Mónica García defiende la gestión sanitaria en Ceuta: “Alojar, vacunar, vigilar y atender a los migrantes reduce el riesgo para la población”
La ministra de Sanidad, Mónica García ha defendido este jueves en el Congreso de los Diputados la gestión sanitaria en la crisis de Ceuta. “Alojar, vacunar, vigilar y atender a los migrantes reduce el riesgo para la población”, ha dicho en la comisión de Sanidad, donde ha comparecido a petición propia y en la que ha anunciado que las vacunaciones con las dosis que envíen las comunidades autónomas comenzarán la semana que viene.
García ha defendido una actuación “basada en los derechos humanos y en la evidencia científica”, al tiempo que ha arremetido contra los “bulos propagados por el PP y Vox”. Se ha detenido en la sugerencia del líder de los populares, Alberto Núñez Feijóo, de hacer un confinamiento generalizado de los migrantes. “No tiene respaldo científico y está basado en ignorancia, mala fe o los dos a la vez”, ha dicho la ministra, que ha calificado la medida como “un prejuicio xenófobo revestido de apariencia técnica”.
Según ha explicado García, el Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias (CCAES) realizó una evaluación rápida de riesgo para la salud que concluyó que la posibilidad de transmisión de enfermedades entre la población migrante era “moderada”, fundamentalmente por las condiciones de hacinamiento y por el hecho de que muchas personas estuvieran viviendo en la calle. Para la población residente en Ceuta el riesgo se consideró “bajo”, entre otras razones porque se establecieron circuitos asistenciales diferenciados.
La ministra ha acusado al PP y a Vox de mezclar deliberadamente el aislamiento de personas enfermas con el confinamiento de toda una población. “Creo que se ha querido confundir aposta. Cuando se detecta una enfermedad infecciosa, existen protocolos para aislar al paciente cuando está indicado, romper la cadena de transmisión y rastrear sus contactos. Un confinamiento generalizado exige criterios de proporcionalidad y unas determinadas características de transmisión que, en este caso, no concurren”, ha dicho la ministra.
“¿Dicen el PP y Vox que a partir de ahora se confinen las gastroenteritis o la tuberculosis?”, ha preguntado García, que ha insistido en que concentrar a personas en malas condiciones puede resultar incluso contraproducente al facilitar los contagios. Frente a ello, ha defendido como medidas eficaces proporcionar alojamientos “seguros y salubres”, mantener la vigilancia epidemiológica, vacunar y aislar a los pacientes cuando esté indicado.
Casos atendidos
Los datos que maneja Sanidad sobre las enfermedades atendidas son tres casos de tuberculosis: uno ya tratado y sin capacidad de contagio, otro de tuberculosis cerebral y un tercero diagnosticado en una persona que ya estaba en Ceuta antes del 30 de julio. “Los cribados realizados por la ciudad han dado decenas de pruebas de tuberculina positivas, pero ninguna se ha confirmado posteriormente”, ha dicho la ministra.
También se han investigado tres posibles casos de varicela: uno ha sido descartado y estaba relacionado con la Operación Paso del Estrecho, y otros dos están pendientes de confirmación, “sin relación entre sí ni con la llegada de migrantes”. En el hospital hay además un paciente aislado por sospecha de varicela en un espacio habilitado específicamente durante la crisis.
García ha informado asimismo de unos 60 casos de gastroenteritis asociados a una Escherichia coli enteroinvasiva, “probablemente vinculados al consumo de agua no potable y a las malas condiciones alimentarias”. El brote, según ha explicado, está controlado y no se han registrado nuevos casos relacionados. También se han detectado casos de sarna, todos ellos tratados con ivermectina. La ministra ha subrayado que esta infección está presente desde hace años en España y ha advertido de que el seguimiento será más difícil mientras parte de la población migrante no disponga de alojamientos seguros, habitables y con condiciones higiénicas adecuadas.
“No ha ocurrido un colapso”
Los profesionales sanitarios han denunciado sobrecarga de trabajo para atender a migrantes y ceutíes, pero García niega que exista un colapso: “Colapso es un término técnico que dice que no se cuenta con los recursos suficientes para poder atender a la demanda en un momento dado y eso no ha ocurrido. No se ha suspendido ni un quirófano, no se ha suspendido ni una sola consulta, se han diversificado los circuitos”.
García ha reconocido un aumento de la presión, especialmente en las urgencias hospitalarias, que han atendido de media unos 75 pacientes más al día que en 2025. El pico de hospitalización se alcanzó el 13 de agosto, con 35 migrantes ingresados, frente a los 17 que permanecen ahora en el hospital. Para absorber la demanda, se activó inicialmente el nivel 1 del plan de catástrofes externas del Hospital Universitario y se contrataron primero 60 profesionales de refuerzo que luego se ampliaron hasta 100.
“Los recursos hemos incrementado la dotación de profesionales médicos en un 15%, en urgencias en un 11%, y en un 5% en atención primaria”, ha dicho la ministra, que ha defendido que el Gobierno lleva años incrementando los sanitarios en Ceuta: “Nos encontramos 1.000 profesionales y ahora mismo tenemos 1.450 trabajando. Nunca Ceuta ha tenido tantos recursos”.
García ha situado como principal reto sanitario acabar con el hacinamiento y garantizar a los migrantes techo, agua segura, alimentación, aseos y condiciones básicas de higiene y descanso, una medida que ha definido como “la piedra angular” tanto de la respuesta humanitaria como de la salud pública. Ha asegurado que la falta inicial de espacios cedidos por la ciudad retrasó la salida de muchas personas de asentamientos insalubres, aunque ha destacado un cambio de actitud del Gobierno ceutí desde mediados de agosto, con la apertura de nuevos dispositivos.
A partir de ahí, ha enumerado otros cuatro retos: desplegar la campaña de vacunación con las 45.000 dosis movilizadas junto a las comunidades autónomas; mantener la vigilancia epidemiológica, el diagnóstico precoz, los tratamientos, los aislamientos y el seguimiento de contactos; preservar la capacidad asistencial de Ceuta manteniendo los refuerzos mientras sean necesarios; y atender las consecuencias psicológicas de la crisis tanto entre la población ceutí como entre los migrantes, con especial atención a los menores y a las personas más vulnerables.
“Ha llegado tarde”
Ante este panorama que ha pintado García, la popular Carmen Funes la ha acusado de haber “llegado tarde antes, durante y después de la crisis” y de acudir al Congreso a justificar su actuación sin asumir responsabilidades. Ha sostenido que el sistema sanitario de Ceuta ya arrastraba una falta estructural de especialistas antes de la llegada masiva de migrantes y ha reprochado al Ministerio que no haya resuelto los problemas de cobertura de plazas ni concretado el complemento económico anunciado para atraer profesionales.
Funes ha contrapuesto el relato del Ministerio con el que, según ha dicho, le han trasladado sindicatos y profesionales, a quienes atribuye el mérito de haber sostenido el sistema. Ha citado guardias extraordinarias de médicos y residentes, peticiones de voluntarios para cubrir urgencias y denuncias sobre instrucciones verbales o por WhatsApp, y ha acusado a García de confundir la “resistencia” de los profesionales con la normalidad asistencial. “No venga aquí a ponerse medallas que les corresponden a los profesionales y no al Ministerio”, ha dicho, antes de recordar que el Sindicato Médico ha hablado de “catástrofe asistencial” y que el Colegio de Médicos ha expresado un sentimiento de abandono por parte del Estado.
