Internacional

“Experimentó una fuerte libertad personal”: cómo se forjó el vínculo de García Lorca con América Latina (y el viaje a México que nunca hizo y que podría haberle salvado la vida)

Fuente de la imagen, Fundación Federico García Lorca

“Esta isla es un paraíso. Si yo me pierdo, que me busquen en Andalucía o en Cuba”.

Cuando Federico García Lorca escribió estas palabras a su familia desde La Habana, en 1930, llevaba toda la vida imaginándose en la isla.

La había descubierto de niño en las coloridas ilustraciones que adornaban las cajas de puros habanos que llegaban a casa de su padre, en Fuente Vaqueros, pueblo natal del célebre poeta de cuya ejecución en la Guerra Civil española se cumplen este martes 90 años.

Más tarde se obsesionaría con las habaneras que entonaban sus tías en la guitarra durante las interminables tardes del verano granadino. Y luego con los relatos que escucharía de sus amigos cubanos en Madrid.

Fue así que cuando el dramaturgo español por fin desembarcó en La Habana a sus 31 años, sintió que llegaba a un lugar que ya conocía.


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