Innovación

Farmear aura: cómo las redes convierten el carisma en una métrica social


Pujol señala que farmear aura parece hablar de aparentar, pero también habla de autenticidad. Una persona puede estudiar deliberadamente su pose, ropa, música, expresión facial o manera de caminar para proyectar determinada imagen; sin embargo, cuanto más evidente sea el esfuerzo, mayor es la posibilidad de que la comunidad considere que está “intentando demasiado”.

Cambridge Dictionary también advierte que hacer aura farming deliberadamente en la vida real puede provocar burlas o ser considerado “cringe” (generar pena ajena). La paradoja, de acuerdo con el análisis de Pujol, es que el estatus se obtiene cuando parece que la persona no estaba intentando conseguirlo.

Para Pujol, esta dinámica forma parte de un cambio más amplio en la manera en que las personas construyen y representan su identidad en internet. Durante años, las plataformas acostumbraron a sus usuarios a cuantificar la popularidad mediante seguidores, likes, comentarios, reproducciones y contenidos compartidos. El concepto de “aura” traslada esa lógica a algo bstracto como la impresión que una persona produce sobre los demás.

“Es una economía simbólica convertida en meme”, señala Pujol.

No se trata de que los puntos existan realmente ni de que un adolescente lleve una contabilidad de su “aura”. El lenguaje funciona mediante la ironía: una acción espectacular puede sumar miles de puntos imaginarios y una situación vergonzosa puede hacer que alguien “pierda toda su aura”.

Del algoritmo a la vida real

Durante 2026, la dinámica comenzó a salir de las pantallas. En distintos lugares de América Latina comenzaron a circular las llamadas “batallas de aura”, encuentros en los que jóvenes utilizan poses, movimientos, gestos y actitudes para competir simbólicamente por quién proyecta mayor presencia frente a los demás.

El salto resulta relevante porque una expresión que comenzó utilizándose para describir videos y memes ahora también funciona como una actividad presencial. Lo que comenzó como una forma de describir un video terminó convirtiéndose en una actividad social que puede ser presencial, competitiva y participativa.



Source link