Reconocer
Reconocer: pedirle al internet no es lo mismo que elegir.
La barra de búsqueda se volvió una especie de oráculo moderno, escribimos ahí lo que no sabemos resolver y aceptamos lo que regresa como respuesta sin detenernos demasiado a pensar desde dónde lo pedimos ni hacia dónde nos está llevando.
Hace años, dando un curso de internet a maestras y maestros jubilados, ocurrió una escena que lo explica todo, una maestra me llamó y, señalando la pantalla con desconcierto genuino, me dijo: “Mire… ya estoy en una página para conocer personas y yo no quiero”, ella no había buscado eso de forma consciente, solo había seguido enlaces, sugerencias, clics que parecían normales, el sistema hizo lo demás y llegar fue suficiente para asumir interés.
Así funciona internet, cada clic se convierte en un dato y cada segundo que te quedas mirando algo cuenta como una señal, el sistema no sabe por qué estás ahí ni desde dónde estás buscando, no entiende intención ni contexto humano, simplemente registra comportamiento y con base en eso decide qué mostrarte después, casi siempre cosas parecidas a lo que ya miraste, no porque sea lo mejor para ti sino porque así logra que te quedes un poco más, porque hoy la atención es el verdadero valor y mientras más tiempo permaneces navegando, más rentable se vuelve tu perfil.
Por eso lo que aparece con mayor fuerza no suele ser lo que calma sino lo que activa, lo que provoca comparación, expectativa o ligera ansiedad, no por mala intención sino porque eso funciona mejor, desde la psicología lo sabemos y desde la tecnología se ejecuta con precisión matemática, internet no te guía ni te cuida, simplemente responde y amplifica.
Y entonces la reflexión llega sola, sin necesidad de teorías ni discursos largos: ¿qué está alimentando nuestra mente cada vez que navegamos?, ¿qué ideas, imágenes y narrativas van formando nuestro mundo interno a partir de lo que consumimos casi sin darnos cuenta?, ¿y qué ocurre cuando esa vulnerabilidad psicológica propia de cualquier ser humano se encuentra todos los días con un sistema que no nutre, solo retiene atención?
Porque la mente también la alimentamo, y no todo lo que consumimos mientras navegamos es alimento.
Soy Leticia Pérez escribiendo para reflexionar sobre el entorno digital y en la siguiente entrega hablaremos mas del tema.



