El largo camino de Montero para recuperar al PSOE andaluz
La XIII legislatura andaluza ha echado a andar, aunque a medio gas hasta septiembre. Hay un pacto de coalición de PP y Vox que ha permitido al presidente de la Junta, el popular Juan Manuel Moreno, estrenar su tercer mandato. Hay un dirigente de la ultraderecha, Manuel Gavira, sentado en el Consejo de Gobierno como vicepresidente segundo, aunque en las fotos aparecerá como si fuera el primero. Hay un acuerdo de gobierno que arrumba el discurso centrista del PP andaluz. Y por primera vez en la historia del Parlamento andaluz, los bancos de la oposición los ocupan solo partidos de izquierda: PSOE, Adelante Andalucía y Por Andalucía.
Con estos mimbres, en la dirección socialista creen que hay un “marco de contraste más claro” para plantear una alternativa, en la que la oferta del PSOE “se convierta en un atractivo para los ciudadanos”. Pero todo está por ver y contar. Hay una fecha que abre mil interrogantes y que aún no está señalada en el calendario: la de las elecciones generales. Se da por hecho que el Ejecutivo PP-Vox contendrá las formas (hasta cierto punto, tras el nombramiento de un exfalangista de viceconsejero). También, las discrepancias una vez se celebren las generales y que, como ha ocurrido en los últimos cuatro años, se erigirá en ariete contra el Gobierno central de Pedro Sánchez.
El PP ya ha elegido su diana. La llaman “la nueva Óscar Puente de Andalucía”, se sienta en el Parlamento andaluz y lidera el grupo socialista. Tras 24 años en diferentes gobiernos —los últimos ocho como ministra de Hacienda y dos y medio como vicepresidenta primera—, María Jesús Montero por primera vez ejerce de jefa de la oposición. La secretaria general del PSOE andaluz viene de un ambiente muy tenso como el del Congreso, está muy entrenada en el barro y aunque a veces huele a azufre, la toxicidad de las Cortes no llega al antiguo hospital de las Cinco Llagas, donde hay ocho grandes patios internos.
Montero ha instalado su despacho de trabajo en el Parlamento y no en la sede autonómica del PSOE en la calle San Vicente. Está convocando una rueda de prensa a la semana donde prima la agenda nacional, las preguntas sobre los casos de corrupción que cercan al PSOE y hace anuncios que corresponden al Gobierno, como la de ayudas a los afectados por el incendio de Almería con 13 fallecidos. Aquí está cerca de los diputados, que por ahora no tienen mucha tarea. Están por elegir a los portavoces de las comisiones, una distribución que el PP ha dejado para el próximo curso político. La tarea parlamentaria carece ahora de potencia, por lo tanto, está por definir.
Lo primero que han notado los otros 27 diputados socialistas es que Montero “está ejerciendo”, ocupa el espacio y organiza. Según varias fuentes, consulta uno a uno a los dirigentes —por separado, no en reuniones amplias—, se rodea de un pequeño equipo de gabinete y creen que todavía funciona como si fuera miembro del Gobierno de España. Sigue hablando con mucha frecuencia con el presidente Pedro Sánchez.
Pero hay apuestas de hasta cuándo se quedará Montero. El PP ha puesto a circular, como ya hizo cuando sonó su nombre como candidata socialista, que durará poco. “Está más pendiente de cuándo se va a ir”, dice el portavoz parlamentario del PP, Toni Martín, un argumento que se va a reforzar tras la designación de Montero como portavoz adjunta en el Senado. Pero la cuestión es que hay socialistas que también lo creen, algo que irrita a la secretaria general, a la que han oído decir: “¡No me conocen!, trabajo como si fuera a heredar el PSOE”. “Se ha venido con todas las consecuencias y siempre trabaja a medio y largo plazo”, aseguran fuentes próximas.
A pesar del desastroso resultado del 17 de mayo pasado —en el que el PSOE andaluz obtuvo el peor dato histórico al pasar de 30, que ya era su resultado más bajo, a 28 diputados—, hay consenso en el PSOE de no abrir otra guerra interna hasta que Sánchez convoque elecciones generales y “se agote el ciclo”. “La gente sabe que va a haber un día después, lo que no sabe es cuándo ni qué va a pasar. ¿Y si Feijóo no alcanza la presidencia del Gobierno?”, asegura un dirigente provincial. “Las generales, tanto en el PSOE como en el PP, van a traer imponderables a los que no podemos poner fecha”, afirma un dirigente andaluz.
Montero se ha reunido con las ocho ejecutivas provinciales para preparar las elecciones municipales del último domingo de mayo de 2027. Se ha encontrado un partido sin referentes potentes y bajo de moral, y anda preocupada con acertar en la selección de candidatos en las ocho capitales andaluzas y en las ciudades medias. Salvo en Jaén, en el resto el PSOE está en la oposición, por lo tanto, habrá primarias. “Cuantas menos primarias, mejor”, dijo a primeros de julio en el comité director del PSOE, consciente de las heridas que dejan las elecciones internas.
En esas citas locales no se oyeron críticas de calado por el resultado ni nadie le dijo a la cara a Montero que tenía que haber dimitido del Gobierno un año antes de las elecciones andaluzas. “Eso se dice por abajo”, reconoce un dirigente local. Los de Izquierda Socialista pidieron la dimisión de toda la ejecutiva en la reunión del comité director, pero la mayoría no está en eso, sino en las elecciones locales y en sus derivadas, como las diputaciones provinciales. Ahora solo gobiernan en las de Sevilla y Jaén, sus presidentes son también secretarios generales y son instituciones que cobijan a muchos dirigentes, las auténticas casas del pueblo ahora en manos del PP.
Montero les ha dicho que el PSOE debe trabajar para volver a ser el partido referente de Andalucía, no solo para cada cita electoral, y también les ha advertido contra la corrupción. “Hay que vigilar la cotidianidad, estar atentos a los comportamientos no adecuados”, ponen en su boca fuentes presentes en esas reuniones donde establece una división clara entre los casos que afectan al expresidente Zapatero y la familia de Pedro Sánchez, de los que afectan a los dos últimos secretarios de Organización del PSOE, José Luis Ábalos y Santos Cerdán.
Por primera vez en la Cámara andaluza, no hay partidos de derecha en la oposición. Tres partidos de izquierda, que suman 41 escaños de 109, están juntos en el rincón de pensar. ¿Habrá una oposición en bloque? Paco Camas, director de investigación de opinión pública en Ipsos España, afirma: “De cara al futuro, PP y Vox ya son un bloque y esto favorece a la oposición, que obviamente tiene que hacer mucho trabajo. Pero rompe la capacidad de Vox de arrebatarle terreno al PP y eso dificulta más una potencial mayoría absoluta en el futuro y hace que desde el flanco izquierdo se pueda hacer una oposición más de bloque. El bloque de la izquierda frente al de la derecha”, informa Eva Saiz.
El PSOE confía en mantener “por pura supervivencia” las buenas relaciones con los partidos a su izquierda, que ya arrastran de la anterior legislatura. Pero ven a Por Andalucía, que lidera al coordinador de IU, Antonio Maíllo, “desubicada” tras los resultados y a Adelante Andalucía “muy subida, con el síndrome de puedo con todo”. Fuentes de Por Andalucía avanzan que “no habrá bloque consciente y conectado de modo permanente”. Desde el partido anticapitalista sostienen: “Coordinación en algunas cuestiones, sí. Pero no formamos un bloque estable. Somos críticos desde la izquierda con el Gobierno del PSOE, especialmente en cuestiones como vivienda, corrupción y financiación autonómica”.



