El hijo del burgalés desaparecido en el Mediterráneo: “Queremos que le busquen; es muy difícil, pero tenemos esperanzas”
Sergio Mutilba aún está interiorizando que su padre ha desaparecido en el mar Mediterráneo. Juan José Mutilba, de 66 años, cayó al agua desde su barco, Theorema, hace una semana. Su madre, pareja de este empresario burgalés jubilado, solo pudo alertar a las autoridades tres días después, pues quedó a la deriva y sin cobertura tras no lograr ayudar a su esposo, a quien perdió de vista en una vasta extensión marina entre Italia y Grecia. La familia suma días de tensión y ruega atención para movilizar medios en la búsqueda del hombre, conscientes de la complejidad de la operación, pero instando a destinar recursos para ellos. Su hijo apunta a que el barco era nuevo y que quizá su madre no supo manejarlo para detenerlo y rescatar a Juan José. Él muestra todavía fe: “Queremos que le busquen; es muy difícil, pero tenemos esperanzas”.
El hijo del desaparecido atiende a EL PAÍS por teléfono. Está en España tras varios días en Pilos (Grecia), lugar al que sus progenitores esperaban llegar en una travesía iniciada en Sicilia (Italia). Allí se ha quedado un hermano suyo. Él, por su parte, ha estado atendiendo a su madre ―en estado de nervios y altísima presión―, a quien le ha costado horrores convencer para regresar a Madrid. Una vez en la capital, la mujer se ha quedado con una hermana con quien tiene un gran vínculo y ha acudido a Urgencias para recibir tratamiento por recomendación de un psicólogo que la ha atendido en Grecia. Prefieren que no vuelva a Burgos, a su hogar; ella también se niega. “Ella se quería aferrar al barco, quedarse allí, que hasta que no estuviese papá… No lo asimila”, apunta.
Sergio reconoce que le “preocupan” las jornadas que su madre ha pasado sola. “La desaparición de su marido, nuestro padre, y estar tres días sola: qué habrá hecho, qué habrá pensado…”, dice pesaroso. La escasa información de la que disponen les llega gracias a Salvamento Marítimo, con quien contactó una tía suya. Esta oficina gubernamental hace de enlace y les comunica lo que hace Italia, que junto a Grecia coordina las labores. “Nos han dicho que ayer estuvieron buscando, cuatro veces, y que estarán informados cada 12 horas. Mi tía se ha ido al consulado de España en Roma para saber qué protocolos están activos”, indica el burgalés.
El hijo del desaparecido insiste en reclamar medios para hallar, o al menos intentarlo, a Juan José. Detalla que telefoneó al Ministerio del Interior, donde “una funcionaria se quedó en shock al contarle todo”. “Nos dijo que consultaría, pero no sabemos nada; nadie se ha comunicado con nosotros del Gobierno de España para facilitarnos cómo lo tenemos que hacer. No estamos recibiendo esa ayuda que creo que deberíamos recibir”, asegura.
El suceso se produjo el pasado 18 de agosto y se alertó de ello el viernes 21, días más que suficientes para teorizar sobre lo sucedido: saben que el empresario jubilado había pescado un atún y que cayó al mar al resbalar con la sangre del pez. Su pareja, en pánico, no logró parar el velero y quedó a la deriva mientras el hombre rogaba que lo detuviera. Sergio expone que, desde que su padre se jubiló en 2021, tras montar en su momento una empresa de informática y luego otra de distribución de bidones de agua para oficinas, “estaban dando vueltas por el mundo, sobre todo por el Mediterráneo”. Este año cambiaron de barco “a uno mucho más grande, más difícil de manejar”. “A lo mejor no ha sido bueno porque no llevaban tanto tiempo con él; mi padre lo sabría manejar perfectamente, porque es experto náutico, pero a lo mejor mi madre no”, sospecha el hijo de ambos.
Sergio ha pasado unos días con su madre en Madrid, pero este mismo martes regresa a Burgos para intentar volver a la normalidad del trabajo y a sus ocupaciones, mientras confía en que lleguen novedades sobre Juan José. Él asume que aún está digiriendo lo acontecido y la voz se le quiebra cuando recuerda la imagen del navío a su llegada a Grecia. “Cuando llegué al barco en Pilos… Era consciente de la situación, veía el mar y pff… Se me hacía muy difícil… Tenía unos pensamientos al ver el barco y sus pertenencias… Estoy aún interiorizando todo; cuando acabe esto… Es muy difícil encontrarlo, pero tenemos esperanzas”, señala.

