Albares: “Ceuta y Melilla van a estar en el corazón de la Unión Europea”
“Ceuta y Melilla son España, pero son también Unión Europea y ahí es donde deben estar y van a estar Ceuta y Melilla, en el corazón de la Unión Europea”, ha defendido este jueves el ministro de Exteriores, José Manuel Albares, durante su intervención en la tercera edición de Diálogos para la Seguridad, un evento organizado por EL PAÍS que gira en torno al rol de Europa en un mundo atravesado de turbulencias.
El jefe de la diplomacia española ha repasado en su discurso el buen puñado de frentes que percuten el globo terráqueo, de Gaza e Irán a la IA pasando por el Sahel, la guerra en Ucrania y las amenazas híbridas, además de la presión migratoria.
Ceuta ha centrado buena parte de sus palabras. Albares ha reiterado el mensaje de que la salida a la crisis que ha tensado la política nacional este verano hasta llevarla al punto de ebullición pasa por europeizar la ciudad autónoma. “La frontera terrestre sur de Europa es tan importante como las fronteras del este”, ha dicho, tras enumerar las propuestas que llevó la semana pasada a Bruselas, entre otras cosas, que Ceuta y Melilla tengan un asiento permanente en el Comité de las Regiones y su entrada en la Unión Aduanera.
También ha defendido la gestión del Gobierno en este asunto, asegurando que respondió “con decisión”, logrando el retorno de más del 90% de los migrantes que cruzaron de manera irregular. El Ejecutivo, ha agregado, “sigue trabajando” en estos momentos en lograr el regreso de los que quedan, con respeto a la legalidad. Pero ha subrayado que la mejor respuesta a una crisis es prevenir que se repita. La apuesta del Gobierno es un enfoque “integral”, que incida sobre las “causas profundas”, como la sima económica abierta entre las dos orillas del Mediterráneo: “Somos el único país [de la Unión Europea] con fronteras terrestres en África. Ceuta y Melilla, la frontera más desigual del planeta, por lo tanto, más compleja de gestionar”.
El foro de seguridad se celebra en un contexto geopolítico complejo, por no decir ingobernable, con el orden internacional convertido en un queso de gruyère, y el mapa atravesado por tensiones y conflictos de distinta intensidad. El evento reúne a miembros destacados del Gobierno, como Albares y la ministra de Defensa, Margarita Robles, junto a personas destacadas de la OTAN, la UE y la industria militar.
“Nuestra paz y prosperidad dependen, por encima de todo, de lograr defender un sistema internacional donde no impere la ley del más fuerte, sino el derecho internacional”, ha reclamado el ministro, que ha reivindicado también más “diálogo y negociación” frente a la “violencia y la confrontación en la resolución de conflictos”.
España, ha expuesto, debe formar parte de una respuesta global, y europea, que coloque en el centro el “flanco sur”, un concepto estratégico recogido por la OTAN a propuesta española. También ha insistido en la necesidad de que la UE esté dotada de unas estructuras militares comunes, incluyendo un Ejército europeo, la integración de la industria europea de defensa para superar la fragmentación actual, además de dotar a las instituciones europeas de mecanismos de toma de decisiones más ágiles en materia de seguridad.
Tras los choques de hace unos meses del Gobierno español con el presidente estadounidense, Donald Trump, a cuenta de la contribución española a la OTAN, Albares ha definido a España como “uno de los mayores contribuyentes a las misiones, operaciones y actividades” de la Alianza.
De todos los desafíos a la seguridad, el diplomático ha destacado tres por su “cercanía e impacto” con España: la guerra en Ucrania, la crisis en Oriente Próximo y la inestabilidad en el Sahel, que ha calificado como “el centro de gravedad del terrorismo mundial”, un espacio donde Rusia impera a sus anchas, “convertido en el principal socio político y de seguridad” de las juntas militares, y que usa la zona como una plataforma privilegiada para socavar los intereses y la influencia europeos.
“Desde Gaza hasta Irán, pasando por el Líbano o Yemen, los conflictos no solo no cesan, sino que se extienden por la región”, ha expresado sobre Oriente Próximo. “Vemos violaciones del derecho internacional, del derecho internacional humanitario y de los principios y valores más básicos de la convivencia”.

