Política

Sánchez y Feijóo se cronifican en sus acusaciones sobre la crisis sin resolver de Ceuta


Lo único en lo que coincidieron todos los partidos y diputados en la sesión de control al Gobierno del Congreso es en que Ceuta no ha recuperado la normalidad perdida. El presidente, Pedro Sánchez, y el líder de la oposición, Alberto Núñez Feijóo, utilizaron, aunque en distinta dirección, la misma palabra “cronificar” para acusarse mutuamente de la responsabilidad de que la crisis no tenga visos de resolverse en breve. Feijóo, sus diputados y los de Vox insistieron en apuntar, pero sin concretar, a que el presidente padece alguna connivencia secreta con el rey de Marruecos. Sánchez y varios de sus ministros reprocharon al PP que “ponga palos en las ruedas” para que el conflicto se eternice con objetivos electorales y exigieron a los populares que demuestren su compromiso apoyando la convalidación de un decreto con más de 300 millones de euros en ayudas para el relanzamiento de la ciudad autónoma.

Feijóo no se demoró ni segundos en revelar cuál era su principal intención en esta nueva sesión de control en el Congreso monopolizada por la situación que sufre Ceuta. Feijóo interrogó así a Sánchez: “¿Cuándo fue la última vez que habló con las autoridades marroquíes? ¿Cuántas veces? ¿Qué le han preguntado y qué han respondido?“. El líder popular aludió a la carta remitida el martes en el Parlamento Europeo por Marruecos a algunos eurodiputados en la que el país vecino refrendaba su disposición a acoger a los inmigrantes que entraron en Ceuta el 30 y 31 de julio para concluir que la culpa de que esos retornos no se hayan producido aún es del máximo responsable del Ejecutivo español: “O usted no quiere y prefiere cronificar el problema, o es un incompetente, o alguien aquí está mintiendo”.

Sánchez le rebotó la responsabilidad a Feijóo casi en sus mismos términos: “¿Ustedes quieren cronificar el problema o resolverlo?”. El presidente se fijó también en la estrategia del PP de europeizar el debate sobre Ceuta, en Bruselas y Estrasburgo, para interpelar al jefe de la oposición sobre si su solución a esta crisis es suspender el acuerdo de asociación con Marruecos. Sánchez negó, con las buenas calificaciones de distintos fondos de inversión internacionales e institutos de opinión, que la imagen de España se haya degradado y defendió que sigue siendo buena pese a “los palos en las ruedas” del PP en muchos de esos ámbitos exteriores.

A Feijóo le pareció una “vergüenza” y “un insulto a los ceutíes” el silencio del presidente a su pregunta sobre si ha hablado, cuándo y sobre qué con el rey de Marruecos. También le reprochó que minimice la crisis y la diferencia entre los recursos desplegados en Ceuta para tramitar expedientes de expulsión y los destinados a la regularización extraordinaria de inmigrantes o para las nacionalizaciones previstas en la llamada ley de nietos. Esa alusión a la polémica instrucción sobre la ley de nietos le sirvió al presidente para calificar también de “vergüenza” la supresión cautelar por parte del Tribunal Supremo del derecho a voto de los 400.000 nacionalizados españoles por ese procedimiento.

El debate sobre Ceuta tuvo un intento de paréntesis con las preguntas sobre las carencias y padecimientos de millones de españoles por su nivel de vida, carestía de la vivienda y escasez de los salarios en los planteamientos que le formularon al presidente la portavoz de Junts, Míriam Nogueras, y la de EH Bildu, Mertxe Aizpurua. Ambas retrataron un panorama muy desolador; la primera centrada en las necesidades de Cataluña y la segunda, en las clases desfavorecidas. No prosperó ese intento. El presidente ofreció sus datos sobre una España diferente, volcándose en las cifras más positivas. Pero el resto de la sesión retornó a Ceuta con los peores augurios.

Varios diputados del PP cuestionaron al vicepresidente primero, Carlos Cuerpo, con las mismas cuestiones: por qué no se tuvieron en cuenta los avisos o las llamadas sobre la entrada irregular de migrantes; las vacaciones en agosto del presidente y otros cargos; o la promesa de Sánchez de habilitar en Ceuta hasta 10.000 plazas de acogida. La portavoz titular, Ester Muñoz, llegó a focalizar su interés en si Sánchez en persona había llamado al rey Mohamed VI. Sánchez no contestó a eso ni tampoco Cuerpo. El vicepresidente insistió, como hicieron más tarde otros ministros, en que su objetivo es devolver a la ciudad autónoma a la normalidad lo antes posible y en reprochar al PP que “ponga palos en las ruedas” y hable de “deportaciones masivas” ilegales para enquistar el problema.

Convalidación del decreto de ayudas a Ceuta

Cuerpo y otros ministros se volcaron en intentar sonsacar al PP si su preocupación máxima por Ceuta les llevaría a apoyar más tarde en el Pleno la convalidación de un decreto que contempla hasta 309 millones de euros en ayudas a la ciudad. No se lo aclararon en la sesión de control. A Ester Muñoz esa deriva de Cuerpo le pareció “una milonga” para tapar “las fechorías del Gobierno”, que según su criterio lo que en realidad persigue “es dejar caer a Ceuta porque es bueno para el PSOE”. El diputado Juan Bravo, con trayectoria vital y profesional en Ceuta, le echó en cara a Cuerpo fotografías con inmigrantes heridos y machetes.

El PP tenía claro que no iba a consentir que Ceuta se marchara de su guion. La diputada popular Cayetana Álvarez de Toledo buscó la manera de enlazarla con Ucrania, Carles Puigdemont, el teléfono pinchado del presidente por Pegasus, las joyas no justificadas y encontradas en la caja fuerte del despacho del expresidente José Luis Rodríguez Zapatero o las condecoraciones del ministro de Exteriores. José Manuel Albares optó por replicarle con el apoyo de la diputada a la guerra unilateral de Estados Unidos en Irán o sus alianzas con Israel y el Gobierno italiano de Giorgia Meloni.

El escenario estaba perfectamente sembrado para que rebañara ya con todo la intervención postrera del secretario general del PP, Miguel Tellado, en este caso frente al ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska. Tellado resumió el panorama de Ceuta “como ciudad sin ley” y relató los enormes porcentajes de todo tipo de denuncias incrementadas en la ciudad en este mes y medio para rebatir las tesis del ministro sobre “la sensación de inseguridad subjetiva”. Y acabó: “Usted es un incompetente de manual, subjetiva y objetivamente”. Marlaska le recriminó a Tellado, como los demás ministros, los obstáculos que levanta el PP para retrasar la vuelta a la normalidad en la ciudad y que en su retrato apocalíptico de Ceuta hubiera llegado a mencionar hasta un bulo, un supuesto informe de la CIA.


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