Lo legal o lo justo
Sófocles nos enseñó a distinguir, ya desde el siglo V a. C., entre aquello que es legal y lo que es verdaderamente justo. En su Antígona descubrimos que las leyes de la ciudad pueden ser perniciosas y que las disquisiciones acerca de las normas adquieren siempre una dimensión ética. Los griegos se sirvieron de dos conceptos que pautan de forma precisa esa linde semántica. Así, emplearon el término nómimos para refrendar aquello que era conforme al nómos, es decir, a la norma o a la ley. Conscientes de que la validez formal de una regla no agota los debates sobre su idoneidad, reservaron el término díkaios para designar aquello que era conforme a la justicia, llamada díke.


