Las pruebas, los testimonios y las decisiones pendientes que encauzarán el ‘caso Andic’
La investigación por la muerte de Isak Andic en la montaña de Montserrat (Barcelona) se acerca a una fase decisiva un año y ocho meses después de su fallecimiento. Por el camino se han sucedido archivos y reaperturas, la detención de su hijo Jonathan Andic por homicidio, la declaración de la terapeuta familiar, Julia Lüderwaldt, y la aparición inesperada de una testigo clave, una montañera que buscaba barrancos para que padre e hijo confrontaran de forma extrema como parte de su terapia. Sin una prueba directa de qué ocurrió el 14 de diciembre de 2024 en el Camí de les Feixades, donde el fundador de Mango falleció tras caer desde una altura de cien metros, aún quedan pruebas por practicar, testimonios a los que escuchar y decisiones judiciales por resolver que marcarán el rumbo de la causa.
Una batería de declaraciones pendientes
Entre el 30 de junio y el 3 de julio, desfilaron por el juzgado de Martorell algunas de las personas que más luz podían aportar sobre lo que rodea la muerte de Isak Andic. Desde la terapeuta que trataba a la familia, Julia Lüderwaldt, a sus dos hijas, Sarah y Judith, y su mujer, Estefanía Knuth. La jueza también escuchó a los montañeros que auxiliaron a Jonathan después de la caída y al psiquiatra Antoni Bulbena, que pasó una tarde con los Andic por si asumía su terapia. Quedaron pendientes para después de verano las declaraciones de otros testimonios solicitados por la fiscal: el consejero delegado de Mango, Toni Ruiz, el responsable de ciberseguridad de la empresa, la secretaria de Jonathan Andic, y los especialistas de montaña de los Mossos d’Esquadra que analizaron la caída. Asimismo, deberá pasar por el juzgado una testigo clave, que acudió de manera sorpresiva a los Mossos el 29 de junio: una colaboradora de la psicoterapeuta, de nombre Johana, que además de profesora de inglés, es aficionada a la montaña. Ella eligió, a petición de Julia Lüderwaldt, el Camí de les Feixades como un lugar óptimo con barrancos para hacer terapias de confrontación extremas. Además, lo recorrió con Jonathan el 7 de diciembre, una semana antes de la excursión con su padre, algo que él nunca contó a los Mossos.
La reconstrucción en Montserrat
La jueza del caso, Raquel Nieto, pretende despejar dudas sobre lo ocurrido aquel mediodía en la montaña, sobre todo al calor de la batalla dialéctica que mantienen acusación y defensa. En junio, ordenó una reconstrucción técnica de la caída en la montaña de Montserrat a la policía científica, los forenses que participaron en la autopsia de Isak Andic y los agentes que hicieron la inspección ocular. Los hechos ocurrieron en el punto inicial del Camí de les Feixades, un sendero que conduce hasta el monasterio de Montserrat. Aunque los Mossos han acudido allí infinidad de veces, la jueza quiere una nueva reconstrucción. Lo que no se ha hecho aún, y esto es algo que sorprende a las fuentes judiciales consultadas, es una reconstrucción de los hechos, una práctica habitual en procesos por homicidio que, como este, si llegan a juicio, serán vistos por un jurado popular. Hasta ahora, no se ha conducido a Jonathan Andic a la montaña para que, allí, más allá de las declaraciones que ya ha prestado (primero como testigo y luego como investigado) diga con exactitud qué pasó y cómo pasó en aquella excursión.
Tras la pista del viaje a Ecuador
El pasado 19 de mayo, la jueza dictó un auto de prisión provisional bajo fianza contra Jonathan Andic. Uno de los siete indicios citados ahí es la pérdida “en extrañas circunstancias” de su teléfono móvil en un viaje “relámpago” a Quito (Ecuador) en marzo de 2025, coincidiendo con la publicación, en prensa, de que el caso se había reabierto. Los investigadores sospechan que el primogénito se deshizo del móvil para evitar que las conversaciones de WhatsApp con su padre, que revelaban etapas de muy mala relación, cayeran en sus manos. Los Mossos las obtuvieron igualmente: estaban en el teléfono de Isak Andic. La defensa niega la mayor y asegura que, sencillamente, le robaron el teléfono en una plaza pública y por eso se vio obligado a cambiarlo. Las sospechas de los Mossos sobre ese viaje suscitaron agrios reproches de la defensa. La jueza quiere aclarar lo sucedido mediante una suerte de reconstrucción de las 48 horas de viaje: quiere saber para qué fue Jonathan Andic a Ecuador (por un proyecto editorial, según fuentes cercanas a la familia), qué gastos pagó con tarjeta de crédito, qué llamadas hizo desde ese país y si accedió a una aplicación que tienen los iPhones para localizar el dispositivo en caso de pérdida. La respuesta, según fuentes judiciales, aún no ha llegado, y podrá aclarar también por qué se desactivó, un día antes del viaje, otra aplicación que siempre había estado activa en el móvil del sospechoso: Health. No volvió a dar señal hasta la activación del nuevo terminal.
La clave tecnológica
En el rompecabezas de una investigación compleja, sin ninguna prueba directa, los policías optaron por una estrategia imaginativa y novedosa: analizar a través de Health, la aplicación de los iPhone que registra los pasos del usuario, los movimientos de Jonathan Andic. La herramienta resultó ser un puntal para el caso. A través de su análisis, los Mossos sostienen algunos de los elementos incriminatorios para Jonathan Andic, como que el último de los tres días que acudió al Camí de les Feixades (el 10 de diciembre), el trayecto recorrido fuese prácticamente igual que la ruta del día de la caída de Isak Andic, que se precipitó apenas unos centenares de metros después de haber empezado a caminar. Los investigadores interpretan que Jonathan apenas inició el trayecto y regresó. La defensa alega que el primogénito no siguió la caminata por “meteorología adversa”. La policía también descubrió que el 14 de diciembre, día de la caída, la aplicación se paró durante 38 segundos en el lugar aproximado del precipicio. Pero los análisis posteriores revelaron que la aplicación en ocasiones se detiene unos segundos, por sí sola, lo que impide extraer la conclusión de que padre e hijo se detuvieron en el lugar de la caída.
Qué pasará con la terapeuta
Hasta el momento, Julia Lüderwaldt, la terapeuta que trataba a la familia Andic, ha declarado como testigo en la causa por homicidio que lleva un juzgado de Martorell. Pero a la luz de las nuevas evidencias, con la declaración de una montañera que ayuda a Lüderwaldt a buscar barrancos para terapias de confrontación extremas, fuentes judiciales plantean un escenario que alteraría de forma sustancial la investigación, la estrategia de defensa de Jonathan Andic y el desarrollo del juicio: una hipotética imputación de la terapeuta. “Es una posibilidad que complica más el relato y conduce a un terreno nuevo”, argumentan esas fuentes. La implicación de Julia Lüderwaldt supondría partir de la premisa de que hubo planificación y premeditación. Como acusada, la psicoterapeuta ya no tendría obligación de decir la verdad y la Fiscalía perdería la posibilidad de citarla, en el juicio, como testigo de primera mano de las relaciones entre padre e hijo. En un auto dictado semanas antes, la jueza puso en la diana a Lüderwaldt al mencionar, aludiendo a ella, “la existencia de una tercera persona que directa o indirectamente participara en los hechos”. Según la investigación, la terapeuta se puso de parte de Jonathan Andic en su pretensión de recibir una “herencia en vida” del padre para emprender sus propios proyectos, como una sastrería. Incluso acudió al psiquiatra Antoni Bulbena para traspasarle el caso, porque consideró que como no se seguían sus recomendaciones, no tenía más camino para seguir tratando a la familia, según explicó el médico ante la jueza instructora. Finalmente, los Andic siguieron con Lüderwaldt.
El recurso pendiente de la defensa
Jonathan Andic está en libertad porque pagó la fianza solicitada por la fiscal Teresa Yoldi e impuesta por la jueza: un millón de euros. Pero no puede salir de España, tiene que comparecer cada semana en los juzgados y se le ha retirado el pasaporte. Su defensa pidió anular esas tres medidas cautelares en un recurso de apelación ante la Audiencia de Barcelona que, cuatro meses después, aún no lo ha resuelto. El abogado del primogénito, Cristóbal Martell, critica en su escrito que los indicios acumulados por los Mossos son endebles (trata de desmontarlos uno a uno) y que su cliente está sufriendo una “condena social anticipada”. Al estar el investigado en libertad, la urgencia de esa resolución es relativa. Pero es importante, subrayan las fuentes consultadas, porque mucho o poco la Sección Novena tendrá que entrar al fondo del asunto y pronunciarse sobre la solidez de una investigación que se mueve en el terreno de los indicios, sin pruebas directas. Si los magistrados rebajan algunas medidas, podrá interpretarse como un triunfo de la defensa, según cómo se argumente, como un toque de atención a la instrucción. Si, por el contrario, las confirma y respalda la robustez de los indicios, será un espaldarazo para la acusación y dejará el caso Andic mucho más cerca de llegar a juicio.


