Política

Las derechas europeas cargan contra España por la crisis de Ceuta y lanzan una advertencia a Marruecos


El Parlamento Europeo no tiene competencias en política exterior, intenta tener protagonismo en esa agenda. El PP español ha tirado esa palanca para atacar al Gobierno, algo que ya es casi una tradición en Bruselas: la Eurocámara ha aprobado este jueves una resolución, presentada por el PP europeo con el patrocinio del PP español, que ha salido adelante con el apoyo general de las derechas, más algunos liberales de Renew, y el voto en contra de los socialistas europeos, los verdes y la izquierda. Esa resolución responsabiliza a España de la entrada de unos 80.000 migrantes en Ceuta en los días de julio. Afea las “reiteradas advertencias” de los servicios de seguridad e inteligencia, en contra de los argumentos del Gobierno. Y con una abrumadora mayoría (339 votos a favor, 225 en contra y 16 abstenciones), la Eurocámara lanza además un serio aviso a Rabat: la derecha europea abre la puerta a suspender el acuerdo de asociación entre la UE y Marruecos, que supone fondos multimillonarios para Rabat a cambio de proteger la frontera.

El cordón sanitario no ha funcionado una vez más en Estrasburgo: el bávaro Manfred Weber lleva meses votando con los grupos de extrema derecha para desandar el camino en la agenda verde y la regulación de las plataformas tecnológicas. Los socialdemócratas, liderados por Iratxe García, amenazan desde hace semanas con acabar con la coalición histórica (centroderecha, centroizquierda y liberales) si el PPE sigue votando con los ultras, pero Ceuta demuestra que los populares europeos siguen jugando con dos barajas. Votan con la coalición europeísta a menudo. Pero se alían con la extrema derecha cuando hace falta, a pesar de las advertencias de los socialistas. Tras el ataque híbrido de 2021, con una entrada de unas 10.000 personas en Ceuta, la mayoría europeísta sí pactó una resolución conjunta de condena a Marruecos por usar la inmigración como elemento de presión política.

Cinco años después, la política migratoria es una de las más divisivas en la UE, y no ha habido resolución conjunta: la aprobada por las derechas europeas “condena, en los términos más enérgicos, los cruces ilegales masivos a Ceuta desde Marruecos, por tierra y por mar, y la instrumentalización de la migración irregular como herramienta de guerra híbrida contra la integridad territorial de un Estado miembro”. E insta a Rabat “a que asuma sus responsabilidades como socio clave de la UE y cumpla sus compromisos relativos a la gestión de fronteras, el retorno y la cooperación en materia de migración”. Según las fuentes consultadas en el PPE, está sobre la mesa el citado acuerdo de asociación, la fiscalización de los fondos europeos que recibe Marruecos a cambio de proteger las fronteras. Esa fórmula híbrida resiste las presiones del grupo Patriotas por Europa, al que pertenece Vox, que abogaba explícitamente por romper ese acuerdo hasta que se resuelva la crisis.

No obstante, el Parlamento Europeo ha rechazado varias enmiendas propuestas por el grupo Patriotas por Europa (al que está adscrito Vox) que reclamaban paralizar de inmediato las ayudas europeas a Rabat y suspender el Acuerdo de Asociación que tiene con la UE hasta que se resuelva la crisis. El comisario de Interior, el austriaco Magnus Brunner, está hoy de visita en Madrid para reclamar a España una resolución rápida de esa crisis. No parece que España pueda comprometerse con la urgencia que desearía Brunner, que ha criticado una y otra vez la regularización migratoria recientemente aprobada por España. Brunner está en el ala dura en materia de migración; la resolución de las derechas de la Eurocámara también. A pesar de que Bruselas admite que no hay un vínculo entre esa regularización y la crisis ceutí, la resolución critica explícitamente esa medida y asegura que puede “fomentar nuevos intentos” de salto. “Socava la confianza en la política migratoria común”, y “puede tener impacto en los demás Estados miembros, en el espacio Schengen y en la UE en su conjunto”.

“El Gobierno nos ha mentido: entraron en Ceuta unas 100.000 personas”, ha asegurado Jorge Buxadé en un encuentro con periodistas españoles. “Ceuta es un escenario de guerra: hay que ir a deportaciones masivas, van casi 50 días desde la avalancha”, según el eurodiputado.


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