Sánchez acepta casi un mes después crear un mando único para la crisis de Ceuta dirigido por Ángel Víctor Torres
Casi un mes después del mayor salto histórico de la frontera de Ceuta, el Gobierno ha dado un giro estratégico en la gestión de la crisis y ha aceptado crear el mando único que en varias ocasiones le reclamaron pero que insistía en que no era necesario. Además, el Consejo de Seguridad Nacional declarará una “situación interés para la seguridad nacional” en Ceuta. Es un cambio político relevante, aunque de efectos prácticos aún por definir.
Ángel Víctor Torres, ministro de Política Territorial y habitualmente encargado por Sánchez para coordinar las distintas crisis de los últimos años —la más reciente, la de Canarias— tomará el mando de Ceuta como pedía su presidente, Juan Jesús Vivas, que se ha reconocido como desbordado desde el primer momento. El mando único incluirá un comité especializado para asesorar a Torres en el que estará Vivas, el delegado del Gobierno en Ceuta y también responsables del CNI, y contará con el apoyo del departamento de seguridad nacional de La Moncloa. La crisis cobra así una nueva dimensión y el Ejecutivo admite implícitamente una gravedad superior a la que había asumido hasta ahora.
El giro se ha pactado políticamente con Vivas en una reunión con el vicepresidente primero, Carlos Cuerpo, que también ha negociado con el veterano líder ceutí una lluvia de millones que llegará en las próximas semanas para revitalizar la economía de la ciudad autónoma, bloqueada por esta crisis.
Fuentes del Ejecutivo explican que los distintos ministros que han estado en Ceuta y al frente de la gestión no veían necesario este mando único, pero tampoco tenía sentido cerrarse en banda a una idea que defendían tanto Vivas como el PP. Pero el giro estratégico justo en la semana en la que se renueva la actividad política con un Consejo de Ministros y vuelve a Madrid todo el Gobierno, incluido el presidente, Pedro Sánchez, hasta ahora en su lugar de descanso en Canarias, es todo un gesto político que muestra que el Ejecutivo acusa el golpe de las críticas por la mala gestión.
Cuerpo no ha aclarado bien por qué el Gobierno decreta ahora un mando único que rechazó durante semanas. Su argumento es que la crisis “ha pasado a una fase en la que ya no solo hablamos de seguridad”, por tanto, “cada vez es más importante la coordinación entre administraciones, de ahí este mando único”. La realidad es que el Ejecutivo se resistió a este mando único porque pensaba que no era necesario y prefería gestionar la crisis de manera conjunta con Vivas, manteniendo cada uno sus competencias, pero las críticas han sido tan fuertes y el desgaste está siendo tan importante que Sánchez ha decidido que no valía la pena seguir dejando abierto este flanco del mando único. De alguna manera, aunque no se haga expresa, es una rectificación, por tanto, una autocrítica del Gobierno por una gestión muy discutida en muchos sectores, no solo por la oposición.
Casi un mes después, aún hay miles de inmigrantes por las calles de Ceuta sin ubicación, y el Gobierno aún no sabe siquiera con certeza cuántos son. Según Cuerpo, los menores sí están ya controlados, unos 2.900, pero aún hay muchos adultos deambulando sin que se les haya filiado ni mucho menos iniciado su posible expulsión.
La estrategia inicial del Gobierno central y el de Ceuta fue intentar que los inmigrantes volvieran voluntariamente a Marruecos, algo que hicieron más de 80.000 y que, según Cuerpo, siguen haciendo a diario algunos, pero el Gobierno ha tardado mucho tiempo en lograr gestionar a todos los que han decidido quedarse a toda costa. La legalidad impide que sean expulsados si no hay un expediente individualizado para cada uno de ellos y tampoco se les puede forzar a estar en algún lugar concreto; todo tiene que ser voluntario.
Cuerpo ha lanzado desde Ceuta un mensaje muy claro y diferente al de los ministros que la han visitado en las últimas semanas. El tono ha sido de mayor gravedad, y sobre todo ha insistido en un mensaje: “Ceuta es un territorio fronterizo, pero debe sentir al Estado presente como los ciudadanos que vivimos en la Península”. Era una respuesta clara a la acusación principal de Vivas, más duro que nunca, que reprochaba al Gobierno haber “abandonado Ceuta”. Vivas exige que se agilicen las expulsiones, y Cuerpo también lo ha prometido. “Este mando único hará que la gestión sea lo más rápida posible en la devolución [de los adultos] y la gestión de los menores”, ha insistido.
Y desde el punto de vista económico, también ha anunciado mucho más dinero, aunque aún sin concretar: el plan de recuperación no irá este martes al Consejo de Ministros, pero sí en las próximas semanas. El vicepresidente ha explicado que ya hay un plan en marcha en Ceuta de 180 millones de euros, pero ha admitido que “las circunstancias exigen ir más allá y dar una respuesta a la excepcionalidad actual”. “Se pondrán todos los recursos necesarios a disposición de los ceutíes, vamos a reforzar la seguridad urbana, gestionar los retornos, fortalecer los servicios públicos. Además, en los próximos días definiremos medidas inmediatas para mejorar las condiciones del empresariado ceutí, de los autónomos, de los trabajadores”, ha insistido el vicepresidente, que ha marcado un cambio de discurso y de decisiones políticas del Ejecutivo, aunque el problema de gestión sigue siendo el mismo: hay 5.000 personas que no quieren irse de Ceuta y de momento se ha habilitado espacio para 1.800, en parte también por las dificultades que ha puesto la ciudad para habilitar lugares y por la resistencia de los vecinos a varias posibilidades, al contrario de lo que pasó en 2021. Ahora, con el mando único, se intentará agilizar todo. Pero ya sin ello se estaba intentando con mucho esfuerzo, y los resultados han sido discretos en el primer mes de crisis.

