éxito empresarial, también ha propiciado la aparición de imitadores en el sector”, advierte el tribunal.

Los jueces recuerdan que la legislación española ha asumido “de manera consciente y deliberada un planteamiento liberal” sobre la imitación de prestaciones e iniciativas empresariales, al establecer, como regla general, la libertad de imitación. Por lo tanto, para que Ale-Hop pudiera haber sido condenada, tendría que haberse demostrado, por ejemplo, que esa imitación impide al consumidor diferenciar los productos de una y otra cadena. Pero en este caso, señala el tribunal, Ale-Hop ha adoptado las medidas necesarias para que esto no ocurra y las formas de presentación de ambas compañías (la apariencia de los establecimientos y la marca) son “tan diferentes que evitan el riesgo de asociación”. La vaca a tamaño natural que custodia la puerta de las tiendas de Ale-Hop ha jugado a favor de la empresa, porque el Supremo entiende que es un elemento tan característico que diluye la posibilidad de que el cliente confunda una tienda con otra.

Tampoco ha quedado “en absoluto” acreditado, señala el tribunal, que los consumidores hayan establecido algún tipo de relación económica o jurídica entre Mr. Wonderful y Ale-Hop. “Antes bien, queda demostrado lo contrario”, afirman los magistrados, que aluden a un tuit incorporado a la causa que sirve de ejemplo: “Y ahora voy al Alehop, que es el Mr. Wonderful de los pobres”.


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