Luna llena para el Ultra Trail du Mont Blanc más rápido de la historia
Ben Dhiman cambia en el Ultra Trail du Mont Blanc el significado del ser humano que avanza sujetando un bastón. Tras romper uno de esos palos ultraligeros, se apoya en los tramos más inclinados del Gran Col Ferret en un amanecer idílico, con la luna llena desapareciendo en el horizonte. El retraso de dos horas en la salida de la carrera fetiche de la ultradistancia, con 171 kilómetros alrededor del techo de los Alpes, convierte la subida más penosa —habitualmente en el tramo más frío y solitario de la noche— en la felicidad de un nuevo día. Llega a su cima, a 2.537 metros de altitud, con la victoria en el bolsillo tras una actuación dominante para no solo subir un peldaño respecto a su segundo puesto de 2025, sino firmar por una hora el registro más rápido de la historia: 18h16m29s. Allí también se distancia Blandine L’Hirondel para culminar su transformación en una de las mejores corredoras de ultradistancia tras haber ganado las otras dos finales del circuito, los 60 kilómetros de la OCC y los 100 de la CCC. Se convirtió en la mujer más rápida de siempre (21h55m49s) en unas condiciones idílicas: una noche iluminada, sin una nube ni una ráfaga de viento. Suya es la joya del trail, esquiva para los dos favoritos, Vincent Bouillard y Courtney Dauwalter.
La organización retrasó dos horas la salida, prevista para las 17.45 horas del viernes, para proteger a la cabeza de carrera de las tormentas en el paso por las primeras cimas de un recorrido con unos 10.000 metros de desnivel positivo. Tal es la expectación que los organizadores cerraron el acceso a la Place du Triangle de l’Amitié casi media hora antes del pistoletazo. Así que los vecinos de la arteria de salida de Chamonix recreaban su propia fiesta con cacerolas mientras veían pasar desde el balcón a 2.407 corredores, un desfile de más de siete minutos. Ahí empezó la selección natural, con una veintena de aspirantes a toda mecha para ver cómo al monstruo se le iban cayendo las cabezas. Con tanto candidato, no hay más rutas hacia la victoria. Tanto Dhiman —segundo ganador estadounidense— como L’Hirondel —la primera francesa en lo más alto del podio desde 2016— lo asumieron.
Dhiman está tan adaptado a los senderos alpinos que da entrevistas en perfecto francés. Ganó UTMB en su cuarta participación, tras haber abandonado en las dos primeras. Se descalzó en 2024 en Courmayeur, a mitad de carrera, vomitando sin consuelo de madrugada. Fue la noche en que Bouillard pasó de un ingeniero anónimo de Hoka a la cima del trail; dos años después, cambiaron los papeles y el francés, su gran rival, no vio amanecer. También sucumbieron su compatriota Zach Miller o el británico Jonathan Albon; otros renunciaron a seguir su estela cuando salió de Les Contamines, la primera zona de asistencia, a los 32 kilómetros. Empezó su “fuga” y no miró atrás. “Vi que estaba solo, me puse a hacer lo mío y salió bastante bien”. Cuando apagó el frontal para ver el sol, tenía más de 20 minutos de ventaja, aunque no tuviera bastones. Tuvo que esperar a Champex-Lac, a 46 kilómetros de meta, para recuperarlos, pero poco importó. Corría tan rápido como transitaba los avituallamientos. La única grieta fue una caída fea, pero ocurrió en un sendero cómodo y no tuvo consecuencias.
El parte meteorológico que retrasó la salida también eliminó el paso por las Pirámides Calcáreas, una de las zonas cimeras más expuestas. Aunque ese atajo ahorra, a groso modo, media hora al crono —también se evitaron en 2025—, más otros diez minutos de bajar a La Fouly por asfalto en lugar de por sendero, la mejora de Dhiman fue sideral respecto a la 19h51m que valieron para ser segundo el año pasado. Tras la lluvia, las condiciones fueron perfectas; nada que ver con la durísima noche de hace un año, con hasta nieve en las partes más altas. En un recorrido con cambios cada año, ya sea por la meteorología o por los permisos de paso, los récords son cuestión de interpretación. Es el quinto año que el ganador baja de las 20 horas, siempre con diferentes itinerarios. Kilian Jornet venció en 2022 en 19h49m30s sin recortes y con otro cielo, pero el estadounidense ha pegado un bocado de una hora al tiempo de Tom Evans en 2025, el mejor hasta la fecha (19h18m58s).
Cuando Baptiste Chassagne repitió su segundo puesto de 2024, a 31m09s, lo celebró como una victoria porque tenía en el cogote a Caleb Olson, que cerró al podio con su estrategia de menos a más y se licenció en terreno técnico tras acreditar su solvencia en ultras rápidos como Western States o Transgrancanaria. Tras casi 19 horas de carrera les separaron 46 segundos. Por el camino quedó el ecuatoriano Joaquín López, tercero hace dos años, que aguantó al francés hasta el amanecer y sucumbió en el último tercio para acabar quinto. Los diez primeros bajaron de las 20 horas, algo que el año pasado solo lograron Evans y Dhiman. A cuarto de hora se quedó el primer español, Pablo Villa, undécimo; 26 minutos le faltaron a Raúl Butaci, el rumano afincado media vida en España que también ganó en Gran Canaria en 2023 y puso a la joven marca de zapatillas que le patrocina, Mount to Coast, en la fiesta de Asics, Adidas o Nike.
Rachel Entrekin, dominadora de las 250 millas de Cocodona —una carrera que ganó por tercera vez en mayo, imponiéndose también a los hombres— tuvo a L’Hirondel a tiro hasta el Rifugio Bertone, pero su expresión se fue deteriorando con la llegada del día mientras la francesa mantenía un correr canónico y se daba el gusto de bromear con los aficionados como si estuviera entrenando. Una exhibición al estilo de la Transvulcania que se llevó en mayo en La Palma, récord incluido. El cuerpo pasó factura a esa alegría en las últimas dos horas, así que cuando coronó la subida final en la Flégère, acompañada por una marabunta que coreaba su nombre, recuperó entre lágrimas el vigor de sus bastones y lanzó su cuerpo inflamado hacia los siete kilómetros de bajada para mejorar el tiempo de Katie Schide en 2024 por 14 minutos y convertirse en la primera en bajar de las 22 horas. Eso sí, culminó su drama con una caída de bruces. Entrekin fue segunda y Emilim Schmitz, también estadounidense, tercera.
Una actuación que hubiera discutido a la mejor Courtney Dauwalter, que salía a por su cuarto título, pero no pudo invocarse a sí misma. Siempre dominante, fue sintomático que llagara sexta al primer avituallamiento, en Saint-Gervais. Apenas seis semanas después de ganar las cien millas de Hardrock, no pudo repetir uno de sus múltiples dobletes y abandonó. Como Bouillard, ganador de Western States en junio. UTMB ya exige poner todo en la misma cesta. Porque dar la vuelta al macizo de los Alpes en estos tiempos empieza a parecerse a un suspiro.


