Mazón evita dar explicaciones a la jueza sobre qué hizo la tarde de la dana en Valencia
El expresident de la Generalitat Valenciana Carlos Mazón, del PP, tiene una laguna sobre el episodio más grave de la dana que dejó 232 muertos en 2024: el desbordamiento del barranco del Poyo. El exdirigente no menciona en sus escritos ante el juzgado de Catarroja (Valencia), que indaga la responsabilidad penal de la desgracia, qué hizo la tarde en que la crecida de esta rambla sepultó municipios como Paiporta o Catarroja, donde el temporal causó 55 y 25 fallecidos, respectivamente.
En un documento exculpatorio de 66 páginas presentado a la instructora Nuria Ruiz Tobarra el pasado 2 de septiembre, Mazón no aclara dónde estuvo la tarde de la riada. Ni cuál fue su papel durante la gestación de la decisión que centra el foco de las pesquisas de la jueza: la responsabilidad penal en el envío del ES-Alert, el mensaje masivo a móviles que se coló en los terminales a las 20.11 horas, cuando ya había decenas de desaparecidos, y que, según la magistrada, si la Generalitat hubiera remitido antes, se habrían salvado vidas.
Mazón, que está personado en la causa pero no figura como investigado ―el Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana (TSJCV) rechazó el pasado marzo esta posibilidad al considerar que el expresident carecía de “posición de garante”― elude en su estrategia de defensa referirse a qué hizo el día de la peor catástrofe natural que ha asolado Valencia. La tarde del temporal, según la investigación judicial, el popular comió durante casi cuatro horas con una periodista en el corazón de Valencia, dio después un paseo con ella por el corazón de la ciudad y desembarcó en el Cecopi ―el órgano de la Generalitat que gestionó la crisis― 11 minutos después (20.28) de que se tomara la decisión más relevante de la jornada, el envío del ES-Alert.
La estrategia exculpatoria de Mazón se cimenta en la tesis de que el expresident no dio instrucciones para el envío del ES-Alert; que no tuvo una “responsabilidad por omisión” en la gestión de la desgracia ―como sostenía la jueza de Catarroja en su exposición razonada ante el TSJCV―; y que las comunicaciones por WhatsApp que mantuvo su entonces jefe de gabinete y mano derecha, José Manuel Cuenca, con la entonces consejera responsable de la emergencia, Salomé Pradas, se registraron a las 19.54, nueve minutos antes de que se preparara el ES-Alert. Además, “no consta” ―según el escrito del exmandatario― que Cuenca “actuara siguiendo instrucciones de Mazón”. El popular obvia en su exposición que la exconsejera Pradas habló 48 segundos con él a las 19.43 horas ―dos minutos antes de que se ultimara el ES-Alert― y que esta exdirigente, que hoy es la principal investigada en la causa, trató sin éxito de contactar en dos ocasiones con el entonces jefe del Consell (19.10 y 19.36). Entonces, ella pilotaba el Cecopi y se debatían in extremis los flecos de la notificación masiva. El expresident no atendió a las llamadas y canceló las comunicaciones con su consejera, según el registro telefónico que Pradas entregó en el juzgado.
Mazón, que es aforado por su condición de diputado autonómico, sostiene que los pasos que ha recorrido la magistrada Ruiz Tobarra para tratar de imputarle carecen de justificación. Y que no hay motivo para situarle bajo el radar de las pesquisas, que indagan los presuntos delitos de homicidios y lesiones por imprudencia. “El derecho a la defensa no puede ejercerse contra una incógnita”, esgrime el popular en un escrito en el que solicita a la magistrada que concrete “si existe algún hecho positivo o acción” contra él.
El abogado del expresident, Ignacio Gally, justifica a EL PAÍS que Mazón no menciona en sus escritos qué hizo la tarde de la dana porque el TSJCV, en su auto en el que rechazó imputar al popular, entendía que el político “no merecía reproche penal alguno”., por tanto, “la tarde del 29 de octubre [de 2024] ya no forma parte del procedimiento”. “No tiene ningún sentido que argumentemos sobre algo que ya es irrelevante para la causa [.]. Hay que hablar de lo penalmente importante”, añade el letrado.
Las pesquisas, sin embargo, no han aclarado qué trataron por teléfono durante dos minutos Mazón y su entonces mano derecha, José Manuel Cuenca, a las 19.41, en lo peor de la desgracia. Y por qué el expresident comunicó después con Pradas, a las 19.43. “En esa conversación se dio seguro una directriz. Cuenca le avisa de algo, posiblemente del confinamiento, y luego, Mazón llama a Pradas”, argumenta la diputada del PSPV-PSOE, Alicia Andújar. Otra de las incógnitas que planea sobre la causa es si Mazón conoció la llamada que Pradas hizo a las 19.36 a Cayetano García, entonces secretario autonómico de Presidencia e integrante del núcleo duro. En la comunicación, la entonces consejera preguntaba sobre la posibilidad de confinar a la población por el eventual desbordamiento de la presa de Forata, una infraestructura en Yátova (Valencia) cuya rotura pudo causar 8.000 muertos, según informes de la Generalitat.
Tras dos años de pesquisas, la jueza de Catarroja solo mantiene imputados en la causa a la exconsejera Pradas y a quien fuera su número dos durante la dana, el exdirector general de Emergencias, Emilio Argüeso.


