La taquería del hermano del ‘Mencho’ y el café de su hija menor: el rastro empresarial en California de los familiares del capo
La suerte le dio la espalda a Marín Oseguera Cervantes en junio de 2013. Al declararse en bancarrota ante un tribunal de California, aseguró que acumulaba una deuda de 117.000 dólares y que apenas tenía 38 dólares en el bolsillo. Con su salario como instalador de mesas de granito y los modestos ingresos de su esposa, Azucena, quien trabajaba como niñera, no podía cumplir con el alquiler de su vivienda, los pagos de 13 tarjetas de crédito, las mensualidades de dos autos ni saldar tres facturas médicas, según documentos judiciales.
Pero tres años después, en el verano de 2016, el panorama había cambiado por completo: él y su esposa inauguraron una taquería en una concurrida avenida, a poca distancia de su nueva vivienda, valorada en más de 500.000 dólares. La vida parecía sonreírle al hermano de Nemesio Oseguera Cervantes, alias El Mencho, fundador del Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG), quien para entonces, tras la caída de Joaquín El Chapo Guzmán, se había convertido en uno de los narcotraficantes más peligrosos y ricos de México.
En un municipio vecino, Perris, años después, la hija menor del Mencho, Laisha Michelle Oseguera González, también incursionaría en los negocios. Abrió una cafetería de nombre particular, El Rincón La Chulis, que terminó convirtiéndose en la fachada de su lujoso estilo de vida en la región de Inland Empire. Allí se paseaba con su pareja, un cabecilla del CJNG, en vehículos de alta gama y exhibía relojes caros, y ropa y bolsos de diseñador. La pareja debía mantener un bajo perfil, pero vivían en una mansión. La DEA no debía descubrir que, prácticamente en sus narices, la joven vivía con un fugitivo prioritario: Cristian Fernando Gutiérrez Ochoa, El Guacho.
Otro familiar del Mencho, su hijastro Juan Carlos Valencia González, también incursionó en el mercado inmobiliario de la zona. En 2011 adquirió un rancho en Hemet por 250.000 dólares, sin prever que el auge inmobiliario de California casi triplicaría su valor en los siguientes 15 años. Ahora, sin embargo, el Gobierno ha iniciado el proceso para decomisar la propiedad de este capo, conocido como El Pelón y El R-3, quien asumió el liderazgo de la organización criminal tras la muerte de su padrastro en febrero, durante un operativo militar en México.
El dinero ligado a la familia de Nemesio Oseguera sigue circulando por el condado de Riverside —una región desértica localizada a unos 85 kilómetros al este de Los Ángeles— a través de negocios, propiedades y un estilo de vida cuyo origen, en algunos casos, aún carece de una explicación clara.
El hermano mayor del capo, Marín Oseguera, y su hija Laisha Michelle jamás han sido acusados penalmente. Otros parientes del Mencho, en cambio, sí han enfrentado cargos y algunos cumplen condenas en prisiones estadounidenses por narcotráfico y lavado de dinero: su hermano Antonio Oseguera Cervantes, alias Tony Montana; su hijo Rubén Oseguera González, El Menchito; sus cuñados Abigail, Gerardo y José González Valencia, a quienes conocen como Los Cuinis; y su yerno, El Guacho. Su hija mayor, Jessica Johanna, apodada La Negra, salió libre tras purgar una condena de dos años y medio tras las rejas por administrar una tequilera y restaurantes en México que habían sido sancionados por el Departamento del Tesoro por supuestamente mover dinero ilícito del CJNG.
La taquería El Toro
Un toro bravo a punto de tomar impulso para embestir fue la imagen que Marín Oseguera Cervantes y su esposa, Azucena, eligieron para su negocio de comida mexicana. El letrero podía verse desde varias cuadras de distancia, sobre la avenida Florida, la principal arteria de Hemet. La pareja registró el restaurante con el nombre de Taquería El Toro en marzo de 2016 ante las autoridades del condado de Riverside. El menú ofrecía una larga lista de platillos típicos: pollo asado, quesadillas, tortas, caldo de menudo, birria, burritos y mulitas. La especialidad eran los tacos de asada y de carnitas, al estilo de Michoacán, el Estado de origen de los propietarios.
Por unos años, la página de Facebook de la taquería mantuvo un perfil discreto. La mayoría de las fotografías que circulan en las redes sociales fueron publicadas por clientes. La primera imagen en la que fue etiquetada apareció hasta junio de 2017, cuando llevaba un año en funcionamiento. Un comensal mostraba con entusiasmo tres tacos bañados en salsa verde, con la frase “Taco Tuesday”. Hay pocos comentarios en su muro de Facebook. En uno, un cliente se quejaba de que había comprado un burrito de tripa, pero que le habían servido, sobre todo, arroz y frijoles. En julio de 2019, el negocio celebró sus primeros tres años. “Gracias a nuestros clientes por hacer esto posible”, publicó el restaurante.
Marín Oseguera y su esposa se registraron como dueños del restaurante en 2016, aunque desde 2022 el establecimiento figura a nombre de una entidad denominada Jacoba Inc. El negocio conserva el mismo nombre, diseño y letrero con la imagen del toro bravo. Su permiso actual tiene vigencia hasta diciembre de 2027, según registros públicos.
La ubicación de Taquería El Toro resultaba conveniente para Marín Oseguera y su familia, que desde hace varios años radica en la vecina San Jacinto. Su casa de dos pisos tiene cinco recámaras, cuatro baños y 3.100 pies cuadrados de superficie. Fue construida en 2005 y cuenta con varias cámaras de seguridad instaladas en puntos estratégicos. Zillow la valoraba en más de 547.000 dólares. La vivienda del hermano del Mencho está en el corazón de una tranquila comunidad rodeada de ranchos y terrenos baldíos, frente a cerros pedregosos y escarpados. Hemet está apartada de las principales rutas de la región. Para llegar hay que desviarse de las carreteras 10 o 215 y recorrer todavía unos kilómetros hasta internarse en el valle. La ciudad atrajo a nuevos residentes después de que la crisis inmobiliaria de 2009 desplomara los precios de las viviendas. Pero su aislamiento tiene un costo. Para quienes trabajan en los principales centros laborales de Los Ángeles y Orange, el trayecto diario puede convertirse en un recorrido largo y tortuoso que, con el tráfico, llega a consumir más de cuatro horas al día en las autopistas de la región.
Marín ha pasado gran parte de su vida en Inland Empire, lejos del baño de sangre que provocó su hermano en México. Hace unos meses, Azucena Oseguera aseguró a este medio que su marido no tenía ningún vínculo con El Mencho y subrayó que se ganaba la vida honradamente en California. “Él es muy aparte de lo que es su hermano”, afirmó.

El Rincón La Chulis
Laisha Michelle Oseguera González fue vista en público por última vez hace seis meses, durante el sepelio de su padre en Jalisco. La joven, de unos 24 años, fue captada por fotógrafos de la prensa afuera de una funeraria. Para entonces había hecho una breve pausa a su faceta como emprendedora al frente de la cafetería El Rincón La Chulis, que adquirió una notoriedad inusual en redes sociales después de que se revelara que ella era su verdadera propietaria. Pero la muchacha se ha vuelto prácticamente un fantasma en su negocio. “Ella nunca viene, para serle sincera”, aseguró una empleada cuando EL PAÍS visitó el local hace unos días.
La cafetería está en una plaza comercial poco concurrida de Perris, flanqueada por un restaurante de mariscos, una taquería y una barbería llamada Mi Familia. En el interior apenas caben dos pequeñas mesas. La mayor parte del espacio está ocupada por una cocina abierta, un mostrador y un refrigerador exhibidor. Laisha Michelle registró el negocio a principios de 2023 y su permiso de operación tiene vigencia hasta febrero de 2028. Además de una variedad de cafés y tés, el establecimiento ofrece tortas, sándwiches, crepas, croissants y yogures con fruta y granola. Los vasos suelen llevar, escritos con plumón, mensajes motivacionales. “No te daña lo que te falta, sino la creencia de que lo necesitas”, decía uno. “Un objetivo sin un plan es solamente un deseo”, se leía en otro.
Años antes de convertirse en empresaria, cuando tenía 19 años y cursaba el tercer semestre de Administración en una universidad, Laisha Michelle escribió una carta para pedir clemencia a la jueza federal que estaba a punto de sentenciar a su hermana mayor, Jessica Johanna, por violar la llamada Ley Kingpin, que sanciona a personas y entidades vinculadas con capos del narcotráfico. “Jessica es como mi segunda madre porque toda mi vida ha estado presente y me ha apoyado incondicionalmente”, escribió en la misiva, fechada el 22 de abril de 2021. Dos meses después la condenaron a 30 meses de prisión.
La apertura de la cafetería en Perris coincidió con la llegada a California de su pareja sentimental, Cristian Fernando Gutiérrez Ochoa, quien se instaló junto a ella bajo una identidad falsa: “Luis Miguel Martínez”. El Guacho se hacía pasar por muerto para que la DEA dejara de buscarlo. Su suegro había hecho circular el falso rumor de que lo había mandado a asesinar por mentirle, de acuerdo con la acusación. Ambos se instalaron en una lujosa residencia de Riverside adquirida por la tequilera Pasión Azul, una empresa que, según el Gobierno, está vinculada al CJNG. La operación, aseguran las autoridades, formaba parte de una estrategia para ocultar quiénes realmente habitaban la vivienda.
En noviembre de 2024, agentes federales arrestaron a Gutiérrez Ochoa y catearon la residencia. Dentro de ella encontraron 2,2 millones de dólares en efectivo y numerosas evidencias del nivel de opulencia en el que vivían la hija y el yerno del Mencho. Había un BMW M4 último modelo, una camioneta GMC Yukon Denali 2022 y un Mini Countryman 2019. Las habitaciones y áreas comunes estaban decoradas con obras de arte y esculturas de alto valor. En las recámaras, los policías hallaron dos armas de fuego, joyas, relojes de lujo, zapatos y bolsos de diseñador, además de una costosa manta de la prestigiosa casa Hermès. Las autoridades decomisaron todo. El Guacho se declaró culpable de un cargo de lavado de dinero internacional y fue sentenciado en diciembre a más de 11 años de prisión.


