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Pamela Anderson habla de cómo le influyó su diagnóstico de hepatitis C: “Fue una sentencia de muerte”


Pamela Anderson tenía 34 años cuando anunció públicamente que había sido diagnosticada con hepatitis C. “La contraje cuando compartí una aguja para tatuajes con mi exmarido, Tommy Lee [con quien estuvo casada entre 1995 y 1998]. Tommy tiene la enfermedad y nunca me lo reveló durante nuestro matrimonio”, confesó la actriz en 2002 en un comunicado. Este domingo 6 de septiembre, a sus 59 años, la intérprete recordó esa etapa de su vida durante la gala de la fundación amfAR en Venecia, donde estos días se está celebrando su prestigioso festival de cine. “Fue una sentencia de muerte. Eso fue lo que me dijo mi médico: que probablemente me quedaban unos 10 años de vida”, aseguró la protagonista de Los vigilantes de la playa durante su discurso al recoger el premio al coraje de la ONG.

“Estoy segura de que eso influyó y distorsionó mis decisiones. No era miedo a la muerte, sino miedo a lo que pudiera pasarles a mis hijos pequeños. Eso dio un vuelco total a mi vida”, reconoció anoche la intérprete. Anderson es madre de dos hijos, fruto de su matrimonio con el músico grecoestadounidense: Brandon Thomas (30 años) y Dylan Jagger (28 años). En aquella época, a principios de los dos mil, no existía una cura definitiva para esta enfermedad vírica que daña el hígado, pero esta se creó y aprobó por primera vez en 2011. En 2015, la actriz contó en sus redes sociales que estaba libre de hepatitis C tras probar un nuevo tratamiento antiviral. “¡¡¡Estoy curada!!! Acabo de enterarme. Rezo para que cualquier persona que viva con hepatitis C pueda acceder al tratamiento o costearlo. Pronto estará más disponible. Sé que todavía es difícil conseguirlo… No pierdas la esperanza”, aseguró en una publicación de Instagram que ya no está disponible en su perfil, donde hoy tiene 5,4 millones de seguidores.

El objetivo principal de amfAR es “poner fin a la epidemia mundial de VIH/SIDA a través de la investigación”, pero también trabaja en la defensa de los derechos de las personas con hepatitis C, ya que es una infección común entre quienes viven con sida. Además de Anderson, el evento contó con otras celebridades como el actor Orlando Bloom, la artista Marina Abramović —ganadora del premio a la inspiración— y el director Taika Waititi —presentador de la gala—.

“Mi experiencia de vergüenza y culpa también fue un viaje inconsciente. Me acompaña, me persigue. Y al igual que el abuso sexual que sufrí de niña [en el pasado ha revelado que fue violada varias veces desde los seis años], sentía como si estuviera grabado en mi frente: mercancía dañada. Y me presentaba como tal”, contó Anderson al público con el galardón en la mano.

Después de décadas encasillada como mito erótico, Anderson deslumbró a la crítica con su papel de The Last Showgirl en 2024, donde dio vida a una veterana showgirl de Las Vegas que se enfrenta al fin de su carrera. Después de esa película, ha trabajado en la comedia Agárralo como puedas —que originó un breve pero muy sonado romance con su compañero de reparto Liam Neeson— y en el thriller Rosebush Pruning. Además, ha participado en otros seis proyectos que verán la luz próximamente, entre ellos Place to Be, un drama que se estrena este miércoles en el Festival de Venecia. “Mi verdad ha surgido a través de mi trabajo, al encontrar formas de expresarme mediante las artes. Me proporcionó las herramientas que necesitaba, una vida productiva en la que jugar y desarrollarme. No soy una víctima, soy una vencedora. Soy fuerte y capaz, ahora más de lo que jamás hubiera podido soñar… No soy la damisela en apuros, por muy fácil que resulte interpretar ese papel”, explicó el domingo en la gala de amfAR.

La noche incluyó una subasta en la que se vendieron artículos como un cuadro de Andy Warhol por 160.000 euros o un par de pendientes de zafiros de Chopard que alcanzaron los 140.000 euros en la puja. También se subastó una visita exclusiva al set de El señor de los anillos en Nueva Zelanda con encuentro con Andy Serkis, Anya Taylor-Joy y Kate Winslet incluido, que se subastó por 90.000 euros. La pieza estrella fue donada por Abramović, que incluía tanto una de sus obras de arte como un almuerzo privado preparado por ella en su apartamento de Manhattan, así como una clase magistral. El lote alcanzó los 500.000 euros.



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