Innovación

Una empresa mexicana usa realidad virtual para reducir accidentes y costos industriales


El fundador explicó que entre los gastos se incluyen los daños a maquinaria, merma, reclamos de clientes, paros de línea, la capacitación directa, el sombreado, la curva de aprendizaje, y los accidentes, desde días perdidos hasta lesiones graves o una fatalidad, “que además te suben la prima de riesgo con el IMSS”, comentó Franco.

Franco ejemplificó con una empresa japonesa que sufrió cuatro accidentes en un año y convirtió cada uno en una experiencia inmersiva de dos o tres minutos, en la que los trabajadores revivieron la situación desde la perspectiva de quien la sufrió. Con eso reemplazaron el video que normalmente se usa en las pláticas de seguridad. Otro caso es una empresa de electrodomésticos de línea blanca que usó el simulador de montacargas ya no como curso, sino como filtro para el puesto.

“El que no pasa el simulador no opera”, explicó Carlos Franco, y comentó que a los tres meses reportaron cero accidentes con montacargas. Los nombres de las empresas se mantienen en anónimo por petición del fundador.

Los errores pueden costar hasta 20 millones de pesos al año

“Cuando vemos el estudio de retorno, lo primero que sale es cuánto están gastando hoy las empresas en errores, y en la industria eso sube fácilmente a 15 o 20 millones de pesos al año”, mencionó Carlos Franco.

La capacitación inmersiva puede reducir hasta 60% los costos frente a los métodos tradicionales, pero el retorno de la inversión depende de los procesos y costos de cada empresa. Inclusive, el fundador mencionó como ejemplo un proyecto realizado en 2025 con una compañía que destinaba 17 millones de pesos anuales a atender errores e ineficiencias, por lo que la implementación permitió ahorrar entre 3.9 y 4.2 millones de pesos al año.

En las industria de laconstrucción, manufactura y logística, los trabajadores toman sus cursos, firma su lista, pasa su examen, y aun así llega a la máquina sin haberla tocado nunca porque la maquinaria no puede detenerse para que un trabajador practique, el manual en papel tampoco ayuda mucho, “una foto tomada de lejos y borrosa no te enseña un proceso”, insistió Carlos Franco, refiriéndose a que trabajadores prefieren en la actualidad instrucciones de trabajo digitales a aquellas que son en papel.



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