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Seis meses sin respuestas sobre las dos mujeres que desaparecieron en Veracruz tras el funeral de un periodista


Hace poco más de dos años que en Poza Rica, Veracruz, ya no se vive con tranquilidad. Esa ciudad del norte del Estado que ha sido el escenario de dos de los siete asesinatos de periodistas que han ocurrido en México en lo que va del año. El primero de ellos ocurrió el 8 de enero. El reportero independiente Carlos Leonardo Ramírez, de 26 años, fue atacado por un grupo armado que entró al lugar donde comía y lo asesinó. El caso no solo se trató de su muerte; también se ha vinculado con la desaparición de Karime Monserrat Murrieta y Wendy Arantxa Portilla, de 23 y 22 años de edad, amiga y pareja del joven, quienes asistieron juntas al funeral el pasado 10 de enero, y no volvieron a ser localizadas. “Este es el dilema que nosotros tenemos como familias, como hermanas, esposas, mamás buscadoras; no buscamos culpables, solamente pedimos que nos las entreguen, que la Fiscalía se mueva para dar con su paradero”, pide un familiar de Karime Murrieta.

Hay miedo. El miedo y el terror, que son lo que impera en las comunidades donde el avance de la inseguridad arrasa no solo con vidas, sino con la tranquilidad de las personas. Por eso muchas de las familias de las víctimas de desaparición piden hablar en anonimato. La familia de Wendy Arantxa Portilla, la pareja sentimental del reportero, interpuso enseguida una denuncia por la desaparición de la joven, pero temen represalias ante el desconocimiento que tienen sobre cómo esta desaparición se relaciona con el asesinato del periodista.

Los familiares de Karime Murrieta tienen solo una fotografía sacada de un video de una cámara de seguridad que uno de los locales le proporcionó a las autoridades, donde se ve a las dos jóvenes salir del panteón, la tarde del 10 de enero, con rumbo a Poza Rica. Iban solas, pero es todo lo que tienen después de más de seis meses de ausencia. De acuerdo con ellos, el video está en poder de la Fiscalía de Veracruz, que, hasta ahora, pese a repetidas peticiones, no les ha mostrado el material completo de esa cámara para ver los momentos previos y posteriores a lo que la imagen captó.

De acuerdo con el testimonio de la familia de Murrieta, las dos jóvenes se conocían de tiempo atrás. Eran del mismo círculo de amigos e incluso, aseguran, también llegaron a conocer a Luis Ángel López Valdez, el reportero de 29 años, que fue asesinado el 11 de junio pasado. Solían encontrarse para convivir juntas y a veces estaba presente Carlos Castro.

Karime Murrieta, de 23 años, tiene un hijo de tres años que se ha quedado al cuidado de su papá. El día del entierro, este mismo hombre, su expareja con quien tenía comunicación por el cuidado del menor, la fue a dejar a casa de Wendy para que llegaran juntas al velorio. Tanto él como la familia de Karime perdieron comunicación con ella ya por la tarde. Era raro, asegura un familiar, que Karime no respondiera al instante, porque aquella tarde estuvieron en contacto por el cuidado de su hijo. Ella estaba pendiente y decía que llegaría pronto. Pero no lo hizo.

Otros testigos les contaron a la familia que Karime y Wendy, al salir del entierro, estaban con un hombre que ellas mismas dijeron era el primo de Karime, pero la familia lo ha desmentido; Karime Murrieta no tenía primos en Poza Rica, porque su familia se estableció ahí hacía apenas unos años.

“Tendrá como dos años que aquí empezó a empeorar todo. En la calle iban y los balaceaban, o se metían a los bares y disparaban a quienes les dieran. Aunque a veces yo creo que había gente inocente. De hecho, hubo el caso de Ivette Liliana Hernández García, una muchacha a la que se la llevaron en el Hotel Salinas. Su hermana era mejor amiga de Karime, entonces lo vivimos realmente cerca. Nunca me imaginé pasar por esto. Yo veía el caso y no me imaginaba el dolor que estaba pasando su familia”, recuerda uno de sus familiares.

La familia de Murrieta dejó de recibir respuesta a sus mensajes la tarde del 10 de enero. Durante la madrugada y la mañana siguiente, descubrieron que, desde su celular, algunas amigas y otras personas cercanas recibieron mensajes que, aseguran, ya no eran de ella, pero salían de su número. “Era otra persona la que estaba usando su celular. Yo pensaba que a lo mejor las personas que la tenían le dijeron que escribiera como si fueras ella, y que fuera algo creíble. Pero nosotros obviamente sabíamos que no era ella”. “No empeoren las cosas; al ratito me comunico con ustedes”, fue uno de esos mensajes.

Las autoridades no han dado a conocer ningún avance en la investigación de la desaparición de las dos jóvenes. Lo único que las familias tienen, aseguran, desde enero, es una fotografía de un video que ni siquiera las han dejado ver completo.

La desaparición de mujeres en Veracruz es un problema que se agrava también. Datos del Observatorio Universitario de Violencias contra las Mujeres (OUVMujeres), de la Universidad Veracruzana, registraron 179 mujeres desaparecidas en el Estado en los primeros cinco meses de este 2026. Las familias de Karime Murrieta y de Wendy Arantxa Portilla acusan inconsistencias en las investigaciones y en la entrega de respuestas por parte de la Fiscalía del Estado. No hay detenidos ni en el caso del reportero asesinado, ni en la desaparición de las dos mujeres.



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