El Congreso inicia la recuperación de la nacionalidad a los saharauis con la abstención de PP y Junts y el rechazo de Vox
El Congreso se permitió este jueves un respiro en su ambiente cerrado de confrontación ya habitual y se regaló un debate en el que hubo muchos gestos de emoción, pañuelos y hasta alguna lágrima para iniciar el proceso para permitir la nacionalización de decenas de miles de saharauis que nacieron en ese territorio cuando era una colonia española, 50 años después de haberla perdido. La mayoría de los portavoces coincidieron en reconocer que se trataba de “un día histórico” que “repara un injusticia” y un “abandono”. Incluso el PP y Junts, que se abstuvieron. Vox no: el partido ultra rechazó de nuevo la iniciativa porque entiende que con ella se “regala” ser español. Los socios del Gobierno, incluso Sumar, le recordaron sin reparos al PSOE sus bandazos en este asunto y sospecharon de su giro al permitir que prospere ahora, en plena crisis de Ceuta y con el temor a la reacción de Marruecos.
El pleno del Congreso avaló así con 168 votos a favor, 31 en contra de Vox y las 145 abstenciones de PP y Junts, una ley impulsada en este caso por Sumar. En concreto por la diputada de Más Madrid Tesh Sidi, que llegó a España en 2002 con ocho años desde los campos de refugiados del Sáhara occidental ocupado por Marruecos, ahora ingeniera informática y parlamentaria. No ha sido una iniciativa fácil, que haya discurrido por las discusiones, despachos y negociaciones normales y habituales de otras propuestas, lo que muestra lo sensible que es cualquier punto que toque en el Parlamento español los intereses y sensibilidades de Marruecos.
El portavoz de Sumar, Enrique Santiago, que intervino para ensalzar la presentación de su compañera Tesh Sidi, enumeró la cantidad de veces que desde 2014 distintas formaciones, de Izquierda Unida, a ERC, Unidas Podemos o su grupo, han intentado en diversas legislaturas que prosperase la recuperación de la nacionalidad española y el DNI para los saharauis que residían en aquel territorio en 1975, cuando en los estertores de la dictadura de Franco se les “arrebató” esa identidad en lo que calificó como un acto de “traición”. La cifra de beneficiados se estima entre 70.000 y 110.000 y se les equipará en requerimientos a los nacionalizados sefardíes o de países latinoamericanos.
Tesh Sidi lo volvió a intentar hace año y medio en el inicio de este mandato pero se volvió a topar con la oposición de sus socios en el Gobierno del PSOE. Este jueves solo emitió palabras de emoción y agradecimiento sobre las “buenas personas y políticas”, incluso sobre la diputada popular con la que más negoció, María Jesús Moro, pese a no entender el voto de la abstención de los populares. Pidió “valentía frente a Marruecos” y unanimidad. Y mencionó particularmente a la presidenta de la Cámara, la socialista Francina Armengol, que acogió hace 15 años a dos niños saharauis que viven con ella.
La sorpresa se registró el pasado 23 de julio, en la comisión de Justicia, cuando los socialistas negociaron sus enmiendas, en las que se pasó de hablar del “pueblo saharaui” a lo más genérico de “los saharauis”, y se desbloqueó la propuesta, justo una semana antes de la avalancha de inmigrantes que entraron irregularmente en Ceuta y desataron la actual crisis política en la que se está poniendo a Marruecos constantemente en el punto de mira. También se retocó el texto para fijar el ámbito de los posibles afectados a todos los nacidos en la antigua provincia 53 de España antes del 29 de septiembre de 1977, aunque no tengan residencia legal.
El debate de este jueves ya en el pleno del Congreso se centró en las enmiendas registradas desde entonces por el PP, que también ha pasado sobre este asunto de rechazarlo a permitirlo con su abstención. Fueron rechazadas. El portavoz popular, Pedro Muñoz Abrines, lamentó que el Gobierno de Pedro Sánchez no haya facilitado sobre esta materia un acuerdo de consenso y de Estado y denunció que le ha faltado “constancia y coherencia” en sus posiciones. El diputado del PP interpretó que el vuelco del PSOE se debe a “los intereses comerciales de Zapatero” y a “los personales” de Sánchez y así consideró el abandonó de la tradicional postura española de “la neutralidad activa” sobre el Sáhara y su ocupación como una “claudicación a Marruecos”, que dató en la carta que el presidente envió al rey alaui en marzo de 2022 para “someterse” a sus postulados al asumir el plan autonómico para el Sáhara que han respaldado otros países como Francia o EEUU. “Algo huele mal, muy mal”, soltó Muñoz Abrines y aseguró que el PP se mantiene en su misma posición, aunque no avanzó cuál sería al final su voto.
Unos minutos más tarde, en la misma tribuna y en otro debate sobre Ceuta, la diputada popular Cayetana Álvarez de Toledo sostuvo que hay que ser más firmes “contra los chantajes perversos de Marruecos” y defendió que el uso de la fuerza por parte del Ejército como se contempla en el artículo 8 de la Constitución es una respuesta que un Gobierno del PP utilizaría si se reprodujera un incidente de estas características con ellos en el poder. Álvarez de Toledo le lanzó al presidente Sánchez la cuestión de si él no ordenaría disparar si la avalancha vuelve a suceder en próximos días bajo su mandato.

Los aliados habituales del Ejecutivo, desde Compromís a BNG, EH Bildu, Podemos, ERC, PNV o Junts, elogiaron el empeño de la diputada Sidi, y convinieron en la oportunidad de saldar al fin la deuda de justicia con los saharauis abandonados, representados en la tribuna por el embajador en España del Frente Polisario, Abdulá Arabi, y por decenas de invitados en otras salas de la cámara. Varios de esos socios, con especial acento desde Podemos, remarcaron los obstáculos puestos por el PSOE en muchas fases de este largo proceso y los interpretaron en su vocación de “blanquear y no molestar a Marruecos”. Otros consignaron que la propuesta llega tarde y se queda corta porque no exige la celebración de un referéndum para la autodeterminación del Sáhara como una país independiente y libre, como destacaron los portavoces de Junts, Josep Pagés, y de ERC, Francesc Marc-Álvaro. El diputado ultra Ignacio Hoces, de Vox, formuló un discurso para ensalzar “el enorme valor” de ser español y para denunciar que no se debe “regalar” esa nacionalidad “para someterse a las decisiones de Marruecos o de Argelia”. Hoces lo resumió así: ”La nacionalización española no puede ser una indemnización de hoy para la injusticia de ayer vía el BOE”. Y reclamó “más garantías y controles”, hasta penales, en las exigencias para dar la nacionalidad.


