La desconfianza en el INE marca el arranque del proceso electoral 2027
Una palabra define el día que marca el arranque legal y formal del proceso electoral mexicano de 2027: desconfianza. A 26 años de su fundación como Instituto Federal Electoral, el actual INE celebrará este jueves una ceremonia cívica y una sesión extraordinaria de su Consejo General para dar por iniciada la temporada electoral que habrá de culminar con los comicios del 6 de junio de 2027. Pero, como pocas veces en su historia, el INE llega a la cita enfrentando una severa crisis de credibilidad entre los actores políticos, quienes dudan ya no solo de su imparcialidad como árbitro, sino también de su capacidad operativa. Al ambiente de incertidumbre, en las últimas horas se ha sumado la inesperada renuncia de la secretaria ejecutiva del instituto, Claudia Arlett Espino, que en los hechos era la jefa operativa de la estructura que hace posibles los comicios.
Mientras Espino argumentaba “motivos de salud” derivados de la carga de trabajo por la intensidad del proceso electoral, los partidos políticos cuestionaban la salud institucional del INE, una autoridad que gozaba de alta credibilidad ciudadana hasta 2024, pero que en los últimos años se ha ido alejando de la ciudadanía y plegando a los designios del partido en el Gobierno. “Quién va a confiar en las instituciones que deberían ser autónomas, si Morena las capturó, las sometió y las puso al servicio del régimen. Dejaron de ser contrapesos y hoy responden al poder. Así destruyen la democracia”, ha dicho el líder del PRI, Alejandro Moreno, al conocer la renuncia de Espino, en la víspera del proceso. Alito, como se le conoce coloquialmente, mantiene desde hace un mes un pulso con el INE, a cuyos consejeros denunció ante el Departamento de Estado de Estados Unidos por “solapar al narco partido Morena”.
Con menos estridencia, pero el PAN también ha manifestado sus dudas sobre el papel que está jugando el INE en los últimos años. “Los árbitros claramente están del lado de Morena. Sabemos que no hay piso parejo, sabemos que el árbitro está de su lado, pero también estamos convencidos de que millones de personas quieren un cambio”, ha dicho el coordinador de los senadores panistas, Ricardo Anaya. En Movimiento Ciudadano y Somos, los otros dos partidos de oposición, también hay dudas sobre la imparcialidad del INE encabezado por Guadalupe Taddei, que sus representantes harán públicas este jueves, en la sesión de arranque formal del proceso.
La crisis del INE no se limita únicamente al escepticismo de los actores políticos de oposición, sino que incluye al colegiado, integrado por 11 conejeros y consejeras, y a las estructuras operativas que hacen posible el complejo proceso electoral mexicano. Incluso en términos presupuestales, el INE se encuentra al borde de una crisis, por el recorte anunciado por la presidenta Claudia Sheinbaum a sus requerimientos de gasto para hacer frente al proceso 2027, en el que se renovarán más de 20.000 cargos públicos. En un anteproyecto, el INE solicitó 48.000 millones de pesos, pero la Secretaría de Hacienda ha reducido esa cifra a 42.274 millones en el proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación que envió el martes a la Cámara de Diputados. De esa partida, Morena aún aplicará un recorte adicional, lo que según consejeros pondrá en aprietos los sistemas operativos de una elección tan complicada.
La renuncia de la secretaria ejecutiva, Claudia Arlett Espino, ha dejado al descubierto la incapacidad de Guadalupe Taddei para conformar un equipo estable. En la Secretaría Ejecutiva, que es el principal cargo operativo del INE, Taddei ha tenido a media docena de funcionarios, casi todos como encargados de despacho: Roberto Cardiel, Miguel Ángel Patiño, María Elena Cornejo, Claudia Suárez, ahora, a Roberto Carlos Félix López. Tras dos intentos fallidos de colocar ahí a quien fue su principal colaborador, Flavio Cienfuegos, la consejera presidenta logró el apoyo de casi todos los consejeros hasta noviembre de 2024, para designar a Claudia Espino, pero dos años después, ella también se ha ido, argumentando “motivos de salud”.
En tres años y medio, el INE de Taddei funcionó durante meses con encargados de despacho en las principales áreas operativas, hasta que una reforma promovida por Morena le dio a la consejera presidenta facultades extraordinarias para nombrar titulares de área sin los ocho votos del Consejo que se le exigían en las leyes anteriores.
La credibilidad del INE se ha visto cuestionada tras resoluciones polémicas, como la asignación de diputados plurinominales a Morena, PVEM y PT con una clara sobrerrepresentación, en agosto de 2024, y el aval de la elección judicial de 2025 pese a múltiples irregularidades detectadas por las áreas operativas del propio INE. Por otro lado, la fractura del Consejo General se ha acentuado, entre un bloque dominado por Taddei, con posiciones afines al oficialismo, y una minoría de tres consejeros que mantienen la defensa de la autonomía, al menos en el discurso y en sus votaciones recientes: Martín faz, Arturo Castillo y Carla Humphrey.
La elección de 2027 es considerada crucial por dirigentes partidistas y especialistas, no solo porque Morena y sus aliados se juegan su mayoría en la Cámara de Diputados, cuyos 500 integrantes serán electos, sino por la renovación de una buena parte del mapa electoral del país: 17 de las 32 Gubernaturas; 31 Congresos locales y los ayuntamientos de 30 entidades. En total, más de 21.000 cargos de elección popular que habrán de marcar un nuevo equilibrio político de cara a las presidenciales de 2030.


