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Trump y Lula conversan durante más de una hora tras los recientes gestos hostiles de Washington


Los presidentes Donald Trump, de Estados Unidos, y Luiz Inácio Lula da Silva, de Brasil, han retomado su relación personal este viernes con una llamada telefónica que ha durado una hora y veinte minutos, según detalla la Presidencia brasileña en un comunicado. “La conversación se ha desarrollado en un tono amistoso y cordial”, añade la nota. Ambos mandatarios han abordado la relación bilateral, en especial, el nuevo tarifazo impuesto por Washington a Brasilia a principios de agosto y el combate contra el crimen organizado, ademas de la situación política global, en especial, las guerras de Ucrania y Oriente Próximo, según Brasilia.

Ambos mandatarios se vieron en la Casa Blanca a principios de mayo, pero la relación entre ambos Gobiernos se agrió rápidamente después de que el estadounidense recibiera, tres semanas después y también en el Despacho Oval, al principal rival de Lula en las elecciones de octubre, el senador Flávio Bolsonaro.

El brasileño Lula ha reiterado ante su homólogo estadounidense que los aranceles del 50% “se basan en argumentos infundados” en relación con la deforestación, el sistema de pagos Pix, la propiedad intelectual, el etanol o el trabajo esclavo”. Lula ha defendido que “seguir en la mesa de negociación es la mejor opción para los dos países”.

El mandatario brasileño le ha dicho a Trump que quiere seguir colaborando con Estados Unidos en la lucha contra el crimen organizado, pero también ha insistido en su tesis de que estos grupos no son de naturaleza terrorista, aunque “ejercen el terror cotidiano sobre las poblaciones más necesitadas”. Washington incluyó al Primeiro Comando da Capital (PCC) y al Comando Vermelho (CV) en la lista de organizaciones terroristas dos días después de la visita de Bolsonaro hijo a la Casa Blanca. Trump se ha comprometido, según Brasil, a reforzar la cooperación bilateral.

La nota no incluye ninguna mención a las elecciones brasileñas de octubre, consideradas como un capítulo importantísimo en el pulso que mantienen la derecha y la izquierda en América Latina. Lula busca la reelección frente al hijo mayor del expresidente Bolsonaro.

En las últimas semanas, Lula ha fortalecido su discurso en defensa de la soberanía brasileña y su rechazo a cualquier tipo de vasallaje a medida que Washington da pasos para imponer su dominio en América Latina. En esa línea, ha estrechado lazos con la presidenta Claudia Sheinbaum, de México.

No obstante, el izquierdista siempre ha insistido en mantener la puerta abierta al diálogo y tiene enorme confianza en su encanto personal para superar los baches en la relación con líderes internacionales. Con paciencia y firmeza, Lula ha logrado forjar, primero, y reconducirm, después, su relación con el imprevisible Trump en la que los Bolsonaro son un factor desestabilizador.

La imposición de nuevos aranceles y otros gestos hostiles de la Administración Trump habían enrarecido el ambiente entre las dos democracias más pobladas de América. Brasil acaba de entrar oficialmente en campaña para las elecciones presidenciales y parlamentarias de octubre. El Gobierno de Lula considera que la Administración ya ha elegido candidato en los comicios, Bolsonaro.

Ambos mandatarios también han abordado la situación global. Mientras Trump ha planteado sus consideraciones para resolver la guerra con Irán, ambos se han mostrado de acuerdo en la necesidad de encontrar una solución negociada para la Guerra Rusia-Ucrania. El brasileño ha lamentado la parálisis del Consejo de seguridad de la ONU y se ha sumado a la propuesta de Xi Jinping y de Vladímir Putin a favor de convocar una reunión extraordinaria “para encontrar salidas diplomáticas a las crisis actuales”.


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