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Malas noticias


Entre las múltiples paradojas que encierra la política está aquella en que gobiernos radicalmente opuestos en el fondo son casi idénticos. Así, López Obrador exacerbó el militarismo del que criticaba a Calderón y privatizó la salud como le hubiera encantado hacerlo a Salinas de Gortari. Los gobiernos panistas no pudieron imprimirles su sello porque hicieron casi lo mismo que los gobiernos priistas a los que desbancaron.

El claudismo se ha definido como el segundo piso de la cuarta transformación iniciada por su antecesor, Andrés Manuel López Obrador. Si bien es una definición de campaña, más bien, un deseo, no es obstáculo para que la propia presidenta vaya definiendo, en sus primeros años, el sentido final de su ejercicio de Gobierno. Hasta el momento todo apunta a que el claudismo es una suerte de sistema Montessori mezclado con dosis de autoritarismo y una fuerte tendencia a la contradicción. Las mañaneras son una especie de comedia de enredos en las que contesta lo que no debe y se mete en problemas casi cada día. Estas últimas semanas la conferencia matutina se convirtió en un evento de desmentidos, precisiones y explicaciones. En las conferencias de prensa presidenciales un día lanzan una iniciativa y necesitan varios días más para explicarla y decir que no se trata de lo que todos entendieron, sino de algo diferente.

Como cualquier otro Gobierno, el de Sheinbaum odia a los medios de comunicación y aspira a controlarlos. Ha superado a varios de sus antecesores, pues la presidenta y su equipo están peleados con las noticias y creen que su versión es la única que debe existir. Esto ha dado pie a lo que se conoce como maclaudismo, una suerte de macartismo a la mexicana. El clima de persecución que ha desatado la presidencia del país es innegable. Apresan a dos gobernadores de oposición y después difunden desde la sede presidencial listas de periodistas y opositores que critican al Gobierno. En esas listas se incluyen periodistas que fueron críticos acérrimos de Calderón y de Peña Nieto y también líderes formales de los partidos opositores a los que se acusa de ¡oponerse al Gobierno!

Lo cierto es que, hablando de listas, el heredero de AMLO, el señor Andy, sí pasó a formar parte de otra lista: la de los políticos a los que les retiran la visa de Estados Unidos. Es sin duda un golpe de alto impacto a la cuarta transformación y al gobierno de Sheinbaum que ahora tendrá que hacer malabares para defender a la familia del expresidente. La carta de Andy al presidente Trump es quizá uno de los documentos más frívolos y estúpidos de las últimas décadas de la política mexicana. Si Rocha Moya era un problema que creían resuelto- la presidenta dijo esta semana que si “él quería” podía regresar a gobernar su Estado- resulta que los problemas no hacen más que crecer. Ahora el golpe fue arriba y en el corazón del movimiento.

Las malas noticias son una obsesión para los poderosos. Uno escucha a la presidenta y sus compañeros quejándose de que no se habla de los avances, los logros, las grandes realizaciones del Gobierno. De lo mismo se quejaban los Gobiernos neoliberales. Peña Nieto incluso sacó una campaña que decía: “lo bueno casi no cuenta, pero cuenta mucho” reclamando que las noticias negativas dominaban el panorama. Sheinbaum se queja de lo mismo. Sus lamentos los igualan. En su libro Diccionario del que duda (ed. Granica), el historiador y ensayista canadiense John R. Saul tiene la definición de este problema presidencial: “…malas noticias. Los que tienen poder siempre se quejan de que los periodistas sólo se interesan en las malas noticias. Pero si los periódicos de un país están llenos de buenas noticias, las cárceles están llenas de buenas personas. En otras partes, las malas noticias representan un leve alivio frente a la insufrible corrección de los expertos y los poderosos. (…) Las malas noticias son el único sustituto del debate público que hoy posee el ciudadano”.

En esta época del maclaudismo, de listas negras, visas canceladas y “ecosistemas digitales” habrá que estar pendientes de las malas noticias.

@juanizavala


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