Albares explora la “europeización” de Ceuta y Melilla en un viaje a Bruselas
Con la crisis de Ceuta convertida en la enorme grieta que todo lo traga y todo lo enturbia en este arranque del curso político, el ministro de Exteriores, José Manuel Albares, viaja este martes a Bruselas con el encargo de “europeizar” las ciudades autónomas españolas del norte de África, Ceuta y Melilla.
El jefe de la diplomacia tiene previsto pasar dos jornadas en la sede de la Unión Europea y “explorar” con distintos comisarios y autoridades comunitarias el encaje de la batería de propuestas que lanzó la semana pasada el presidente español, Pedro Sánchez, en su comparecencia en el Congreso. Entre ellas figuran la concesión de un asiento fijo para ambos enclaves en el Comité Europeo de las Regiones y su posible inclusión en la Unión Aduanera.
“Vamos a plantear por primera vez oficialmente los anuncios [de Sánchez]”, aseguran fuentes de Exteriores. La idea es sondear plazos, encaje y posibles mecanismos. “Vamos a una europeización de Ceuta y Melilla. Y eso empieza este martes”.
Albares, que viajará a la capital comunitaria tras el Consejo de Ministros, tiene en la agenda una batería de encuentros con una terna de comisarios, además de con la jefa de la diplomacia de la UE, Kaja Kallas; también, de acuerdo con las citadas fuentes, ha ofrecido un encuentro al presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, que estará igualmente el martes en Bruselas, aunque de momento esta cita no se ha concretado.
De las cuestiones a plantear en la capital belga, reconocen en Exteriores, quizá la más sencilla sea la del asiento fijo de Ceuta y Melilla en el Comité de las Regiones. En este organismo consultivo de 329 miembros, la delegación española cuenta actualmente con 21, y la decisión sobre su nombramiento es una “cuestión interna”.
De esos 21 asientos, 17 corresponden a las 17 Comunidades Autónomas; los cuatro restantes están reservados para representantes locales, a propuesta de la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP). La idea que baraja el Gobierno sería la de conceder uno o dos de esos asientos rotatorios de manera estable a Ceuta y Melilla, algo que debería acordar también la FEMP.
Con el comisario de Interior y Migración, Magnus Brunner, Albares tiene previsto tratar la situación migratoria, la participación de la UE en el refuerzo fronterizo, además de ayudas económicas y las presencia en Ceuta de efectivos de Frontex (la agencia europea de fronteras), y para la gestión de los trámites de asilo.
Brunner se ha convertido en la ventanilla a la que llegan gran parte de las peticiones españolas: el austríaco ha mantenido este lunes una conversación telefónica con el ministro español de Política Territorial y mando único activo en Ceuta, Ángel Víctor Torres: la ha calificado como “buena y constructiva”. “La protección de las fronteras de la UE y los retornos siguen siendo una prioridad para la Comisión”, ha agregado en la red social X.
Con el comisario de Comercio, Maroš Šefčovič Albares prevé abordar la inclusión de Ceuta y Melilla en la Unión Aduanera y su reconocimiento como regiones ultraperiféricas. El camino para alcanzar ambos objetivos es viable, pero complejo, como sucede a menudo con todo lo que tiene que ver con la UE.
Para lograr el estatus de región utraperiférica ―del que goza Canarias, en España; las portuguesas Azores y Madeira; y Guadalupe, Martinica, San Martín, Guayana Francesa, Reunión y Mayote, en Francia― el procedimiento incluye una enmienda al Tratado de Funcionamiento de la UE (TFUE), la presentación de una propuesta a la Comisión Europea, una consulta al Parlamento Europeo y la aprobación por unanimidad de los Veintisiete. Dar el paso, abriría la puerta a una mayor cofinanciación con fondos europeos, y a la posibilidad de contar con regímenes fiscales y aduaneros propios.
Pasar a formar parte de la Unión Aduanera ―el área de libre comercio comunitaria de la que han quedado excluidos algunos territorios como Groenlandia― requiere también el apoyo de todos los socios de la UE. Y desde Exteriores reconocen que habría que sopesar bien si realmente merece la pena dar el paso, dado que Ceuta y Melilla ya cuentan con un régimen propio con exenciones y reducciones arancelarias.
“Es algo que tendrán que valorar también Ceuta y Melilla, porque ganas unas cosas y pierdes otras”, señalan estas fuentes. Pero tal y como lo ven en este Ministerio: “Ganas encaje en la UE”.
El viaje no ha sido una improvisación. Albares ya lo tenía previsto, pero con una agenda diferente, y ha ido cobrando un giro ceutí hasta convertirse casi en un monográfico. El ministro mantendrá un encuentro adicional con la comisaria europea para el Mediterráneo, Dubravka Suica, y otro con la alta representante para la Política Exterior, la estonia Kaja Kallas, a quien en el Gobierno ven como una figura empática con la crisis de Ceuta, por su defensa de un “frente unido” de la UE, ya sea en la frontera este o en la sur.

